13 diciembre, 2014

Pléyades : Me siento pequeño ante el firmamento infinito #astronomía #mitología #Pléyades

[caption id="" align="aligncenter" width="640"] Magnífica fotografía de Andrés Nieto Porras de las Pléyades. Licencia Creative Commons URL original https://flic.kr/p/bpVqUB[/caption]

Las noches de invierno en el hemisferio norte. Me siento pequeño ante el firmamento infinito que me cubre con un manto de estrellas en la noche limpia del viento boreal.

Hay quienes se asustan ante la inmensidad de la noche y sienten ese vació de la soledad perpetua. Pero yo, no. Tengo la suerte y el don de poder haber transcendido al conocer con mis sentidos sólo es la expresión de algo maravilloso que escapa a la incapacidad de mi inteligencia. Llamémole Dios. Es una más de las maneras - quizás la más suave - de encontrarme con el Dios grande, el oculto, el todopoderoso, el oculto, el invisible, el que no es carne humana.

Me tiro al suelo de espaldas, para sentir el latido de la Pachamama. Tengo la suerte también de saber leer el cielo, de saber que todo tiene un orden, y que ese tejido que nos cubre, está hecho con direcciones móviles.

Miro al cielo y veo las estrellas. Cierros los ojos, y las sigo viendo. Suenan en mi mente las preguntas que me hice un día. Las mismas preguntas que Yahvé le hizo al Santo Job.
¿De dónde sale y se difunde la luz, de dónde el viento de oriente que barre la Tierra? ¿Quién abre un canal al aguacero y una senda al estrépito de los truenos, para que llueva sobre la tierra inhabitada, sobre el desierto donde no hay un ser humano, para regar las soledades desoladas, y hacer germinar en tierra árida hierba verde?

¿Tiene padre la lluvia?¿Quién engendra las gotas de rocío?¿Qué seno dio la luz al hielo? ¿Quién engendra la escarcha del cielo cuando las aguas se endurecen como piedras, y se congela la superficie del abismo?

¿Puedes tú anudar los lazos de las Pléyades o desatar las cuerdas de Orión?¿Haces tú salir a su tiempo al lucero del alba y guías a la Osa con sus pequeños?¿Conoces acaso las leyes de los cielos y haces que sus decretos se cumplan en la Tierra? ¿Llegará tu orden hasta las nubes, de manera que te responda un diluvio de aguas?¿Serás tú quien arroje los relámpagos?¿Acaso te dirán 'Aquí estamos'?

Job 38, 24-35

Dios le responde a Job con preguntas. No, no es que Dios pregunte porque no sabe. Dios pregunta para que Job, el ser humano, sea consciente de cuánto no sabe.

Es verdad el universo es desconcertante. ¿Qué soy yo ante tanta inmensidad? ¿Quién soy yo para haber tenido esta oportunidad maravillosa de estar vivo?

Los ojos cerrados. Los abro y el cielo estrellado sigue sobre mí. Las Pléyades, huyendo eternamente de Orión, y con la seguridad del Toro que las protegen, me miran. Algún día tú estarás con nosotras entre las estrellas.

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