Asombrado por quién grita porque no ha cobrado a los diez días del día uno.
Y asombrado por el silencio de cada maestro y maestra en paro, que se gastan los codos y el dinero que no tienen, en estos meses preparándose una oposición, que aunque aprueben, posiblemente no les haga ser funcionarios o funcionarias.
Asombrado por lo que escucho y por lo que veo. Y por lo que percibo, no soy el único.
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