24 enero, 2011

El sediento Mariano


La fotografía de La Vanguardia, lo dice todo.


España tiene sed de urnas. Eso dice Mariano I el Homófobo, que se permite en su libertad, hablar en nombre de todos los españoles y españolas.
Pero es normal la expresión. A quién está acompañado de un ministro de Franco (cómo le vamos a olvidar, si nos lo sacan por todos lados), no le cuadran los tiempos de la democracia. Porque él no quiere votar cuada cuatro años. El quiere votar cuando él quiere. Tengo sed. Me da usted un vaso de agua. Y me lo da ahora. Porque yo lo valgo.
Sin embargo, hay otra España, la que el no nombra ni le interesa, que tiene también sed. Sed, por ejemplo, de que alguna vez Mariano I el Homófobo, deje de tener ese apellido que le ponemos, homófobo, y sea solamente Mariano I porque acepte los derechos de la comunidad LGTB iguales al resto de la ciudadanía.
También hay otra España que tiene sed de saber. Saber qué quiere decir Mariano I el Críptico, porque no se le entiende nada, con lo de ‘reformas profundas’.
Parece que a Mariano I El homófobo y El Críptico tiene miedo de contarnos qué quiere hacer, aunque lo intuímos: privatizar la sanidad, subir los impuestos a los más débiles, bajárselos a los más pudientes, suprimir la ley de igualdad, la ley de dependencia, disminuir la ayuda a las becas, detrimento de la enseñanza pública frente a la privada, y cómo no, ponerse de rodillas delante de Rouco Varela.
Eso sí, complejos no tiene en sentirse aplaudido por personas como Camps, Fabra o Ripoll, cosa que a mí, me preocuparía. Aunque ya tiene menos gente que le aplauda, dígase, Cascos.
Sí, España tiene sed, pero de justicia y trabajo, y de que usted eche una mano y hable con sus amigos de los mercados para que dejen de ahogar a España. Porque los mercados le prefieren a usted, y por algo será.

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