02 junio, 2015

Don Ruperto Pozuelo. Constructor de vidas. @SalesianosMLJER @SalesianosEs

[caption id="attachment_468" align="aligncenter" width="685"]Don Ruperto Pozuelo - salesianos.edu Don Ruperto Pozuelo - salesianos.edu[/caption]

La vida te va construyendo como si tu cuerpo fueran ladrillos. Los primeros constructores, son por supuestos, tu padre, tu madre, tu abuela, tu abuelo, en general, tu familia.  Pero sales al exterior y entonces son tus educadores quienes te van poniendo esos ladrillos que, tu familia no tiene, porque hay que ser especialistas, hay que tener arte, hay que ser poseedor de dones especiales.

Yo he tenido la suerte de encontrarme con personas así en la vida.

En 1980, en una decisión contraria total a mi voluntad - yo tenía 14 años - mi madre decidió que yo fuera mecánico. Nada más lejos de mí. Yo no quería ser mecánico, no me gusta la mecánica. Pero mi madre se empeñó con su buena intención porque creía que iba a encontrar trabajo.

El caso es que me matriculó en el colegio salesiano Manuel Lora Tamayo de Jerez en mecánica. Lo pasé fatal. Yo siempre fui buen estudiante, pero ahí suspendí las tecnológicas obviamente. Es más, me amargaba el taller. Y es muy triste estar amargado a los catorce años.

Mi único consuelo era la capilla. Llegar por la mañana y refugiarme allí. Salir huyendo del taller y refugiarme allí. Carlos Correa creo que se llamaba el cura que estaba allí por las mañanas.

Don Ruperto Pozuelo era mi tutor. No me daba taller, pero sí religión y me enseñó el ambiente salesiano, me enseñó la alegría de San Juan Bosco. Aprendí tanto y me hizo tanto bien en aquel infierno (y no porque el taller estuviera mal, sino porque no me gustaba)  que era el taller para mí, que me hizo mejor persona.

No seguí obviamente, me fui al año siguiente a estudiar lo que me gustaba. Pero me quedó el poso salesiano, esas reuniones de Cristo Vive, esos días de María Auxiliadora, ese cuadro de San Juan Bosco mirándome y mirándolo todos los días, que eché de menos ya en toda mi vida de estudiante.

Hoy me alegro que don Ruperto reciba un merecido homenaje. Es una buena persona y muchos de los ladrillos cristianos que forman mi yo, se los debo a él, a los salesianos, y a Sebastián Rodríguez, el cura de la parroquia de la Asunción de Jerez.

2 comentarios:

Miguel dijo...

Hace más de 25 años que pasé por los salesianos del Lora Tamayo donde hice los últimos cursos de EGB, y aunque a mí no me dio clase, recuerdo a D. Ruperto tal y como lo veo en la foto. No sé que edad tendrá... Los de EGB íbamos a dar la asignatura de "Plástica" a la zona alta esa que se ve en la foto y recuerdo cómo me llamaba la atención el taller.
Lo que son las cosas, ni he sido mecánico ni soy creyente.
Pero me ha alegrado ver a D. Ruperto.

ciudadanosaborido dijo...

Así es, deja buen recuerdo este hombre, a todas las personas que pasaron por allí.