04 junio, 2010

Mars500: Un viaje machista al Planeta Marte


Seguro que habéis tenido conocimiento estos días de que se ha iniciado un proyecto de investigación que tiene mucho que ver con dos cosas muy importantes para mí: la astronomía (una de mis aficiones, y la psicología, lo que estudio). Es el proyecto Mars500, un experimento que consiste en 'encerrar' a siete personas en una nave que simula la que podría llevar a los primeros seres humanos al planeta Marte. Son Diego Urbina (colombiano) and Romain Charles de Europa, Sukhrob Kamolov, Alexey Sitev, Alexandr Smoleevskiy and Mikhail Sinelnikov desde Russia con amor y Wang Yue desde China.
La finalidad es observar durante 520 días las reacciones físicas y psicológicas de estas personas durante tan largo tiempo simulando el largo viaje a Marte. Un tiempo repartido en 250 días de ida, un mes en la superficie del planeta rojo y otros 230 días de regreso.
El viaje a Marte es muy peculiar. No es lo mismo que ir de Madrid a Buenos Aires. De la capital de España a la Argentina siempre hay la misma distancia. Bueno, la misma...; eso sí las placas tectónicas que están frente a la costa de Ecuador, Perú y Chile, no les da por moverse un poco, y separarnos o juntarnos, como ha sucedido en el último terremoto chileno, pero eso no pasa de unos pocos de metros.
Como digo ir a Marte es peculiar. Marte, como la Tierra, giramos alrededor del Sol, y depende del momento en que miremos nos podemos encontrar, si fuéramos extraterrestres que observáramos desde fuera del Sistema Solar con que pudiéramos tener esta situación: Sol - Tierra - Marte u esta otra, Marte - Sol - Tierra.
Cuando está la posición Sol - Tierra - Marte, quiere decir que tenemos a Marte por detrás nuestra, con lo cual está más cerca de nosotros. Decimos entonces que Marte está en Oposición. Y esto ocurre cada dos años y 50 días. Pero no todas las oposiciones son iguales, unas veces está más cerca y otras más lejos. Cuando más cerca está llegamos a la mínima distancia de 55 millones de kms, pero esto ocurre cada más tiempo, como pasó en 2003 y volverá a pasar entre 2018, o sea cada quince años más o menos. Por cierto, este tipo de oposición fue aprovechada por los marcianos de H.G. Wells para invadirnos en su guerra de los mundos.
Si cogemos la otra posición: Marte - Sol - Tierra, la distancia es enorme, y encima el Sol está de por medio, creo que es fácil de entender. Así si viajamos a Marte lo lógico es ir cuando esté más cerca; el problema está que mientras viajamos, tanto el Sol, como la Tierra, como Marte, se están moviendo y alejándose o acercándose, depende del momento.
Por eso es el viaje tan largo, y de ahí el experimento.
Pero surgen muchos problemas. Cuánta comida hay que llevar, cuánta energía para que la nave funcione. Las condiciones son extremas: por ejemplo, en la simulación llevarán también libros, música, para el ocio... y tendrán que hacer deporte dos horas al día, pero sólo podrán ducharse una vez a la semana. No se puede malgastar el agua.
Otro de los problemas a los que se enfrentarán los astronautas en el viaje son los rayos cósmicos, que lo atraviesan casi todo. No sabemos como puede repercutir eso en la salud de los astronautas.
Las comunicaciones por radio son complicadas. Cuanto más lejos, más tardan. Las ondas de radio viajan a la velocidad de la luz. De la Tierra a la Luna, que está a 300.000 kms de nosotros, tarda un segundo, apenas se nota. Pero a Marte... puede tener un retardo desde cuatro a veinte minutos, dependiendo de la distancia a la que esté. Os imagínais:
Mensaje: Oiga, Houston, que me estoy ahogando, ¿qué tomo?
Respuesta, a los veinte minutos: Tómate un xxxx. Pero ya el astronauta está tieso.
Bromas aparte, creo que así entendéis el gran problema.
Durante esta simulación, los astronautas aprenderán también a hacer experimentos científicos.
Pero ahora voy a hacer mi critica personal, que puede diferir - seguro - de lo que ustedes penséis.
Siete astronautas. Ninguna mujer. Repito y en grande. NINGUNA MUJER. ¿Por qué? No quiero pensar que hayan sido eliminadas por que puedan dar problemas porque algún hombre se enamore o viceversa, creando tensión en la casa de Gran Hermano en la nave espacial. Se han presentando más de mil voluntarias. Pero leo que el director ruso de la misión dice que no van mujeres porque no hay teléfono. Esto me parece una desvergüenza tremenda, que invalida cualquier validez científica del experimento. Vamos, que yo pediría la dimisión de este señor, y se fuera a picar piedras a Siberia.
Y por otro lado, me pregunto ¿cómo van a solucionar el problema de la ingravidez? ¿en el viaje a Marte, tendrá la nave una rueda parecida a la que tenía el Discovery en 2001, una odisea espacial, para simular una gravedad? La persona sin gravedad tiene graves perjuicios orgánicos, como la descalcificación de los huesos, o que el corazón se acostumbre a trabajar con menos fuerza. En una de las partes de 2001, creo que la tercera, Clarke , cuenta como el Dr. Floyd, el protagonista de la novela, no puede regresar a la Tierra, porque después de tantos años en el espacio, moriría.
Ocurriría lo mismo si hicierámos una hipotética base lunar y naciera el primer bebé allí. Si crecieria en la Luna, el día que pisara la Tierra por primera vez, encontraría un planeta muy pesado para andar, y posiblemente moriría de agotamiento, sin saber como sería este bebé lunar cuando creciera a un sexto de gravedad ¿qué altura llegaría a tener? ¿cómo se desarrollaría?
Y por último, me pregunto: ¿Para qué ir a Marte? ¿hace falta? Hemos mandado muchos robots, pero montar una base allí ¿para qué? ¿para alimentar nuestro ego y decir , ya hemos llegado?
Alguien decía, que la superpoblación de la Tierra, que es un gran problema porque crecemos a velocidad de vértigo (aquí, el contador mundial, curioso de visitar), no se soluciona, creo yéndonos, perdón, yéndose los ricos a vivir a Marte. Es más barata la solución creo, sólo con educación y condones, y más de solidaridad, arreglaríamos un mucho.
En fin, comienza este experimento, en el que cada astronauta cobrará 100.000 dólares, y que yo creo que no servirá absolutamente para nada.
Un experimento que ya Google se ha encargado de que podamos seguir perfectamente a través de http://mars500main.appspot.com/#en (la página es una chulada de verdad, pero está en ruso o en inglés).
Os dejo el programa de radio de Un Punto Azul, donde en la segunda mitad, hablamos del tema y un vídeo de la película Misión a Marte, que me encantó, pero que de real no tiene nada. No se la pierdan, si no la han visto.

Ir a descargar

6 comentarios:

Hada Isol ♥ dijo...

Pues sinceramente Alfonso yo creo que desde el hecho de que una mujer no vá porque no hay teléfono pues no me parece serio esto como bien dices tu,y además no me interesa ya que es discriminatorio,machista,
retrograda! te mando un fuerte abrazo!

elisa...lichazul dijo...

y que más esperabas
los hombres son de marte , las mujeres de venus jajajja


abrazo sí aunque no te gusten
bien apapchados, acá hace frío jajaja
felíz fin de semana

Isabel dijo...

El motivo que ha dado ese tio para que no vayan mujeres, es para colgarle, pero yo si creo que habiendo mujeres y hombres, terminaría formándose alguna pareja, pero no veo el problema por ningún sitio, no van a dejar de ser menos científicos/as porque mantengan relaciones sexuales, y además pasarían los dias mas entretenidos, y no descarto, que a pesar de no haber mujeres, se vayan a quedar sin sexo. Por otro lado, estoy de acuerdo contigo. ¿para qué queremos ir a marte?.
Un beso

Cristina Díaz-Pinés dijo...

El argumento del teléfono habrá sido una "bromita" más de género, como dice mi hijo la manía de ridiculizar a las mujeres es una fuente inagotable.
En cuanto a las parejas, hay más combinaciones que las de hombre-mujer, a ver si se enteran de una vez.
Y al no responder el muestreo a la realidad de la sociedad, no tendrá validez científica.
En resumen, una chapuza más para gastar un dinero que vendría muy bien, por ejemplo, en Haití.

Agata dijo...

NO VAMOS PORQUE NO HAY PLANCHA NI FREGONA.
NO TE JO...

Satie dijo...

Pues desde el punto de vista científico es claramente incompleto un experimento que obvia a más del 50 % de la población.