13 septiembre, 2012

Poema al gobernante maligno




Quién es el dueño de una carta: el remitente, o el destinatario? Quizá el correo, en su trayecto al menos. ¿Quién es el dueño de la herida: el que la causa, o el que la padece? ¿No son caras los dos de una misma moneda? O quizá el dueño es el sentimiento que les clava su dardo. Quien ama, quien es amado y el amor: ese arquero que los llaga a ambos, ese puente levadizo en que se encuentran y se desencuentran... El dueño de la herida es el verdugo y es la víctima; es el idólatra y es su ídolo; pero, sobre todo, aquello que los vincula o los enfrenta, sea cual sea su nombre. Porque hay amores que no saben el suyo verdadero. (Antonio Gala, El dueño de la herida)



Poema al gobernante maligno

Tus lágrimas de metal no riegan ni las macetas.
Son venenos del mercurio que corre por tus venas,
letal para el obrero que cada día levanta
la mañana hacia arriba con un nuevo Sol
que no brilla para todos, para todas
porque tú, con tu opaca personalidad
les haces sombras de vida enlutecida.

Matas esperanzas y sueños
como moscas que vuelan al olor
de lo que tu piel - quizás tu alma desprende-
hediondos ideales que dejan sin vida en muerte
eterna al amigo que vino de tierras lejanas,
a la abeja obrera que se deja la miel
de su vida, en cada gota de néctar
que tú le derramas apenas recogida.

Como en la antigua Judea
es de noche cuando los llantos de los inocentes
rajan el nocturno claro que tú enturbias.
Ni las estrellas brillan cuando sales tú.
Gobernador eclipsante de las sombras negras
que con las formas del imperio de siglos
como Atila aplastan a quien tu adoras.

O dices adorar. Robaste tanta corona de espina
de la estatua que con tu dinero cubriste de oro,
a la que te arrodillas tapándote los sentidos
para no oler a pueblo, a gente, a humanidad.

Tu Dios te mira. El pueblo te mira.
Tu sueldo día a día ganas.
Día a día les robas.
Pero no es la cuenta de tu banco
quien marca el ritmo de tu felicidad.

A la sombra de tu sombras
te desvanecerás.
La noche será oscura eterna
para quien de día apagó las luces
de los encendedores de estrellas.

La  maldad nunca vence.
Sin color será iluminada.
La fraternidad es la única solución.

Todos mis poemas, en Asidonium.

3 comentarios:

Lichazul dijo...

es un poema que bien podría aplicarse a un montón de gobernantes y ejecutivos o empresarios, la falta de equidad en este mundo es absoluta, y pasa en todos los estratos sociales, la competitividad y exitismo son azotes a los cuales ya se practican desde que nacemos
somos animales de ralea belicosa Alfonso
aunque intentemos construir puentes de amor , siempre dejamos clavos sueltos

abrazo y buen jueves

Ana dijo...

Como estoy realmente tierna y es realmente hermoso tu twitt y tu entrada solo haré una cosa, llorar de emoción.
Muy bonito y bueno.

Mark de Zabaleta dijo...

Simplemente GENIAL !

Mark de Zabaleta