24 enero, 2011

Intolerancia religiosa de la #iglesia en las aulas públicas

Me entero por Eclessia Digital que dos profesores del Instituto Al-Zujayr de Zújar han obligado a su compañera de departamento y profesora de Religión a retirar dos símbolos religiosos porque, según ellos, «se sentían ofendidos por la visión de estos símbolos».


La profesora de Religión, que se llama Susana Fernández, lleva varios años de profesora en este Instituto, y en otros de Baza y Cúllar, y nunca, hasta ahora, había tenido ningún tipo de problema, y menos con los compañeros del colegio. Ella ha retirado los símbolos de la polémica  -la cruz y un icono oriental de la Virgen María, que un grupo de profesores regaló al centro años atrás-, que se encontraban no en lugares públicos sino que ya estaban apartados en el departamento, en el espacio que tiene la profesora de Religión. Y han sido dos compañeros de ese departamento –aunque de otras materias-, recién llegados al centro, los que han denunciado la presencia de esos símbolos también allí.


La profesora Susana Fernández, que no quiere entrar en polémicas ni ofender a nadie, ha retirado las dos imágenes, pero manifiesta su dolor por esa actitud intolerante e intransigente hacia unas imágenes que forman parte, además, del material que puede utilizar en sus clases.


Los demás profesores de Religión de la zona de Baza han manifestado su apoyo a la profesora de Religión de Zújar y han calificado la situación como un acto de intransigencia, que atenta contra la libertad de expresión “y que nos recuerda otras épocas que sería mejor olvidar”



De nuevo, la Iglesia se vuelve a equivocar. Veamos. En un instituto público, todos los lugares son públicos, hasta el W.C.  Los cristianos tenemos en la Cruz un símbolo, pero claro, la religión es un acto privado que tiene sus formas de expresión en la vida privada de cada cual, o en la calle como cualquier derecho a la manifestación. Pero en un sitio público - en este caso, un instituto - debemos respetar que es un lugar pagado por toda la ciudadanía contribuyente, y debemos respetar a los demás. Porque si no lo hacemos, yo como cristiano, me podría llevar a mi despacho una cruz, y como soy socialista, pues pondría también un ramo de rosas y una foto de Pablo Iglesias. Y un compañero que fuera musulmán pondría su media luna y si hubiera un judío, pondría la estrella de David. No, eso no puede ser, y es entendible.
Pero donde la Iglesia se equivoca de pleno es en las clases de religión.
Yo es que no le veo ni pies ni cabeza. Si tenemos las catequésis ¿para qué clases de religión? ¿tenemos la desfachatez de considerar el estilo de vida que nos marca el Evangelio como una asignatura de lengua o matemáticas? Es más. Un ‘profesor’ o ‘profesora’ de religión cobra. ¿Cobrar por llevar el mensaje de Cristo? Cristo nunca cobró por nada. Es más, pagó con su vida.
El único sentido que le encuentro a esto, es el fracaso de la Iglesia Católica en su relación con los creyentes. Cada vez son menos. La Iglesia no es atractiva, a pesar que el mensaje de Jesús es atractivo. Y en vez de esforzarse, ser más humildes y hacer las cosas bien, deciden imponer su verdad, su religión, por la fuerza con la ayuda del estado. Eso es un disparate.
A Jesús se le predica de otra manera. Id y llevad el Evangelio, nos dijo. Pero no, haceros funcionarios y cobrar un sueldo a costa de mi mensaje. Eso a mi juicio, es pecado mortal. El truco ahora es ir de víctimas de la intolerancia, cuando gran parte de nuestra sociedad sufre de la intolerancia ultracatólica: por ejemplo,  personas divorciadas, homosexuales o personas que usan anticonceptivos, que son rechazadas y condenadas por la Iglesia como pecadores. En fin, así les va.

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