02 enero, 2011

Granada






Lo que son las cosas. Hoy es dos de enero y al ponerme a escribir me ha salido exactamente casi lo mismo que el año pasado en esta fecha. Ante la duda busqué en 'Google' : 'Alfonso Saborido Boabdil' y ahí estaba. Es verdad. Lo escribí.
Hace 519 años los Reyes Católicos, Isabel y Fernando conquistaron Granada.
Soy andaluz, lo llevo en la sangre, pero ya no como andaluz, sino como humano todavía estoy impresionado de haber visto con mis ojos el paraíso: Granada.
¿Exagero? No lo sé. Ayer, la casualidad hizo que visitando el blog de Celtibético sobre las inundaciones del Genil, de nuevo volví a pasear despacio por la Ribera del Darro.
Ojalá pudiera yo ser un pintor, un buen poeta para poder expresar lo que Granada me evoca.
Bajarme en la estación de tren y pensar: Aquí se bajo tantas y tantas veces Federico.
Andar por la ciudad, pasar por la plaza del Triunfo y ver a Fray Leopoldo con su negocio adyacente.
Caminar por la Gran Vía de Colón. Llegar y ver al mismísimo almirante arrodillado ante la Reina Isabel. La catedral. La capilla real. Pensar: 'Es verdad: ahí está Juana la Loca y Felipe el Hermoso'. La historia es verdad. Andar por la Plaza Nueva, el Darro, el paseo de los Tristes... y arriba, la Alhambra.
Subir hasta ella por la cuesta de Gómerez y sentarse a descansar en un banco, donde tuve la suerte de que el viento y la llovizna de octubre, hicieran caer los frutos de los castaños, como una pedrea en mi cabeza.
Pasear por el palacio de los palacios, hoy vacío de muebles pero lleno de gente con ojos asombrados. Mirar, a través de un arco todo el Albaicín. Sus cipreses. Y a lo lejos, el mirador de San Nicolás. No te escaparás, luego estaré allí.
Y estar allí, mirando cara a cara a la Alhambra con el fondo de Sierra Nevada atrás. Y pensar si esto es el paraíso, justo detrás, están las Alpujarras granadidas, y el mar. El bendito mar.
Granada me hace perder la cabeza. Conjuga la belleza con la historia. En cierto modo, todos dependemos de allí. Los Reyes expulsaron a Boabdil y con él, se fueron los árabes de España. Vinieron gallegos, castellanos... a repoblar Andalucía y con ellos, vinieron mis genes que luego, en el mismo año, más tarde, viajaron a América.
Todo está en Granada y  como dice la canción, todo es posible porque así lo quiso Granada.
No me extraña que Boabdil llorara. Perder Granada es morir.
Así lo conté hace un año justo.
http://36norte6oeste.blogspot.com/2009/01/no-llores-como-hombre.html

2 comentarios:

elisa...lichazul dijo...

que hermoso paseo y que nostálgico
para quien nunca a caminado esos caminos ha sido toda una hermosa experiencia narrada y visual

besitos de luz desde este lado del mapa:)

Satie dijo...

Y yo viví allí cinco maravillosos años.