10 abril, 2011

Agujeros negros #unpuntoazul






A mí lo que me más me maravilla de observar el cielo es lo que puedo ver. Soy de los que goza más mirando el firmamento a simple vista que con un telescopio.
Distinguir constelaciones, reconocer sus estrellas principales, atreverme con intentar reconocer las betas, intuir mirando de reojo, galaxias, cúmulos abiertos, cúmulos globulares. Localizar planetas sólo por el hecho de saber que ahí no debe estar esa estrella. Y si la suerte te regala el poder tener un cometa a simple vista, ver brillar un iridium o haber tenido tiempo para calcular el paso de la Estación Espacial Internacional, mejor que mejor.
Los prismáticos también me gustan. Te multiplican lo que puedes ver a simple vista. Aparecen ante tus ojos los cuatro satélites de Júpiter que descubrió Galileo: Io, Calixto, Europa y Ganímedes. Poder ver la doble épsilon de Lyra o buscar La Percha por Vulpécula.
Con telescopio ya es distinto.
Sin embargo, en el último programa de Un Punto Azul, hemos hablado precisamente de lo que no se puede ver: los agujeros negros. Esos cuerpos estelares con tanta atracción gravitatoria que no dejan ni escapar la luz. Dicen - y me lo creo - que en el centro de nuestra galaxia existe uno.
Escuchános en nuestro último programa emitido el jueves pasado.

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