27 marzo, 2010

Las madres locas.

Me dicen que no te fuiste, mi bien
Que te desaparecieron
Que te vieron en la cuneta
Cantando "El Yira" de Carlos Gardel
Que de pronto te esfumaste
Que te borraron del mapa
Que ni siquiera naciste
Que medio loca mamá te inventó.
(Carlos Cano, andaluz)
Veo las fotos y lo que no veo es lo que me aterra. Ausencias. Ausencias. Ausencias.
Nunca más. Nunca más. Acepto la muerte que viene. Pero no tolero a la muerte provocada. Estas fotos de Gustavo Germano me ponen la piel de gallina.



























10 comentarios:

caritabaston dijo...

No se puede tolerar la muerte provocada,ni a los que ejecutan esas muerte.... Un saludo TONY

MAMÉ VALDÉS dijo...

Que tristeza, pero las voces de las madres no las pueden callar nadie ya sea en Argentina, España, Cuba... no hay dictadura o represión que terminen con ellas son invensibles, el amor es su mejor arma y esos disparos van directo al corazón de sus "enemigos" y al final los destruyen, hoy un saludo solidario, y que nadie calle tu voz.

Agata dijo...

Díme tú cómo no te van a aterrar.
Díme tú cómo no van a llamarse Las madres locas.
Díme tú qué hicieron ellos para que tuvieran una muerte provocada.
Yo también me aterro con esas fotos de ausencias.
Yo también sería una madre loca.
Yo no le deseo la muerte a nadie.
Tú y yo no tenemos respuestas.Pero somos mejores que los que hicieron posible que estas familias estén rotas desde hace muchos años.
Las madres locas...Madre mía.El nombre,ya me da escalofríos.
Un beso.Bonito post.

Satie dijo...

Pues sí es para volverse loco y morir de pena.

Amig@mi@ dijo...

A veces la vida, es tan incomprensible ...
Duro, Alfonso,
muy duro...
Besos

Abuela Ciber dijo...

MADRES DE TODOS LOS TIEMPOS, desde los comienzos del mundo han sido portadoras de sentires profundos.
Sino...solo cabe leer un poco de historia.

................

Estimado Alfonso

Aparte que hoy estare apagada mirando las estrellas.

En esta semana donde se acunan tantos sentires, deseo la disfrutes de acuerdo a tus intimas creencias.

Nos veremos el domingo de Pascuas!!!

Cariños

MIGUEL ANGEL dijo...

Es cruel y duro el llanto de una madre cuando compruebas su motivo.
Y más si conoces el origen. Es muy duro, duro y triste oír las voces de madres que gritan como locas.... pero no es para menos.
Un abrazo cálido y buen post.

Isol dijo...

El dolor de una madre al perder un hijo es el más cruel que existe,cuando nisiquiera puedes velar el cuerpo de tu hijo todavía es más cruel,y si encima sabes que tu nieto vive en una identidad falsa,robado por los asesinos de sus padres es un martirio insoportable,así viven muchas madres aqui,las del ayer,las victimas de la dictadura que tanto daño y las madres de hoy victimas de los secuestros express,de la inseguridad y de la trata de blancas,hoy como ayer muchas madres argentinas tienen las entrañas revueltas de dolor por sus hijos,tenemos un pasado que no puede impune,y tristemente tenemos un presente que tambien merece atención,yo a las madres ya buelas que luchan por saber que pasó con sus hijos y nietos las admiro y las respeto prfundamente,y sus dolor me duele,gracias Alfonso por hacer eco de nuestra realidad,muchas gracias por el cariño que tienes hacia Argentina y su gente,un abrazo!

Isol dijo...

http://poemasmiosexpresionycreacion.blogspot.com/
mi bloig de poemas te invito a verlo.lo ceré,lo reabrí y hoy anda medio oculto en la red.

Rukaegos dijo...

Y a lo mejor tampoco hay que olvidarse de los padres luchadores. Que los hay y los hubo. Me aprovecho de tu entrada y de tu blog para copiar un poema maravilloso de un poeta grande como Juan Gelman: su hijo Marcelo y su nuera embarazada "desaparecieron", y fue el primer abuelo en recuperar la nieta que secuestraron los malditos milicos argentinos.

Se llama el poema "Padre de entonces" y a mí me corta el alma:

"Así que has vuelto /
como si hubiera pasado nada /
como si el campo de concentración no /
como si hace 23 años /
que no escucho tu voz ni te veo / han vuelto el oso verde tú /
sobre todo larguísimo y yo /
padre de entonces /
hemos vuelto a tu hijar incesante / en estos hierros que nunca terminan /
¿Ya nunca cesarán? /
ya nunca cesarás de cesar /
vuelves y vuelves /
y te tengo que explicar que estás muerto".