22 abril, 2011

Orando en el huerto, esperando la Cruz.


Es quizás, el momento que más me ha impresionado de la vida de Jesús de Nazaret: la oración en el huerto de Getsemaní, mientras todos sus discípulos dormían. Es en el evangelio de Juan donde cuando lo leí por primera vez - leerlo y entendiendo lo que leía - donde más me impresionó ese momento.
Soledad. Miedo. Traición. Pena. Abandono. Fracaso. Todas las sensaciones humanas que tanto nos duelen en algún momento de nuestra vida.
Un Dios hecho hombre, ahí, enfretándose a la muerte, como tantos humanos día a día.
Ahí comienza esa pasión que cada cual interpreta y vive a su manera.
Pero no puedo negar que el hecho de que mi hermana, superfans de Camilo Sesto, influyera en mí escuchando día sí, día también, aquél disco de Jesucristo Superstar, versión española que se hizo allá por finales de los 70, y que, cómo no, a la Iglesia no le gustó.
Me sé el disco de memoria, las canciones al dedillo. Y esta noche, es la mejor para volver a traer a mi mente ese Gesetmaní, que Camilo Sesto lo borda.
Es jueves santo, Jesús está a la espera de la traición, del abandono. Antes ha cenado e instituido la Eucaristía y que la Iglesia ha convertido sin verguenza y sin complejos hasta en mitines políticos.
Mañana, Jesús morirá condenado. En sus labios de nuevo surgirán esas palabras: Elí, Elí, lama sabactani?, las mismas palabras que me dijo mi hermana al morir: Nene, nadie me escucha , que es decir, Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Yo sé lo que es sentirse abandonado por parte de la Iglesia en ese momento de la muerte de mi hermana, ella en su cama, harta de pedirle a ídolos - la iglesia le decía que eran santos y que le iban a curar el cáncer - que nunca daban nada.
Viernes Santo. Yo sé lo que es el Viernes Santo. Con mi hermana, también un trozo de mí se murió en esa Cruz.
Pero pasado, es sábado, y en ese momento en que la tarde esté cayendo, partiré camino de Emaús. Es lo que me queda. Y no es poco. Es mi fe.


[youtube=http://youtu.be/XpD1okNhhos]

4 comentarios:

Cdiazpines dijo...

Dichoso tú que puedes creer y por lo tanto esperar!
Feliz reencuentro en Emaus!!

Alfonso Saborido dijo...

Pero no creo en la resurreción al uso :)

ana dijo...

tu fe no salvó a tu hermana, te quedas con la creencia y sin tu ser querido. Dios está siempre de vacaciones.

besos y ánimo.

Alfonso Saborido dijo...

No, Ana, no me has entendido. Yo no pretendía que mi fe ni nada ni nadie salvara a mi hermana. Lo único que esperaba que pudiera hacer algo era la medicina. Yo no creo en ese Dios al que le pides y te das. No tiene ese poder. Todo es distinto. Creo en Jesús. Su mensaje y punto. No hay más.