15 agosto, 2010

Jerez de la Frontera

Estoy enojado. Debería poner este post en mi blog sobre Jerez, pero creo - eso espero - que de lo que os voy a hablar no sea un problema exclusivo jerezano.
El viernes pasado iba andando por el centro de la ciudad, más concreto por el Mamelón, una plaza grande con un estanque, cuando se para un coche a mi lado, un mercedes con matrícula de Francia. Iba en él un matrimonio que hablaban francés. Me preguntaban como podían que dónde se encontraba el Barrio de Santiago, porque querían ir al antiguo cine Astoria para ver un espectáculo Flamenco que se celebraba esta noche.
Con mi francés chapurreado intenté explicarle hacia donde tenían que dirigirse.
Intenté porque no pude. Los coches de detrás empezaron a pitar, a adelantarle pegándole voces, la gente gritando ‘quítate de enmedio’ y cosas peores. Así, que el coche se fue y dio media vuelta. Desde luego por dónde cogió ya no iba para el centro, sino para las afueras.
Entiendo que uno no se puede parar en un sitio, pero vamos a ver, mi querida conciudadanía que sólo iba a a ser dos minutos: ¿no véis que es un coche extranjero? ¿no véis qué marca tiene el coche? ¿no intuís el nivel adquisitivo de estas personas? ¿no llegáis a pensar que si me estaban preguntando algo no era en qué lugar quedó Colombia en el festival de la OTI de 1974? ¿no llegásteis a pensar que estas personas venían a Jerez a gastarse el dinero? ¿no comprendéis que el turismo es una fuente de ingreso, una industria? ¿no habéis oído hablar de como afecta la crisis a la hostelería? ¿no llegáis a calcular cuánto dinero se gasta el ayuntamiento - dinero nuestro - en promocionar la ciudad? ¿no os quejáis de tanto paro? Entonces ¿para qué puñetas tratamos a nuestros visitantes de esta forma?
¡Vaya opinión que se habrá llevado de Jerez! Y estoy seguro que no vuelve. O yo, no volvería.
Y este hombre dejó de pagar el espectáculo. Dejó de cenar en el centro. Dejó de coger folletos de la ciudad con los destinos turísticos. Y por tanto, dejó de visitar bodegas, dejó de hospedarse en hoteles, dejó de ir al zoo, dejó de ver el museo de relojes, dejó de visitar el circuíto, dejó de conocer nuestras iglesias y dejó todo porque se fue. Porque le echamos.
Así que ya podréis comprender el cabreo que tengo. Luego nos quejamos de nuestras desgracias, pero es que algunas, nos las ganamos a pulso.
Ahí os dejo dos vídeos sobre mi ciudad, y si por casualidades de la vida, este señor leyera esto algún día, que nos disculpe, porque en Jerez no todo el mundo somos igual, pero me preocupa que esta panda de sinvergüenzas que coincidieron el viernes en el Mamelón y echaron a este hombre, coincidieran en el espacio y en el tiempo. Demasiada casualidad. Cuánta educación para la ciudadanía nos hace falta.



12 comentarios:

Satie dijo...

Es verdad que esto se está generalizando cada vez más.

Carlos Benítez dijo...

Y eso por no mencionar las estafas de algunos taxistas y hosteleros(bares y restaurantes)a los "guiris".

Carlos Benítez dijo...

Y eso por no mencionar las estafas/sablazos a los "guiris" de algunos taxistas y hosteleros.

Thiago dijo...

ES terrible el mal carácter de la gente. En A coruña pinan en cuanto se pone el semáforo en verde... ¡pero mucho más y antes que en madrid! con la mala fama que tiene la capital. Y es terrible lo mal que te atienden los camareros, y es que en Galicia no viven del turismo y les importa un pijo...

Pero ahora ya veo que es por toda España, luego lloraremos cuando la gente se marche a Croacia y por ahí.


Bezos.

El dinosaurio dijo...

Pues me has despertado las ganas de conocer Jerez. Tomo nota y aprovecho para decirte que ya estoy de nuevo por la blogosfera.

Saludos,.

elisa...lichazul dijo...

no es sólo en jerez que ocurre,me temo que es en toda ciudad en donde el tráfico sea un horror,
porque en pueblos donde la vida es más acompasada y más tranquila, pos te lo doy firmado, ningún atado,
es el estrés de esta maniaca vida que nos hemos cogido la que nos hace tranformarnos (te recuerdas un episodio de goffy de hace muchos años, cuando pasaba de peatón a conductor)pués esa reacción es la que ocurre por desdicha

ánimo!!!

AROBOS dijo...

Si nosotros no hacemos todos lo que podamos por nosotros mismos, difícilmente van a venir a hacerlo otros. Si no cuidamos una de nuestras primeras industrias, con detalles aparentemente tan nimios como el que cuentas, difícilmente podremos ir a más. Y esos catetos que pitan a quien se equivoca o a quien se detiene para orientarse, seguramente viven de esa industria.

capitanlio dijo...

esa falta de civismo es algo que ocurre en todo el territorio Andaluz,yo ya estoy curado de espanto, pues soy comercial y visito clientes nuevos a menudo con la consiguiente pitada cada vez que pregunto

Amig@mi@ dijo...

Alfonso,
Hoy bajé a la playa por primera vez este verano. Volví asqueada.
NO existe el civismo.
Y lo malo es que en la tumbona de detrás había una familia inglesa que seguro que el año que viene NO VUELVEN
Salu2

Alicia dijo...

Pues que pena. A Jerez ya le han quitado la identidad al quitar las bodegas del centro, desde que están en manos extranjeras, la cosa ha cambiado, si lo que queda es turismo de caballos y flamenco y lo estropeamos, tenemos un futuro que no nos salva ni Paul el pulpo!

SOMMER dijo...

Una vez, siendo yo peatón, observé una cosa similar a la que te ocurrió a ti con los franceses. Se trataba de una chica con el carnet recién sacado, y con su pertinente "L" en la parte trasera del auto. En un semáforo, se le caló el coche y los pitidos y las blasfemias del coche de atrás no se hicieron esperar.
La muchacha, se bajó del coche lentamente, se acercó al coche de atrás y le dijo: ve usted la "L" de mi coche, ¡pues no me llamo Lola¡
La cara del individuo cuando todos los viandantes nos pusimos a aplaudir fue tremenda¡¡¡¡

Feliz verano

Princesa.triste.115 dijo...

Estoy contigo Alfonso...la gente no tiene ningún tipo de educación y no sólo es eso, es que era por el bien de la ciudad, llámese Jerez como Madrid.
Creo que en los pueblos pequeños no ocurre eso, la gente es más llana y sencilla. En las grandes ciudades nos estamos convirtiendo en robot que vamos dando empujones sin mirar a nadie.

Un saludito