29 mayo, 2011

Cielo de primavera en el Hemisferio Norte



Cuando me enfrenté por primera vez al cielo, años ha, y era un pequeñajo, tenía mucha dificultad para encontrar las constelaciones. Sólo distinguía el Carro, que no es una constelación, sino una parte de otra, de la Osa Mayor, lo que astronómicamente se conoce como un asterismo.
Sin embargo, con mi Guía de las estrellas y los planetas de Donald H. Menzel, mis prismáticos y mi planisferio me empeñé en ello hasta que lo conseguí. Fue Leo la primera constelación que ví al completo y me pareció inmensa, porque realmente lo es. Por eso no las encontraba, me las creía más pequeñas, y no, no. Son enormes.
Leo se ve en primavera, en estas fechas, en el hemisferio norte, sus dos estrellas principales son fáciles de reconocer, Régulus (El reyezuelo) y Denébola (La cola del León), y representa al León de Nemea, que Hércules mató en uno de sus trabajos.
Por cierto, cuando Hércules se lo cargó, le arranco la piel y se lo puso como calzón. Se puede ver en el escudo de Andalucía. Así que pocas tierras como la mía, pueden presumir de tener algo tan astronómico en su escudo, si no contamos las medias lunas de los países musulmanes.
Pues de eso y de mucho más, como la curvatura del Universo, hemos hablado esta semana en Un Punto Azul, que podéis escuchar aquí.

4 comentarios:

Abuela Ciber dijo...

Me dice que el audio no está disponible en estos momentos.

Te dire que de acuerdo a las expectativas de vida actuales esa edad que tu dices se puede llevar y bastante bien formadito todavia.

Cariños

amig@mi@ dijo...

Tiene que ser una pasada poder llamar a las estrellas por su nombre,Alfonso.
Yo, ni el carro.
Un saludo... estelar :)

elisa...lichazul dijo...

la bóveda celestial es un mapa proyectado por una mente absiolutamente proverbial


besitos y buena semana

Camino a Gaia dijo...

Mirar a las estrellas siempre nos devuelve una sensación de inmersión infinita, de pequeñez que solo trasciende a través de la vida.