02 diciembre, 2012

Y estalló la guerra

http://www.flickr.com/photos/karochkin/

De mi colección de poemas Asidonium

Quedó dormido el bramido de la serpiente roja
que en hangares de nácar fue propietario
de las voces, las manos y las razones.

Se perdió en las noches de los días
las alarmas, los avisos y las llegadas
de las buenas nuevas que aún salvaban.

El mundo azul ahora gris paró su cuerda,
se dejó caer en el oscuro temido vacío
donde antaño como pomba de jabón flotaba.

Ni estrellas, ni luces, ni faros
indican los caminos sin fronteras
entre las estelas que ya no brillan.

Todo es oscuro.
Todo es miedo.

No se oye nada.
No se ve nada.

Silencio de espera.

Y estalló la guerra.

2 comentarios:

Lichazul dijo...

la guerra germina , madura y prolifica en donde el hombre habite
traemos la paz y la espada en cada mano

somos del universo, el ser paradójico

sentido poema Alfonso que vuelve una y otra vez a tocar la piedra que nos hace caer

abrazos

Amig@mi@ dijo...

Me encantan las dos estatuas. Son maravillosas. ¿Donde están? Además ilustran fenomenal tus palabras. Insinúan y dejan un lugar para imaginar. En este caso la guerra, pero quizás mañana la paz.
Un saludo, Alfonso.