31 enero, 2011

#Sexo en la prensa. Como que sigo sin comprenderlo.

Hoy, en un periódico cualquiera. Bueno, cualquiera no. Hay algunos que han decidido no hacerlo, como La Razón o Público, me encuentro estas lindezas, justo después de las páginas de deportes, por cierto, una de las más leídas por los niños de la casa.


Chiclana, joven brasileña, 120 pechos, muy guarrona y tragona. Tel. xxx xx xx xx


Chiclana treinteañera, francés natural bebido, muy guarrona 30 euros. Tel. xxx xx xx xx


Priscila rubita. Curvas de infarto, francés completo. Culito envidiable. Tel xxx xx xx xx


Y también hay chicos. Son menos explícitos. Será que entre ellos no hay tanta exigencia.


Chico masajista. Guapetón, versátil, varonil, discreto. Masajes en camilla. Tel xxx xx xx xx


Neno dotado 30 años. Para señoritas. Mensajes al Tel. xxx xx xx xx


No es por cuestión de moralidad. No. El sexo vende y tiene sus sitios. No es la primera vez que hablo de ello. Pero es que ya, de verdad, me canso. Cuando cojo un periodico ¿tengo que aguantar esto? ¿es lógico que todo esto esté al alcance de un menor?


También comprendo que proporciona unos grandes beneficios económicos a los periodicos que lo hacen. Pero no se puede chantajear al personal diciendo que si se quitan los anuncios, cerrarán periodicos y trabajadores y trabajadoras irán al paro.


¿Todo vale? Yo creo que no. Paradojas como la entrega de la estampa de un Cristo junto a estos anuncios, haces que te partas de risa o rías por no llorar.  Que me diga a mí alguien si no es necesaria una ley de igualdad de trato, y un Plan Integral de Lucha contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual.


En fin, sigo esperando.

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