07 diciembre, 2010

Inmaculada Concepción


Pues resulta que esta mujer hace dos mil años dijo, entre otras cosas:

Él hace proezas con su brazo:


dispersa a los soberbios de corazón,


derriba del trono a los poderosos


y enaltece a los humildes,


a los hambrientos los colma de bienes


y a los ricos los despide vacíos.

Algo que les vendría muy bien hoy que se les dijera alto y claro a los mercados y los especuladores.
Y en lo que la ha convertido nuestra Iglesia. En ejemplo de sumisión de la mujer al hombre y apartarla de cualquier puesto de responsabilidad en la Iglesia, fuera aparte de limpiar altares, hacer dulces y demás zarandajas. Pero decidir algo, nunca jamás. Vivir para ver.

3 comentarios:

ana dijo...

Pues nada de lo que se supone que dijo esta mujer, se cumple, todo lo contrario más bien. UN SALUDO

Roberto R Bravo dijo...

En esto la Iglesia es fiel a sus fundadores. Decía Agustín de Hipona (a quien no me da la gana de llamar san Agustín), sí uno de los "padres de la Iglesia", que la ciencia debe estar subordinada a la "sabiduría" de la teología, así como Eva estaba subordinada a Adán. De modo que el pensamiento retorcido parte ya desde sus orígenes.(Corregí un par de horrores ortográficos...)

.teri dijo...

Pues hay mujeres en la Iglesia con el Síndrome de Estocolmo diciendo que no le da tanta importancia su rol dentro de la Iglesia pero bien como la defiende diciendo que si "María enalteció a la mujer" y cosas así. Diciendo esas cosas no cambia que la Iglesia siga tratando mal a las mujeres.@RobertoNo pasa nada si uno comete uno o dos faltas de hortojrafia (:D), ya sabes: las prisas, el sueño...; lo importante es que la gente lo haya entendido. Lo de la ortografía déjaselo a los que quieren llevar la razón porque el otro ha cometido fallos nada graves.