02 agosto, 2010

Paciencia con el puente, que si no, te lleva la corriente.

Cuando escucho a estas personas que exigen que se cumplan los plazos para que se construya el nuevo puente para la ciudad de Cádiz, me doy cuenta de hasta que punto puede ser egoísta el ser humano.
¿El puente cueste lo que cueste? Se hará todo lo que pueda, yo estoy convencido, pero estos gaditanos y gaditanas que sólo ven su puente, deberían mirar más allá, sólo un poco más allá y ver la provincia que lleva su nombre. Y más allá a Andalucía y a España.
Porque su puente es nuestro puente, porque lo pagamos todos y todas con nuestros impuestos.
Un puente que es para unir y no para separar. Porque eso es lo que creo yo que se intentan con esta manifestaciones: separar a la ciudadanía por motivos electorales, así de claro.
El mismo puente se construía antes con el ayuntamiento de Cádiz, sí, pero el puente, ahora que hay problemas de dinero, no es del ayuntamiento de Cádiz, sí, ahora es de Zapatero y por ende, del resto de España.
La gran crisis financiera internacional ha provocado mucho paro; hay mucha gente en España, en Andalucía, en Cádiz, que necesita dinero. No para hacer puentes. Lo necesitan para comer, para dar estudios a sus hijos y sus hijas. ¿Es más importante el puente que esto?
Hay que tener un poquito de paciencia, y algunos gaditanos y gaditanas deberían ser más agradecidos, porque mientras algunos y algunas de ellos han vivido y viven de espaldas a todo lo que hay al otro lado del puente Carranza, nosotros, los del otro lado, le hemos dado y le damos mucho.
Le quitamos el peaje del autopista hacia Jerez. Le hemos mejorado, con nuestros impuestos, sus comunicaciones. Deben estar agradecidos y agradecidas, porque nos vamos a gastar un dinero que no tenemos y que necesitamos para otras cosas, en su cumpleaños, en que sean felices con su puente, contradiciéndonos con nuestro sentido común y con lo más elemental que nos pide los mínimos preceptos básicos de Geografía humana, que nos dice que tenemos que hacer ciudades sostenibles, algo que Cádiz, no lo es.
Porque lo que nos pide el cuerpo es descentralizar los servicios de una provincia imposible geográficamente y que dejen de estar centralizados en una isla. ¿En qué cabeza cabe que las delegaciones provinciales, estatales, un gran hospital, esté en una isla? ¿qué política de protección civil puede aconsejar esto? En ninguna, no cabe en ninguna, salvo en los habitantes de la provincia de Cádiz, que nos vamos a gastar, repito, el dinero que ahora no tenemos y que necesitamos para otras cosas, en su cumpleaños y en su puente, para que dejen de ser una isla, cuando lo más fácil es lo que nos pide el sentido común.
Así, que paciencia; si la regidora gaditana no encuentra la fórmula para encontrar dinero, le puede preguntar a su compañera lideresa de una de las derechas jerezanas, que le puede asesorar en todo, porque tiene la solución para encontrar mucho dinero y rápido. Bueno, no. En todo no la puede asesorar. En todo, menos en abanicos.
Así que, a estos gaditanos y gaditanas, que son pocos, paciencia, paciencia, que todo llegará, que la sociedad - y la sociedad no es sólo Cádiz - está viviendo problemas más graves que la construcción del puente. Mucho me temo que las personas que rigen la ciudad de Cádiz deberían mirar a la historia de Jerez. Se le está pareciendo mucho. Llevan mucho tiempo en el poder, y después de hacer creer a la ciudadanía que vivían en el mejor de los paraísos, quieren obras grandes, como el Minotauro. Que miren, porque ese fue el principio del fin.
Así, que tranquilos, tranquilas, paciencia, que es la madre de la ciencia. Y un poquito de solidaridad, nada más que un poquito, con el resto de la provincia.

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