03 mayo, 2015

Entradas de balde

[caption id="attachment_439" align="aligncenter" width="300"]Gratis Gratis[/caption]

Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, nos escribía el poeta que muchos, por Serrat, aprendimos de jóvenes, que murió lejos del hogar. Y pasaron las motos, y viene la feria y así el ciclo sin fin hasta que tu vida se acaba, porque a pesar de que tú termines, el mundo seguirá.


Como tal, siguen pasando las mismas cosas. Las motos, cuyo ruido tenemos aún en la cabeza, se nos van de la ciudad - innegable el éxito a pesar de los pesares de cuánto nos costó, nos cuesta y nos costará al pobre dinero público - pero de nuevo tenemos en el comentario de la calle, en ese runrun que corre de boca en boca, que se extiende saltando de oído en oído por los interiores de los autobuses, en el aburrimiento de la cola en la tienda, entre café y café descafeinado de máquina templado y con poca leche - me sorprende lo delicados que somos para la temperatura y el sabor, la gente de Jerez, a veces - en la peluquería, en la plaza, en la espera de los niños y las niñas en los colegios… por citar varios nexos de unión de esta red social - y esta sí que es de verdad - que es el boca a boca y que el community manager que sea capaz de controlarla tiene su puesto asegurado de por vida en cualquier ayuntamiento, comunidad autónoma o gobierno.


No es la primera vez que pasa en Jerez. Las entradas. En Jerez, no hay cosa que más nos enorgullezca que tener un par de entradas de lo que sea - y si es de algo de calidad, es el no va más de nos novamases - de balde. Porque en Jerez no es gratis, es ‘de balde’.


De nuevo, surge la información de que determinados colectivos son premiados con entradas para tal y cuál evento. De balde. Como es el caso que nos enteramos ahora de que entradas han sido regaladas a una hermandad.


Como digo, no es nuevo. No sólo son entradas para el circuíto. Fueron entradas para la fiesta de la bulería, como nos cuenta el artículo de La Voz del Sur.


Y hay más casos, que no voy a poner aquí. Pero que todo el mundo conocemos, porque el jerezano o la jerezana que recibe algo de balde, lo dice a boca llena, con altavoz y presumiendo de que yo voy de balde.


Yo voy de balde. Pero tú o pagas o no vas. Eso es lo malo. La cara que se le queda al jerezano/a que no está en ningún colectivo, o simplemente, que no está en el momento y lugar adecuados para conseguir entradas de balde.


Y ahí es dónde se equivoca el político que las reparte o permite que se repartan. Si alguien piensa que una entrada de balde puede traer algún beneficio, no es así. Es verdad, beneficio para quien la disfruta, pero repulsión y mosqueo general para quien se entera que tú no eres como ellos y que no pudiste conseguirla.


Con lo bonito que sería repartir entradas de eventos jerezanos entre colectivos con necesidades y se me ocurre Cáritas y similares, porque no sólo de pan vive el Hombre. Y corrijo a los traductores de los evangelistas, la Mujer también. Repartir entre colegios de las zonas humildes como cuando el circo nos visitaba de pequeño. O dar unas cuántas y hacer un concurso y sorteos en las radios, televisiones y prensa jerezanas. Una pequeña democracia, una justicia en derechos de repartos de las entradas de balde. Con lo que nos gusta a los jerezanos ir de balde. Pero por lo menos que lo disfrutemos, no nos enfademos los que nos quedemos sin ella, y sobre todo, nos conformemos, de que al menos, quien fue de balde, era porque no podía ir de otra manera.

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