09 octubre, 2010

Telefónicas

Antes que nada, os pido disculpas por no haber visitado vuestros posts. He estado unos días sin utilizar internet, y a pesar de todo, he sobrevivido.
Dicho esto, aquí está mi post de hoy. ¿Cómo lo título? No sé. Arriba estará puesto ya. Pero se parece mucho al escrito anteriormente, ya que va sobre el cinismo como mecanismo de defensa.
En mi trabajo, hora de salida, con más hambre que el canelo. Cierro la puerta de mi despacho y me echó a cuestas mi bolso que pesa un poco. A saber: dos paquetitos de pañuelitos, un paquetito de toallitas húmedas, una caja de paracetamol por si me duele la cabeza, otra de ibuprofeno por si me duelen los huesos, otra de flatoril por si me dan gases, otra de Almax, por si tengo acidez, otra de valeriana por si me pongo nervioso viendo todas las cajas anteriores y los peligros que puedo pasar, una botellita de agua de medio litro, chupada el gollete ya para que nadie me pida, la cartera, el monedero, las llaves de mi casa, las llaves del portal de mi casa, las llaves del buzón, las del garaje. Más las llaves del trabajo, las de casa de mi padre, las de mi tía y las de la radio. Una libreta para apuntar las cosas. Un bolígrafo. Otro bolígrafo por si el anterior no pinta. Y otro bolígrafo más, por si me lo piden, porque normalmente no me los devuelven y los pierdo. El smartphone para conectarme a internet. El móvil público que conoce todo el mundo. El móvil privado sólo para mi familia. El cargador del smartphone. El cargador de ambos otros móviles. Un cable usb por si hay que conectar algo. Un lápid de memoria de ocho gigas. Y otro de cuatro, por si el de ocho se llena. Un libro por si me aburro. Un espejo por si me quiero mirar o fastidiar a alguien haciendo reflejos. Una bolsa de caramelos para el dolor de garganta. Y otra de caramelos, de los baratos, que saco cuando hay que repartir. Y ya está más o menos, aunque el tema no es el bolso.
Estábamos que yo salía del despacho con mi bolso a cuestas. Puerta cerrada del despacho.
-RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNNGGGGGGGGGGG.
El teléfono. Quién será a estas horas. Mi convenio colectivo dice que ya me puedo ir. Pero ¿y si es algo importante? Suelta bolso, abre puerta.
YO: ¿XXXXXXXXX, dígame?
VOZ: Hola, buenas tardes le llamo de la compañía de teléfono XXXX. ¿Podría hablar con el dueño de la empresa? (Así, literalmente).
YO: (Con voz aterciopelada) Ummm, el dueño de la empresa ¿se refiere usted al pueblo español?
VOZ: (Cambia el tono radicalmente y se pone dudidativa, porque era mujer) Perdone, pero no le entiendo.
YO: Que me ha dicho usted que le ponga con el dueño de la empresa.
VOZ: Sí, señor ¿me puede poner?
YO: Le digo, que tenemos un problema, porque es el pueblo español. Es que esta empresa es del estado ¿sabe usted?
VOZ: (Dudando otra vez, la voz es extranjera, no conoce el sistema estatal español) Ah, bueno, pues entonces póngame con la persona que mande en la empresa, es para ofrecerle una oferta de nuestros servicios.
YO: Ah... a ver, le voy a dar su dirección y usted le llama ¿vale?
VOZ: Muy amable, dígame señor.
YO: Tome nota. Se llama Juan Carlos de Borbón, trabaja como Rey y vive en el Palacio de la Zarzuela de Madrid.
VOZ: ¡click!
YO: (ya para mis adentros, aunque hablo sólo a veces) Vaya, me ha colgado.

Grrrr. Llaman aleatoriamente. Se pasan por el forro la ley de protección de datos. No discriminan si el teléfono es de un particular, de una empresa privada o de una empresa pública. No tienen escrúpulos a la hora de llamar.
Eso pasa por llamarme a molestarme a las horas de comer. Estoy hasta el gorro de las promociones teléfonicas y ese marketing que ni te dejan comer ni dormir la siesta ni cenar ni nada. A quién corresponda por favor, hagan lo que sea. Llévenlos de viaje a la Antártida, cómprenles un bozal, pero por favor ¡QUE SE CALLEN YA QUE NO NOS DEJAN VIVIR A LOS ESPAÑOLES/AS EN PAZ!
Y ahora me pongo el programa de música clásica que hice esta manaña en la radio para relajarme Hora y media de música, a la vez que me hago autobombo jjj

11 comentarios:

Eastriver dijo...

jajajajaja, hoy has estado brillante. Qué retranca tienes, por cierto. Deja las pastillas, algunas al menos. Yo con mis tranquis me sobro, porque me sirven para todo... me tranquilizo y estoy en la gloria. Me he reído un montón en esa primera parte.

Pero al llegar a la segunda la risa se ha quedado congelada. Mira, cómo odio esas llamadas. Es decir, cómo odio cualquier forma de spam. Yo al principio daba buenas razones: señorita, yo sé que usted no tiene la culpa, que es una trabajadora, pero comprenda que... Luego, al ver que así no podía detenerlo, opté por la contundencia: nombre? empresa? Muy bien, sepa usted que les voy a denunciar a la atención al consumidor (o al defensor del pueblo, o a quien fuera). Después llegó el sarcasmo: señorita, no puedo atenderle. Piense usted que mi esposa me abandonó ayer para irse con un italiano, y me ha dejado a los gemelos que tienen dos años. Por último, cambié mi número de teléfono. Tenían mi número localizado y era insostenible. Bueno, para más exactitud: me di de baja de Telefónica y entré en el mundo del cable. De momento vivo tranquilo, que ya es mucho.

Princesa115 dijo...

Y digo yo... ese bolso debe de pesar mucho, no? No te lastima el hombro, jajaj. Es bromilla.
Y respecto a las llamadas de marketing, te diré que muchas empresas no tienen sentido común puesto que deberían hacerlas a horas normales, llámese normales pues ni horarios de almuerzo, ni de descanso. Comprendo que están haciendo su trabajo, pero por favor...a otras horitas, no?

Saludos

elisa...lichazul dijo...

genial rspuesta!!
y lo de tu bolso se parece a algunos que yo conozco y en realidad no es tanto lo que cargas jajaja

abrazo grande!!
buen domingo y el mejor remedio es mirar la vida desde el optimismo...al menos a mi me resulta jajaja

Paco Piniella dijo...

Estas todo el día cambiando el look del blog.
Por cierto, como siempre tu sentido del humor y la crítica, destacables. Un saludo desde la disidencia roja gaditana. Suerte

capitanlio dijo...

Jajajajaja, el bolso ese necesita un carrito, o mas bien .......tu espalda necesitaria un carrito, a parte yo echaría un protector de estomago, por si tienes que tomarte las tres cosas a la vez, jajaja

Amig@mi@ dijo...

¿Tanta medicina????
jaja

A mi casa llaman todos los días a la hora de comer, y yo toda cortés, descuelgo, para,ahora sacando mi lado descortés, de momento, volver a colgar.
Al menos que paguen por la molestia.
¿No habrá una lei contra esto?

El dinosaurio dijo...

Qué mordacidad, qué ironía, que bien me lo he pasado leyéndote.

Feliz semana, amigo.

SCHEVI dijo...

Jajajaja, ¡que bueno!. A mi casa llaman y mi mujer, cuando descuelga, lo tiene fácil: como preguntan por mí, les dice que no estoy o me pasa la pelota sin más complejos. Ojalá tuviese la capacidad de reacción que demuestras, yo por lo general interrumpo a la otra parte con un "no me interesa, gracias". La próxima vez intentaré sacarme algo de mi imaginación. Un saludo.

Alfonso dijo...

Gracias por vuestros comentarios, pero ahora que caigo, es verdad, me falta el protector en el bolso. Bajo ahora mismo a por el omopreazol o como se llame.
Creo que hay una ley, pero se la saltan a la torera.

Abuela Ciber dijo...

Estimado jovennnnnnnnnn y el bolso que tienes lleva rueditasssssss.

Te deseo una semana de buena cosecha !!!!!!
Cariños

Frase de la semana::
" Disfruta de la vida, esto no es un ensayo."

Satie dijo...

Hombre que el rey es el dueño del estado es un pelín exagerado, pero me ha encantado lo de tu bolso, la próxima vez que te vea te pido verlo.