20 marzo, 2017

De cómo el sistema sanitario andaluz termina enviándome a urgencias sinser urgente.

en la consulta médica

El pasado día de Andalucía viajé a Roquetas de Mar (Almería) por cuestiones personales con tan mala pata que coincidió con el fenómeno de la calima, ese polvo microscópico que cruza el Mediterráneo  colándose en nuestros pulmones y recordándonos como un castigo divino que la República Árabe Saharahui Democrática existe y que no le hacemos ni caso desde las instituciones oficiales españolas.

La calima es enemiga número de los alérgicos como yo y me provocó el episodio de alergia más grande de mi vida. Así que con los síntomas propios de la crisis alérgica fui a un consultorio médico del SAS cercano a la casa donde me estaba quedando.

Y fui a un consultorio médico, esperando pasar los días de fiesta, porque consideraba que lo mío no era urgente, que lo podía tratar un médico de familia.

La primera en la frente. En el consultorio médico me dicen que tengo que ir a mi médico y que no me pueden atender. Y ya comenzamos las conversaciones absurdas. Le digo que no puedo ir a mi médico porque está en Jerez. Me dicen que entonces tengo que hacer un traslado. Les digo que sólo voy a estar cinco días en Roquetas. Me dicen que entonces tengo que ir al Centro de Salud de Roquetas. Y allí que me planto.

Una hora y pico de espera. Colas enorme. El 90 por ciento de la cola, extranjeros. Lógico, aquello está lleno de inmigrantes. El personal no da para más. Encima, el problema del idioma hace que cada consulta sea un suplicio para el personal y para el paciente. Demasiado hacen los celadores. Mi aplauso a ellos por su paciencia.

Llega mi turno. Me dicen que tenía que haber ido a otro sitio, que era el que me correspondía por el sitio en que me estaba quedando a dormir. Les digo que sí, que lo entendía, pero que yo no estaba en condiciones de aprender la zonificación sanitaria del Poniente Almeriense y que había ido al Centro de Salud que sabía. Por lo visto había otro.

El caso es que tampoco me puede atender un médico de familia. Que para eso tengo que ir a urgencias. Pero que no me preocupe que el mismo Centro de Salud tiene urgencias. Le digo que lo mío no es una urgencia. Que es una crisis de alergia que me puede tratar un médico de familia cualquiera. No puede ser. A urgencias.

Pues nada. A urgencias. Entro y me dicen que tengo que esperar hasta cuatro horas porque lo mío no es urgente. Pues claro que sé que no es urgente. Eran la una de la tarde. Desde las nueve de la mañana diciendo que lo mío no era urgente. Pues nada. A urgencias. Y allí estaba. Esperando hasta que me atendió un médico que me mandó un jarabe, me auscultó, me dijo que era la alergia y que cuando llegara a mi médico en Jerez fuera a consulta. Así que me vine para mi casa con mi jarabe de ocho euros que pagué yo porque el SAS no lo paga y con mi alergia que fue aliviada de golpe en mi centro de salud jerezano con un pinchazo de urbason y oxígeno con un broncodilatador. Aumento de mi tratamiento y estoy mucho mejor, aunque sufriendo la primavera.

Resumiendo, que yo, que estoy plenamente concienciado de que no debemos utilizar las Urgencias para no colapsar el sistema, terminé en el servicio de Urgencias sin ser Urgente. Espero que alguien tome nota y pueda arreglar esto.

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