11 diciembre, 2014

Orión, tú, mi dueño, de las noches de invierno del norte y del verano del Sur. #Astronomía

[caption id="" align="aligncenter" width="432"] Orión, visto desde el Hemisferio Norte[/caption]

Llegan las noches frías de invierno, con su viento del norte que afina el aire como el cristal, dejando la atmósfera clara, transparente, como si no existiera.


En las tierras medias del hemisferio norte no nos apetece salir, preferimos quedarnos al calor del hogar. Pero la llamada de las estrellas siempre es más fuerte. Salir al cielo y elevar tus ojos es todo a una. Hay mucha gente que no lo hace, lo sé. Pero quien lo haga la primera vez, no dejará de hacerlo.


En invierno en la mitad norte alguien de Grecia creyó ver entre las estrellas a Orión, el cazador gigante que un día dijo que podía ser capaz de matar a todas las bestias del planeta, y éste, la Madre Tierra se alarmó y le envío un escorpión para que le picase.


Orión sigue en esa carrera eterna en el firmamento huyendo del escorpión acompañado de sus perros. Y aquí, nosotros pequeños humanos tenemos la dicha de poder contemplarlo sólo con el leve gesto de elevar los ojos. 


Pero Orión sólo existe en la mente de los soñadores. Otros, comos los que son sólo capaces de ver átomos y números, no llegan a comprender la maravilla del  universo compuesto.


Orión no existió en el hemisferio Sur. Estaba sí, pero su postura al revés no le simuló a nadie que estaba allí, escondido entre las posturas caprichosas de las constelaciones, esas redes de estrellas imaginarias tejidas en la mente humana.


Es curioso. Orión es el dueño absoluto de las noches invernales del Norte. Y preside también el cielo de las noches de verano del Sur.


Orión es el dueño y señor de los cielos. Quien conoce la astronomía lo sabe.


Betelgueuse la roja y Rigel la azul, o al contrario en el sur. O tendidos en el ecuador. Como el Estrecho de Gibraltar y y el Estrecho del Bósforo.  Extremos del principio y el fin dentro de un universo que nos dicen infinito. Y en el centro, colgando del cinturón, como un Mediterráneo pàrturiento, las estrellas que nacen en la Gran Nebulosa de Orión, llamada también M42 por su número en el catálogo de Messier.




[caption id="" align="aligncenter" width="400"] Orión, visto desde el Hemisferio Sur[/caption]

Seguimos viviendo nuestras vidas aquí abajo. Con un cielo que se le escapa a la mayoría, cegados por las farolas, las prisas y el ignorar el puesto que ocupan en el universo.


Pero nosotros, los elegidos, los que tuvimos el don de recibir la llamada para mirar arriba, sabemos, que en esta época poco hay que hacer. Orión es el dueño. 


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