27 marzo, 2016

Las hordas jerezanas #jerez

[caption id="" align="aligncenter" width="855"] Artículo sobre el merendero de la Alameda Vieja en La Voz del Sur[/caption]

 

La voz del sur se me adelantó a mi reflexión de esta semana, en la que por la semana santa he pasado a diario por la Alameda Vieja viendo el deterioro que tiene el bonito merendero que se puso allí hace unos años.

Tenemos que reconocerlo. En Jerez tenemos una parte de la población que son unos auténticos salvajes. No sé cuántos pueden ser. Quizás sean pocos, pero hacen el suficiente daño para que parezcan hordas urbanas.

No sólo es el merendero. Es todo. No hay nada que escape a las garras de esta enfermedad social jerezana. Hace unos años el parque infantil de Puertas del Sur fue destrozado. La consecuencia: los niños y las niñas se quedaron sin parque porque el ayuntamiento no lo repuso. En el Parque de la Igualdad, destruyeron el pipican. En la bajada de la Bodega de González Byass, han arrancado de cuajo los respaldos de los bancos ¡que son de hierro!

Papeleras nos encontramos partidas, quemadas, tiradas al suelo. Farolas rotas. Marquesinas con los cristales rotos. En la plaza Grazalema de La Granja hay una farola a la que no se repone la bombilla desde hace más de cinco años.

El estado de nuestras calles es malo. Lo dice la gente: Jerez está sucio. Sí, es verdad. Pero está sucio porque lo ensuciamos. Un ejemplo es ver cómo queda la explanada del mercadillo de la zona sur después de que se celebre. Las bolsas de plástico llegan hasta el tanatorio. Y no exagero. Por mucho que limpie el personal de limpieza que va. Que los he visto. Pero es que no pueden. No dan abasto. Es mucha basura.

En el caso de la Alameda Vieja. Ídem de lo mismo.

Yo tenía confianza en la educación como solución a estas cuestiones, pero me desengañé. Tenemos unos políticos tan sosos por no decir otra cosa, que hacen leyes educativas maravillosas pero que no caen en la cuenta de dotarlas presupuestariamente.

Tampoco tengo esperanza en la vigilancia de nuestras calles y parques. No hay. O no se ve. O no se nota. Y no entiendo de problemas de policía local o vigilantes municipales. Que por cierto, ya podrían cambiarle los uniformes porque yo de lejos no distingo a los unos de los otros.

Quizás la única solución para salvar el merendero y nuestros parques es el cierre. Sí. Como hacen en el Parque Genovés de Cádiz. Cerrar con rejas nuestros parques, nuestras alamedas con un horario de apertura y cierre para protegerlos de las hordas.

Qué le vamos a hacer. Si tenemos una política que no es capaz de mandar a la cárcel a los que no quieren adaptarse a la convivencia vecinal y cumplir las ordenanzas y las leyes, seremos la ciudadanía quienes tengamos que encerrarnos para protegernos de las hordas.

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