24 junio, 2010

Niños y niñas en redes sociales


Me he quedado hoy sin una respuesta clara. Quizás vosotros/as podéis lanzar pistas. Me pregunta hoy un amigo, padre de dos hijos, que cómo puede controlar a sus hijos, de 14 y 11 años en la red social Tuenti.
Aunque estoy dado de alta en Tuenti, apenas la uso, por no decir, nada. Soy más de Facebook, porque en Tuenti, no tengo amigos, la mayoría son todos niños.
Este hombre quiere controlar, saber lo que hacen sus hijos en Tuenti, y yo creo que como padre, tiene todo el derecho y hasta la obligación, del mundo.
Pero el pobre no tiene ni idea de esto de redes sociales. Así que he entrado con mi cuenta, y hemos buscado a sus hijos, apareciendo estos. Claro, tienen protegido su perfil a sus amigos, con lo cual, yo, como no soy amigo pues sólo veo la foto y turbia.
Me pregunta el padre ¿Y qué hago para ver quiénes son sus amigos, qué hablan, qué hacen?
Me quedo pensando y se me ocurren dos cosas. Una mala, y otra buena.
La mala: que el padre se haga un perfil ficticio y se haga amigo de ellos. Así verá todo lo que hacen. El riesgo está en si te descubren, porque entonces la confianza padre-hijos se quiebra y cualquiera la recompone.
La buena, que no sé si servirá, dirigirse a Tuenti, como padre de esos críos y pedirle autorización para entrar en sus cuentas. No sé si podrá hacer. Yo, lo haría. Y sobre todo, les preguntaría como controlan que un menor de catorce años se apunte. Porque uno de los hijos tiene 11, aunque en su perfil pone 14.
Alguien puede decir que los padres hablen con sus hijos, y habiendo confianza, no debe haber problemas, pero ¿quién no ha hecho alguna vez algo a escondidas de nuestros padres?
Las redes sociales son útiles, muy buenas herramientas de comunicación, pero pienso que en el caso de los menores de edad debería estar muy controlado, o por lo menos, que los padres tuvieran alguna manera de saber qué hacen sus hijos.
Hace unos años, para conocer a los amigos de tus amigos, sólo tenías que invitarlos a casa o ir un día a ver dónde estaban.
En el ciberespacio no es así. Tienen amigos. Amigos de sus amigos. Y amigos de los amigos de sus amigos, que estos ya son DESCONOCIDOS.
¿Y si se cuela un pederasta? ¿o un miembro de una secta? ¿o ....?
Ustedes seguro que me podréis aportar alguna idea, pero yo cortaba por lo sano. Redes sociales con consentimiento firmado y sellado por los padres y madres si son menores de edad, y con herramientas para poder entrar en el perfil de sus hijos. Y si no es así, pues nada. Espera a cumplir 18 años.

12 comentarios:

El dinosaurio dijo...

Es difícil de solucionar esto, pero importante sin duda.

Lo suyo sería que no tuvieran cuenta en redes sociales teniendo esa edad...

En fin, complicado.

Feliz finde.

AROBOS dijo...

Yo creo que debería de existir un control, para que los menores de edad no pudieran hacerse de una cuenta en una de esas redes, sin la explícita autorización paterna.

Pepe Bouza dijo...

Vaya por delante que es "fácil" dar consejos en cómo educar a los hijos, y difícil llevarlos a la práctica. Pero, con carácter general, creo que ese padre se debe conducir respecto a las redes igual que en el mundo real. ¿Cómo controla con quién hablan sus hijos cuando salen a la calle? Sólo lo puede hacer de forma indirecta: previniéndolos, educándolos en unos valores, y preguntándoles y hablándoles mucho. Todos hemos "sufrido" interminables interrogatorios de nuestros padres sobre con quién vamos, cómo se llama, dónde vive, a qué se dedican sus padres, si tiene hermanos, etc, que no era cotilleo, sino una hábil forma de comprobar si todo está claro o les ocultábamos algo. Se cae siempre en el error de ver más peligros en la red que en la vida, cuando lo cierto es que una es prolongación de la otra. La inmensa mayoría de los abusos que sufren los menores no son consecuencia de contactos en internet, sino en su entorno cercano real y hasta familiar. Y un cosa más: el derecho a la intimidad de nuestros hijos menores es muy limitadísimo, no ricemos el rizo y pretendamos que tienen la misma libertad que un hijo adulto. Si hay que rebuscar en su perfil se hace por derecho, del mismo modo que nuestras madres nos registraban la ropa de adolescentes para ver si había restos de tabaco, por ejemplo, y comprobar así si empezábamos a tontear con fumar. Creo que la naturalidad y la conciecia de que están bajo nuestra responsabilidad son las mejores consejeras. Espero haberte ayudado algo, Alfonso.

elisa...lichazul dijo...

lo importante es hablar y explicarles muy claramente a los pre y adolecentes todo acerca de la web y sus sitios y sus posibles contactos

hablo desde la experiencia
mi hijo ya tiene 16 y a estado conectado más o menos desde los nueve años.y nunca ha chateado con la puerta cerrada,tampoco se enfada si me siento a su lado un rato ...es algo complicado, pero no imposible de realizar

pero el mejor control es el nosotros podemos enseñar como padres a sus hijos a...Dicernir
palabra pocas veces usada y menos aún ejercitada:)

JP dijo...

No es muy ortodoxo, pero soy de la opinión de que hay que vigilar a los niños al precio que sea (luego podríamos lamentar). El objetivo es conseguir la contraseña del Tuenti (o del correo electrónico) para vigilar al menor: Existen programas informáticos que se instalan y se cargan en memoria nada mas encenderse el ordenador. Dichos programas captan todo lo que se teclea de forma transparente (el usuario no se dá cuenta): Keylogger. No lo he usado jamás pero sé que funcionan. Aconsejo que una vez tengamos lo que buscamos (la contraseña), eliminemos el programa espia.

Aprovecho para aconsejar el uso de filtros para menores que evitan el acceso a contenidos para adultos o similar que pueden dañar la sensibilidad del menor. La Junta de Andalucía ha desarrollado un software que se puede descargar gratuitamente (sólo hay que introducir el DNI para conseguir la licencia). Pueden acceder a él desde http://www.juntadeandalucia.es/filtrodecontenidos/index.html

Es mi primer comentario después de hacer de lector durante año y pico. Aprovecho para saludarte Alfonso.

Amig@mi@ dijo...

A mí me lo vas a contar, con 3 en edades peligrosas...
Yo también lo tengo, pero como a tu amigo, me tienen no admitida
lo que irremisiblemente lleva a la duda.
Besos

Laura dijo...

Gran tema el que propones y de difícil solución, aunque me quedo con la tuya de proponer a la red en cuestión que permita a los padres de menores entrar en sus perfiles y saber de qué va la historia...

María dijo...

Se que mi hija entra en Tuenti, ella me lo dice cuando la pregunto y la veo su pantalla que está metida allí, pero no quiero desconfiar de ella, ni tampoco ser una espía, ya te digo confío en ella, y sabe que no tiene que admitir a desconocidos, ni tampoco en messenger.

Un saludo.

Dulós, 46 años, periodista. dijo...

Oye, nene querido...
¿Tú sólo escribes todo lo de tus blogs?
De dónde sacas el tiempo?
Eres un hombre impresionante, con una energía... Me encantas!!!!

Abuela Ciber dijo...

Y luego nos asombramos de como son los jovenes y que poco control tienen los padres sobre ellos.

Una cosa es estar al tanto de los tiempos que se viven y otra es dejar manos libres para que hagan lo que quieren.

Que tengas un grato fin de semana!!!!

Cariños

Satie dijo...

Pues una vez recibí una denuncia de una madre de alumno para decir que en el tuenti de una alumna habían colgado unas fotos, les escribí un correo y no me hicieron ni caso, contestaron que no podían hacer nada y etc...

Alicia dijo...

Ay! pues yo me he quedado pillada. Lo de traicionar la confianza creando una cuenta ficticia es un arma de doble filo, y lo de dirigirse a los responsables, no me parece mala idea.
Pero en el fondo esto de la redes sociales, es como cuando salen con sus amigos, pueden decir que van con unos y se ven luego con otros. Me temo que la clave está en haber sabido informar, prevenir, educar antes de que te planteeen estos "problemas".Si tu amigo le ha transmitido los valores adecuados a sus hijos no tiene por qué temer,aunque un poco de control parental no viene mal (a mi madre me cotilleaba la mochi y esto no me ha traumatizado).
De todas formas creo que en la red no hay más peligro que en la calle.