06 noviembre, 2010

El Papa sin vergüenza: yo tampoco te espero

No la tiene. De hecho, no tiene pudor ninguno en hacer ostentación alguna de su poder y su dinero. Le importa tres pitos la crisis económica financiera mundial porque a él no le afecta. De hecho, casi le viene bien. Porque pone a trabajar a la buena gente que hay dentro de la Iglesia Católica en favor de los pobres, mientras otros católicos se dedican a empobrecer, dejar en paro y explotar a los obreros. Sí, esos católicos que duermen abrazados a la Biblia (eso sí, sin abrirla) y al capitalismo, ambos dos a la vez.
Pero el nivel de no tener vergüenza, ya no es referido a los actos políticos a los que viene a interpretar en España (dista mucho lo que va a hacer Benito aquí de aquella última cena de Jesús de Nazaret).
En el día de difuntos, Benito rezó ante las tumbas de de Juan Pablo II, Juan Pablo I, Pablo I, Pablo VI, Pío XII, Pío XI y Benedicto XV según nos cuenta Aciprensa
Y a Juan XXIII, el mejor papa de la historia, que le den. Sí, a ese viejo que pusieron de tránsito, y que le dio la vuelta como un calcetín, con aquél milagro que fue el Concilio Vaticano II.
Hoy, entre Juan Pablo II y ahora, el pastor alemán, la Iglesia ha dado su vuelta otra vez. El calcetín está al revés, está sucio y apesta.
Soy cristiano, soy católico. Le pese a quien le pese, porque los sacramentos del bautismo y la confirmación no me los puede quitar nadie, a no ser que me excomulguen. No lo temo. Si no excomulgan a los curas pederastas, no me van a excomulgar a mí. Pero siento vergüenza por esta jerarquía católica que parece que sigue más los pasos de la maldad que los de Jesucristo. Que han abandonado a los pobres del mundo, en favor del gran capital. Que no quieren a los partidos obreros, y apoyan a los partidos que defienden, los machismos, las homofobias, el neoliberalismo y todo lo que aliena al ser humano. Apoyan y presionan. Ahí tenemos a Mariano I El Homófobo como marioneta de la jerarquía de la Iglesia, diciéndole lo que tiene que hacer.
No, Benito, no. Yo no te espero. No quiero que vengas. Ese dinero que vas a gastar, tú mejor que nadie sabes lo que tienes que hacer. Jesús te lo dijo. Aunque Jesús también te da, como a todos y a todas la libertad de elegir. Como lo hizo con Judas Iscariote.
Tú, Benito, puedes optar. O los pobres o vender a Jesús por treinta monedas, o dos viajes a España. Como prefieras.
Me da igual, no reconozco ni en ti, ni en muchos obispos ni en muchos curas, autoridad ninguna para hablar en nombre de Jesús.
Encuentro a Jesús en otros lados mucho más sencillos. En el que sufre. En el que se muere sin consuelo por culpa de una iglesia que le metió una superchería en la cabeza. En el parado, en el obrero despido. En cada mujer discriminada por el simple hecho de serlo dentro de la Iglesia. En cada ateo y agnóstico que por culpa de la Iglesia no conocen a Cristo, y sin embargo, actúan humanitariamente mejor que muchos cristianos.
Hay curas que también son ejemplos de Jesús. Pero no se conocen. Los tapan. Los callan. Y esperan que se mueran para que su semilla, ese grano de mostaza, no pueda germinar.
Yo no te espero, Benito. Mejor te quedas en tu palacio. No haces falta que vengas. A fin de cuentas, Cristo ya está aquí, entre nosotros. No te necesitamos. En España y en todos los lugares del mundo. No hace falta que te muevas.  tú no puedes competir con Dios. Ese Dios que poquito a poco, intentas destruir para meter a tu dios en la cabeza de las gentes.
Antes que tú, y para no ver la ignominia que representarás estos días en España, me quedo con quien tú no fuiste a ver, con quien tú no fuiste a rezarle. Con la esperanza, con Juan XXIII y su discurso a la Luna. Gran Juan XXIII que nunca muere. Pobre Benito que hace morir la fe por donde pasa y hace crecer las políticas de derechas en contra de las gentes por la que Jesús murió. Y resucitó.



La casualidad ha querido que las lecturas que la liturgia marca para este sábado y domingo vayan directamente hacia el Papa.  El sábado le dice al Papa que no puede servir a Dios y al dinero a la vez.
Y el domingo, Jesús dice: 'En esta vida, hombres y mujeres se casan'. Jesús, que es Dios y sabe el futuro, podría haber especifícado que 'hombres se casan con las mujeres'. Pero no especifica. Como nuestra Constitución Española. Quien quiera entender, que entienda.

6 comentarios:

María José Romero dijo...

Durante muchos años yo también era una cristiana convencida... luego a mi parroquia llegó un "Benito" que nos hizo perder la fe en la Iglesia y sus Papas (no en Jesús) a muchos... Cada día estoy más convencida de que es mejor crear tu propia religión... Yo tampoco lo espero.

Eastriver dijo...

Amigo, entiendo que seas creyente, eso forma parte de la intimidad de cada uno. Lo entiendo totalmente. Entiendo que seas cristiano, que sientas fascinación por la figura de Jesucristo, incontaminada y analizada de forma libre. Pero, ¿católico? No sé, se me hace difícil de entender, aunque naturalmente lo respeto. Por todo eso que dices en tu entrada, eso que yo comparto de la primera a la última letra, justo por eso, se me hace difícil de entender. Un abrazo, católico o musulmán, jeje.

Alfonso dijo...

Soy católico porque soy bautizado y confirmado. Otra cosa es que comulgue con lo que dice la jerarquía católica, que no comulgo. Ni yo ni la amplia mayoría de católicos.Católico quiere decir universal,por lo tanto sí lo soy.Lo que no soy es seguir de Benito ni de sus políticas.Les gusta que confundamos los términos :)

.teri dijo...

Ni yo. No he visto gente comparando a Ratzinger Z con Jesús porque la gente "murmura" -_-. Pues que no me consideren cristiano, me da igual que me excomulguen o lo que sea, uno es cristianos de corazón y no porque te lo digan la gentuza. No me siento identificado con esa gente sin valores, ni con obtusos, ni con neofachas, ni con prejuiciosos, ni con nadie (intolerantes), ni lo estaré aunque me sienta solo.Personalmente soy escéptico religioso.

Satie dijo...

Creo que en tu reflexión está lo que yo también pienso. Saludos amigo.

Jóvenes en Libertad dijo...

Hacía bastante que no entraba en el blog, en este artículo hay cosas con las que estoy de acuerdo y otras en las que no.Yo soy católico practicante, y siempre dentro de la Iglesia doy mi opinión, porque pienso que la opinión de los creyentes si vale mucho. Yo no fui ni a Santiago ni a Barcelona cuando vino Benedicto XVI porque era mi cumpleaños y lo quería celebrar con mi familia, pero me alegro de que venga. Tu que eres cristiano de base (que por muchos otros post y comentarios lo se), creo que tendrías que entender que la Iglesia no la forma la jerarquía de los obispos ni del Vaticano, que la auténtica Iglesia se encuentra en las parroquias de los barrios, atendiendo las necesidades de los pobres (igual que ponías en un post sobre las Hermanitas de los Pobres), con voluntarios, etc... y es ahí de la Iglesia que yo al menos me siento orgulloso, de una Iglesia que intenta hacer justicia, que ayuda a quien lo necesita, que no se avergüenza de lo que piensa, pero solamente con la colaboración de todos aquellos que queremos seguir el mensaje de Jesús podremos lograr cambiar las cosas. Al igual que se hace en política, si quieres cambiar el mundo, se tú el primero en intentarlo.A diferencia, no creo que al Papa le guste la crisis, pensemos con humildad, ningún ser humano desea el mal.Un saludo