12 agosto, 2012

El atardecer de la vida

Ha sido un fin de semana  triste y duro. Se me han ido dos amigos. Uno con 85 años. Otro con 44. La muerte siempre injusta se lleva a las personas que queremos. Uno con la vida cumplida, pero solito, abandonado por los suyos, acompañado de la única presencia de su ángel de la guarda.
El otro, en la flor de la vida, arrancado de su familia, de su mujer, de sus dos hijas.
Ya he reflexionado mucho antes con la muerte, esa compañera de viaje que tarde o temprano aparece en tu vida. Ya no me asusta. Hasta la comprendo.
Pero no logro asumir el sufrimiento humano. No lo soporto. Ese sufrimiento que nos lleva hasta las puertas del atardecer. 
Ha sido un fin de semana terrible. El lunes, volverá a salir el Sol. Aunque ya nunca más para dos.
Ojalá que donde estén sigan estando a la luz de otras estrellas.

No hay comentarios: