16 mayo, 2010

Madre amadísima


Anoche vi la película Madre amadísima, de la que hablé en post anteriores. Curiosamente, sólo se está proyectando en las Salas de Carrefour Sur y en ningún otro sitio de la provincia de Cádiz. La Junta de Andalucía, que subvenciona la película, debería preguntarle a las distribuidoras porque tenemos tanto cine yankee en nuestras pantallas, dejando de lado a las españolas, y en concreto, a esta andaluza.
La película, de Pilar Távora, cuenta la vida de Alfredo, un señor homosexual de unos 60 años, que se ocupa de vestir a una Virgen Negra que tiene toda el aspecto de ser la Patrona de su pueblo.
Alfredo va desgranando sus recuerdos que nos hacen recorrer por variados temas: la dictadura de Franco, el maltrato a la mujer, la opresión de la Iglesia Católica, el rechazo del partido comunista de entonces a los homosexuales, la tranquilidad de vida de los pueblos andaluces, etc.
La fotografía es excelente. Los exteriores están rodados en el bello paisaje del Pantano de Zahara de la Sierra, que en la película es ‘La laguna’, escenarios de los primeros amores de Alfredito.
Vayan a verla. Os va a gustar. No os voy a contar el final, pero hay una escena que me ha llamado bastante la atención.
Un Alfredito adolescente, de 17 ó 18 años, no tiene más remedio que ir a confesarse, como todos los muchachos de su edad con el cura del pueblo, Don Isidoro. A cuenta de ese sacramento que la Iglesia Católica se sacó de su bolsillo para controlar la vida íntima de los humanos, Alfredito le cuenta sus dos grandes pecados: El primero, que tiene deseos de pegar a su padre, cuando ve a éste, a su vez pegar y maltratar a su madre. Y el segundo, que tiene tocamientos con Javi, el hijo del Alcalde.
Al primer pecado, el cura le responde que no es bueno desear pegarle a su padre pero que antes debería enterarse que qué había hecho su madre para que el padre reaccionara así. Manda huevos que diría el catolicísimo Federico Trillo.
Y al segundo pecado, le dice que es gravísimo, y le condena a rezar cien padrenuestros. Alfredito, que le cuesta bastante rezarlo, le pide que se lo cambie por 300 avemarías. Y el cura, demostrando su amor en Cristo, le condena a trescientos padrenuestros más.
Dicho esto, el cura se pasa por el forro de la sotana el secreto de confesión, y automáticamente Alfredito se convierte en el maricón del pueblo.
Pero Alfredito hace una lógica reflexión ante su Virgen: Madre, lo que no entiendo es como no me condena por desear pegar a mi padre, que es malo, y me condena por los tocamientos con Javi, con lo bien que me lo paso y es bueno.
Lo que digo, vayan a verla.
Viendo la película recordé a un chico que hizo la mili conmigo (en la película se cuenta también la mili de Alfredito).
Este chico era muy afeminado, y tenía muy poca voz. Cuando el teniente pasaba retreta, la lista de la noche, decía nuestros nombres y nosotros contestábamos con un presente.
Cuando le tocaba a este chico, del cual no recuerdo su nombre, apenas se le escuchaba. El teniente le gritaba: vete más lejos y grita presente como los hombres, y el pobre no podía. Así lo tenía todas las noches como un espectáculo, llevándolo a la valla del cuartel, humillándolo. Recuerdo las lágrimas del chiquillo ante las risas del teniente y de algunos pelotas. No todo el mundo le reía las gracias. Por eso y por muchas cosas más, no me gustan que se hagan chistes de mariquitas, porque detrás de las risas se esconden muchas cosas, desde la ignorancia hasta la homofobia, todo ello sin saber cuanta tragedia humana puede haber detrás de ese ‘mariquita’ motivo de nuestras risas.
Ese teniente luego se encargaba los domingos de preparar la misa, y comulgaba solemnemente delante de todo el mundo. Me pregunto que sentiría Jesucristo al ver como echaban a su Cuerpo en forma de Sagrada Hostia a ese estercolero humano que era el teniente. Supongo que sentiría algo parecido a lo que siente ahora viendo las cosas que hace su Vicario en la Tierra, el Papa Benito XVI, y que Alfredito, paradojas de la vida, escondió su retrato en el fondo de un armario. Creo en ti, le decía a su Virgen, Madre mía, pero no puedo creer en los curas. Como la vida misma.

Más sobre el daño que hace la Iglesia Católica y el Partido Popular en El Blog de Pepe Bouza.





CONSEJO DE MINISTROS DEL GOBIERNO DE ESPAÑA
HOY VIERNES 14 DE MAYO 2010
DECLARACIÓN INSTITUCIONAL CONTRA LA HOMOFOBIA Y LA TRANSFOBIA

El Consejo de Ministros ha aprobado un acuerdo por el que se formula una declaración institucional contra la homofobia y la transfobia.

Con la redacción de este documento, que coincide con la celebración el 17 de mayo del Día Internacional contra la Transfobia y la Homofobia, el Gobierno de España quiere dar un nuevo paso en su lucha contra todas las formas de discriminación.

Asimismo, y como una manifestación más del firme compromiso del Gobierno en la erradicación de la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género, solicitará a la Organización Mundial de la Salud la eliminación de la transexualidad de la Clasificación Internacional de Enfermedades y de su consideración como tal en los Manuales especializados de referencia, a fin de contribuir con ello a avanzar en la difusión y promoción de los valores de la igualdad.

En esta línea, y con ocasión de la Presidencia española de la Unión Europea, el Gobierno de España trasladará esta declaración a las delegaciones de la Unión Europea, representaciones y embajadas para que les sirva de apoyo a la hora de promocionar y proteger los derechos humanos de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales en terceros países, y, especialmente, para habilitar a los socios de la Unión Europea a reaccionar ante casos de violación de derechos humanos en este ámbito.

12 comentarios:

MAMÉ VALDÉS dijo...

Como te dije la vi la semana pasada, estoy deseando ver a Ramón Rivero y Santiago Escalante para felicitarlos por sus respectivos trabajos,(suelen ir mucho por El Chusco). Un saludo

roxana dijo...

Espero que la den en Buenos Aires y la vere, me encanta el cine español
abrazo

elisa...lichazul dijo...

pos acá aún no llega
desde este lado del charco
besitos de luz

felíz semana!!!:=)

Thiago dijo...

Parece una peli interesante... La relación gays-igliesa es muy curiosa, pues vamos, no hay gays en la iglesia y sus "alrededores". El caso es que los gobiernos aprueban esas declaraciones pero el Papa va a Fátima a estigmatizar el matrimonio gay... ¡como cuesta avanzar!.

Bezos.

MIGUEL ANGEL dijo...

Yo he podido ver la película y la verdad tiene escenas que te impresionan mucho. Es una película con muchos temas que se podrían poner encima de la mesa y debatir, ya que son aspectos que hoy día siguen vigente. Respecto a la IGLESIA cada día me convence menos de su apología.
Saludos.

AROBOS dijo...

Parece interesante esa película, así que me la apunto para verla cuando pueda. Tus comentarios también son interesantes y son una invitación a verla.

Satie dijo...

Y aunque parezaca época pasada, aún hay muchísima discriminación y resentimiento.

Amig@mi@ dijo...

Ni idea, no puedo opinar, pero es que tampoco voy al cine... (Me hace daño en los oídos)
Una que está llena de goteras.
;)
jaja
Un abrazo

El dinosaurio dijo...

La anoto para verla. También yo hablo hoy de cine. Casualidades.

Un saludo amigo.

S. dijo...

Parece interesante...pero no te quejes,ahora hay más pelis españolas en los cines!

ricardo dijo...

Me encantó la película. Me vi reflejado en muchos momentos, sobre todo en el asunto del "confesionario" y lo mal que se pasaba al tener que contar tus intimidades al cura....menos mal que pronto mandé a paseo a esa Iglesia mezquina e hipócrita. La película MERECE LA PENA, es una mezcla de risa y drama, real,bién dirigida y mejor actuada. Enhorabuena a Ramón y Santiago!!!!

Anónimo dijo...

Esta tarde he ido al cine a ver la película y debo decir que he reído y llorado a partes iguales. Recomiendo a todo el mundo que vaya a verla AL CINE y así de paso apoyamos al cine andaluz, el nuestro, que falta le hace.
Vayan y disfruten, les aseguro que no saldrán de la sala igual que entraron, porque eso es lo que consigue películas como esta.
Un sevillano.