11 septiembre, 2012

Contemplar el cielo

Aquest post l'hi devia a l'autor del bloc Accés a Maians com a regal per la Diada de Catalunya.



Nota: sólo para habitantes del hemisferio norte.

Estos astrónomos dedican mucho tiempo a observar  el firmamento, a medir, a captar, a fotografiar, a comparar, a hacer hipótesis, a demostrar, a refutar...

pero tú ¿te has parado a contemplar?
Te propongo una experiencia. Toma una música adecuada, que te relaje, que te calme, que haga sentir en ti todo lo que la música es capaz de provocar en un ser humano.
Cada persona es distinta. A mí, por ejemplo, este mantra tibetano me sirve y que te dejo en el vídeo del final del post. A ti te puede servir cualquier otra música. No te aconsejo Wagner. Pero para gustos, los colores.
Pónte la música y vete al campo a una zona oscura, lejos de la contaminación lumínica de las ciudades. Tiéndete en una hamaca, con la cabeza un poco levantada y tu cuerpo horizontal al suelo.
Totalmente oscuro, busca El Carro. Es fácil. Lo necesitamos para encontrar la Estrella Polar. Cuando la encuentres, si no eres experto, te darás cuenta que no es de las más brillante. Pero tiene dos particularidades. Una, que está sola, sin compañeras. La otra, es que coincide con el eje imaginario de la rotación de la Tierra. Por eso siempre parece estar en el mismo sitio. Por eso parece que no se mueve. Por eso, ahora, es la Polar, aunque la estrella Vega esté dispuesta a sucederla dentro de miles de años.
Mira la Polar. Observa su color. Observa como titila. Disfruta de ella. Es tuya. Es de todos y todas. El Universo es nuestro y nadie se lo ha podido apoderar.
Observa también el Carro, mírale, un pizca, fugazmente, vuelve de nuevo tus ojos a la Polar. Sigue así. No pienses en nada. Sólo observa. Sé como aquellos primeros hombres y mujeres que levantaron su cuerpo erecto la primera vez y vieron asombrados el cielo que tú ahora ves. 
Siéntete pequeño como ellos. Siéntete como aquella primera humanidad que se sorprendía de todo: del Sol, de la Luna , de las estrellas, de las nubes, de las tormentas, de los rayos...
Tú hoy ya lo comprendes todo, ya no tienes aquella inocencia... pero vacíate el conocimiento de la mente y déjate sorprender por el Universo.
Entre otra cosa y otra, vuelve a mirar a El Carro. Verás que ha cambiado de posición. La Polar sigue donde estaba. Si unes las dos estrellas del exterior de  la parte que parece un cazo del Carro, invéntate que son las agujas de un reloj.
Ahí lo tienes. Tu mente, la mente humana, tu conocimiento, tu contemplación, ha construido un reloj de estrellas que  nada tiene de virtual. 



Mira como pasa el tiempo. Rápido para los humanos. Lento para el Universo. Déjate estar en la hamaca. Disfruta de lo que ves, de lo que sientes. Si lo haces más veces, llegará el día en que sepas sentir que no son las estrellas las que se mueven. Si no tú, pegado a la piel de esta bola azul que llamamos Tierra. Sentirás hasta el vértigo de la velocidad, agarrada tu espalda a la corteza de esta bola solitaria. 
Apreciarás muchas más cosas si miras para otros lados del firmamento. Pero eso ya es para otra ocasión. Hoy sólo has aprendido a navegar por el espacio en la panza de la Madre Tierra, la Pachamama. 
Y Allende en el corazón. Es 11 de septiembre.



7 comentarios:

Lichazul dijo...

hermoso post Alfonso!!!
el universo es total, es un imán poderoso de nuestra existencia absoluta
y este 11 acá será día de marcha y de protestas por la noche, hay heridas que no cierran y luchas que no claudican

abrazo grande amigo querido

Eastriver dijo...

Alfonso, que eres un sol... Gracias, gràcies, merci, grazie, thank you, y porque ya no sé más.

Eres un enamorado de las estrellas, de las de verdad, no de Rihana y demás petardas, lo cual habla muy bien de ti. Y además sabes mucho, y lo transmites con encanto y sencillez, cosa que servidor, que es capaz de confundir las osas con las perras y estas con los carros, te sabe agradecer con sinceridad.

Chulo lo que has escrito, Alfonso. Una enorme sensibilidad se manifiesta ahí, en esos consejos sabios que lo mismo sirven para mirar el cielo que para vivir bien. Supongo que, en realidad, ambas cosas tienen mucho en común. Los que siguen disciplinas zen saben también bastante de ello, de lo que deduzco que tienes también un potente punto zen.

Y además te descuelgas hablando catalán... pero no en la intimidad, no, que eso lo hace cualquier facha aznarista. Tú en público, encabezando una entrada. Con un par de... jajaja

¿Qué más puedo decir? Que eres un tipo estupendo, Alfonso, y que ahora lo digo muy en serio (bueno, en realidad, todo el rato lo he dicho todo muy en serio). Petons.

mariajesusparadela dijo...

Precioso post, Alfonso.
Más poético que mucha poesía que anda por ahí suelta.
Del cielo, todo es hermoso: desde su brillo (lo aparente), hasta su conocimiento (lo profundo).
Y los nombres de las estrellas de cada constelación son pura poesía, como corresponde a sus padrinos: "coma Berenice", por ejemplo...

Satie dijo...

Genial. Comparto.

Hada Isol ♥ dijo...

Mirar el cielo es bello! este verano iremos al observatorio en familia ya junte la plata que linnda experiencia,les regalaré a mis hijos el cielo!

Juan Macías dijo...

Me ha gustado bastante creo que todos nos sentimos así cuando contemplamos ese maravilloso cielo tranquilamente en la noche. Creo que si fueran más los que realizaran esta simple actividad el mundo iría muchísimo mejor, por el simple hecho de que sólo de este modo creo que concebimos la vastedad del Universo y la pequeñez del mundo y de los humanos, y nos hace ser más humilde.
Por otra parte y como dato, en la antigüedad la función de la estrella polar la hacía, Alpha Draconis, un saludo!! ;)

Lichazul dijo...

gracias Alfonso por la huella
recuerda que soy chilena y mis trabajos tienen esa mirada jajajaja

que entre ustedes tengan por "polla o lolita" otra cosa es idea de ustedes que no de todo el mundo
;)

abrazooooo