30 junio, 2010

Las derechas y sus vergüenzas.

Me hace mucha gracia las técnicas que tiene la derecha para captar votos en el calle a calle. Son unos cobardes. Cuando te encuentras a alguien que es de izquierdas, te lo dice, sin complejos. Pero encontrarte a alguien que te diga soy de derechas... lo tiene más difícil. A lo más, te encuentras a algún avergonzado, que en Jerez los hay, que te dice ‘soy de centro’, pero vota a la derecha.
Hoy me encontré a uno de estos militantes derechiles que están a la que salta para inocular el voto hacia su ideal político.
La conversación fue más o menos ésta, y mantenida entre un grupo de personas en una sala de espera.
EL: Yo soy del PSOE de toda mi vida, pero ahora voy a votar al Partido Popular.
YO: ¿Y eso? Lo que dices, no se sostiene. Es contradictorio.
EL: Es que en realidad los dos son lo mismo, entonces más vale cambiar.
YO: No, a ver, si tú eres socialista sabes que no es lo mismo. Te pregunto: ¿es lo mismo el tratamiento que da el PSOE a las personas con dependencia? ¿Es lo mismo tener a un partido en el gobierno como el PSOE que a otro de derechas con la rodilla hincada ante la Iglesia?
Ahí le di. Conozco muy bien a la gente ultra de la Iglesia, y se le cambió la cara.
Como veía que no me podía pillar por ahí, empezó a decir el típico discurso de que ZP era inestable, que no tomaba decisiones y bla, bla, bla... lo de siempre, que es mentira.
Pues claro que toma decisiones. ¿O no fue una decisión sacar las tropas de Irak? ¿permitir el derecho de las personas homosexuales a ser iguales? ¿ayudar a las personas paradas? ¿sacar el cheque bebé? ¿que cada niño andaluz tenga un ordenador portátil? Etc, etc...
Cambia su discurso:  ya, si yo no entiendo de política mucho, pero veo que es necesario un cambio.
YO: No. Vamos a ver, cambio ha habido. El PSOE cambia a su gente. La derecha sigue con los mismos.
En fin, que se cayó. Porque sabe que me di cuenta, que lo calé. Tú no eres ni socialista ni nada. Tú eres más de derecha que el agua fría, rezas tu rosario todas las tardes, y te lees ese libro pequeño de hojas amarillas, en vez del Evangelio. Tú ya no oyes la COPE, tú oyes Radio María. Y los domingos de elecciones, al salir de misa, vas a depositar tu voto, llueva, haga frío, haga calor, o tengas 39 grados de fiebre, para votar a tu derecha. Para que gane tu derecha. Esa derecha de la que te da vergüenza decir que formas parte.

No hay comentarios: