09 octubre, 2010

Cada vez me preocupa más el silencio que la jerarquía católica guarda ante la mala leche que utilizan algunos de sus súbditos.
Sí, es verdad, que hay católicos que hacen cosas buenas y la jerarquía los pregona como si fueran ellos los que la hicieran. Hay que tener poca vergüenza para vivir en un palacio y compararse con el misionero que da su vida en América Central o la monja que se parte la cara repartiendo presevartivos en Africa.
Pero cuando los que actúan son los que hacen las cosas malas, callan y guardan silencio.
En el blog de Mercè Perelló se hace un análisis sobre el artículo que escribió la Ministra Aído sobre todos los insultos que le dedican gente que comulga todos los domingos, y algunos a diario, previo rezo del rosario, más los quince minutos que se tienen que quedar después de misa.
Es de vergüenza. Con la cantinela del aborto pregonan su defensa de la vida. Mentiras. Todos mienten. La jerarquía de la Iglesia Católica no ha defendido ni defiende la vida como debiera según los valores del Evangelio. No la defendió poniéndose al lado de Franco. No la defendió poniéndose al lado de Pinochet. Y no la defendió, cuando callaron todos estos que ahora quieren hacerse oír cuando no dijeron ni mu mientras el gobierno de derechas del Partido Popular no tocaba el aborto.
Hipocresía. Estos católicos de derechas, cosa que es imposible, porque o eres cristiano o le dedicas la vida al poder, no defienden la vida ni los valores del evangelio. Sólo mantener su statu quo, para vivir en la tierra como en el cielo.

2 comentarios:

ana dijo...

sobre los curas acabo de escribir en mi blog, siempre estamos topando con ellos. Buena entrada.besitos.

María Jesús Costa dijo...

El otro día vi una película "La buena nueva", cuyo tema central era el apoyo de la jerarquía al franquismo. Es muy fuerte que esto haya ocurrido hace tan poco tiempo. Pero también hace referencia la película a "la otra Iglesia", la de los curas que defienden el Evangelio y a los pobres.