23 mayo, 2010

Y Judas Iscariote, te volvió a traicionar.


No entiendo de economía profunda. No veo más allá de lo que puedo guardar en mi cartera y que tiene la volatilidad del humo. Pero sí entiendo de cristianismo, y la que se ha montado con la intervención de Cajasur, no puedo comprenderla desde los motivos económicos, pero me escandaliza desde el punto cristiano.
No creo yo que Dios mandara a su Hijo a morir a la Tierra sin que antes hubiera montado la Caja de Ahorros de Jerusalén. Jesús le encarga a Pedro que cuide de su rebaño, naciendo así lo que conocemos como Iglesia Católica (y sus múltiples divisiones a lo largo de la Historia). Pero no le dijo a Pedro, como no le dijo tantas cosas, móntame un banco.
Hoy, Día de Pentecostés, ese día en que la Paloma del Espíritu Santo se da de bruces contra las ventanas de una Basílica de San Pedro en Ciudad del Vaticano cerrada de cal y canto a las necesidades del pueblo, los españoles tenemos que inyectar a través del Banco de España cientos de millones de euros para salvar la entidad.
Pero no entro en la economía, que ya es para llorar que la ciudadanía tenga que pagar en las circunstancias de crisis económica que vivimos, entro en el fundamento.
Es una vergüenza y un insulto a la dignidad humana, que existan entidades financieras de la Iglesia. Es un pecado que arrastra la comunidad católica desde los tiempos. Hasta el mismo Jesús se equivocó (si es que podía equivocarse, cosa que no creo) en darle la gestión de la vida económica de los discípulos a quien le traicionó entregándolo al Sanedrín por treinta monedas de las de entonces.
Hoy, la Iglesia vuelve a traicionar a Jesús y a todos los cristianos, contándonos el mismo rollo de siempre, que necesitan dinero, que marquemos la cruz en la declaración de la renta, que reparten entre los pobres, que no dudo que algún cura inocente y buena persona lo haga... pero al final, son propietarios - o eran, menos mal, este asunto tiene algo bueno - de entidades bancarias.
¿Cruz en la Renta? Ni loco. La única Cruz que me libera es la de Cristo, no la de alguien que juega con el dinero del prójimo y se hinca de rodillas a la vez ante un Sagrario y al Santo Capitalismo. No puedes servir a dos Dioses. A la vista está.

2 comentarios:

elisa...lichazul dijo...

una vez más el hombre se pronuncia en su naturaleza...Dios acá nada tiene que hacer , es el libre albedrío el que nos impulsa a hacer lo justo y lo sabio o lo patán y ruín ...el único responsable de sus decisiones es el hombre, sin duda alguna y de quienes confían a ciegas en su palabra humana.=)

besitos de luz

Satie dijo...

Yo tampoco lo entiendo, qué tienen que ver estos curas con lo que predican después..