28 agosto, 2012

Amazonas



Tu pecho cortado me desconcierta,
porque no es enfermedad lo que demuestra,
es fortaleza y certeza de una puntería
afilada en tus ojos de espuma bravura.
Sin embargo, no es voluntad de la fortuna,
amputación que en tu infancia te hicieron,
para ser arquera en defensa
de una vida aplastada por el acero.
Invisible te has como todas las mujeres,
ni derechos en el cielo tuviste.
Ninguna estrella lleva tu nombre,
ninguna forma en el firmamento
te indican, te aparentan, te viven.
Sólo el nombre confundido del gran río
recuerda lo que fuiste y no exististe
salvo en las mentes de los seres soñadores.
En tu lanza me clavo cuando quiero morir.
A las estrellas te llevaré sin permiso.

Todos mis poemas en Asidonium

3 comentarios:

Eastriver dijo...

Con la de tiempo que te sigo y no conocía asodonium... Ya está. Reparado.

Poema inquietante. ¿Por qué subsiste la enfermedad? ¿Por qué le recriminas eso, en el fondo? Intenso , sorprendente. Inquietantemente bueno.

Alicia dijo...

Me encanta..muy sutil, muy sentido

Lichazul dijo...

río y espíritu se conjugan en tu pluma querido Alfonso
felicitaciones

y es que ser amazona trae muchos vetos sociales en tiempos donde lo serial parece reinar por siempre

abrazooo grande