09 abril, 2011

No hay campañas políticas tradicionales ni digitales. Hay , eso, sólocampañas.


Cuando en política hablo de la importancia de las redes sociales hoy día, siempre hay quien dice que no podemos olvidar el puerta a puerta.
Este comentario, aparentemente sin importancia y razonado, sólo evidencia el desconocimiento que aún existe sobre el qué son las redes sociales, cómo funcionan y qué utilidad pueden tener en todos los ámbitos de la vida, y en este caso, el político.
Me sorprende que aún hay quien distinga dentro de las campañas electorales entre la tradicional por un lado y la de las redes digitales por otro.
No. Considero que es un error. Las campañas son las campañas, y en cada época han tenido una manera de funcionar adecuada a los tiempos que han corrido.
La campaña del 82, en la que yo tenía 17 años y no podía votar, la recuerdo por canciones en la radio, coches paseando con megafonía, cartelería en las paredes de las ciudades e intervenciones de partidos conocidos y otros imposibles de creer por el nombre en televisión.
La campaña del 2000 fue la de la de la web, donde además de lo tradicional, las nuevas tecnologías ponían a disposición de los partidos un escaparate donde visualizar su oferta electoral.
Más tarde, en 2004 aparecieron los blogs, tipos de webs, donde empieza lo llamado 2.0. Un tipo de comunicación interactiva, donde el partido o candidato no sólo expone en la red el mensaje que quiere hacer llegar a la ciudadanía, si no, que puede obtener la respuesta de ésta y poder debatir, compartir, anotar, etc. las distintas propuestas.
Hoy, a la campaña electoral tradicional, se le unen las redes sociales como facebook o twitter.
La rapidez, la inmediatez, la participación activa de la ciudadanía y su sistema viral hace llegar un mensaje a todo el mundo en minutos.
Pero el desconocimiento hace pensar que las redes sociales es chatear con el messenger o algo virtual que nos aleja de la gente, del puerta a puerta, de las personas.
Para nada. Las redes sociales precisamente están compuestas por personas, que viven en sus casas, también con sus puertas, sólo que tienen un instrumento - ¡y qué instrumento! - más potente para comunicarse sin salir de ella.
Por lo tanto, hoy considero que no se puede hablar de campañas tradicionales o campañas digitales. Creo que hay que hablar de campaña, como siempre se ha hecho. Lo único es que hoy tenemos más medios: los de antes y los de ahora, que sumados unos y otros, nos llevan al objetivo de hacer llegar nuestro mensaje a la ciudadanía.
Los cambios tecnológicos pasan a velocidad de vértigo. Quien hoy no se monte - o no esté montado/a ya - en las nuevas tecnologías de la información, corre el riesgo de quedarse atrasado/a y perdidos/a en un mundo cada vez más difícil de comprender.
Comentaba el otro día que creo que las ruedas de prensa al estilo de hoy desaparecerán en breve.
Si yo fuera hoy un cargo político no daría ruedas de prensa al uso, convocando a una hora y un lugar determinado. Simplemente pondría mi mensaje en herramientas de lo 2.0, como mi blog, mi cuenta de twitter o mi página de facebook. El mensaje puede ser escrito, en vídeo, en audio... y llegaría directamente a la ciudadanía. Los medios de comunicación también podrían tomar el mensaje. Esto tiene una gran ventaja: la rapidez y la no contaminación. El mensaje llega puro de una persona a otra persona, evitando interpretaciones intencionadas que ya conocemos que tienen por prácticas habituales algunos medios de comunicación.
Todavía le queda tiempo al papel en la prensa. El mismo que la cinta de cassete frente al mp3.

1 comentario:

Más humildad y menos charlatanes y gurús 2.0 | opiniones (de mercè perelló) dijo...

[...] También están quienes quieren negar a la comunicación en la red la importancia y el lugar que le corresponde y se vanaglorian incluso de que jamás van a meterse en ese mundo porque no les aportará nada. Pero la realidad les niega la razón y las redes sociales conviven perfectamente con “el mundo real” y se complementan de forma natural, como en el caso de las campañas políticas, donde cada vez cobran mayor importancia. [...]