16 febrero, 2010

Un año sin mi hermana


Me hubiera gustado tener la capacidad que tienen algunos autores y poder mandarte una carta al cielo. Pero no puedo. Me siento que escribirte es como lanzar una botella al mar. ¿Llegára? ¿Se perderá? No sé.
Hace un año ahora de tu muerte, el día 18 de febrero. Y las cosas han cambiando mucho y no han variado nada. Soy cristiano, lo digo en el post de más abajo, y por tanto debería creer en la vida eterna. No sé. Sí creo que debe haber algo. Pero ¿debe porque yo lo necesito porque no soporto la idea de la muerte? He leído tanto de tantas cosas y he observado tanto el Universo que mi cabeza está llena de preguntas. Pero sí, pienso que debe haber algo, aunque seguro que no tiene nada que ver con lo que nos imaginamos.
Tú estás en ese sueño sin sueño que decía Carl Sagan. Ha pasado un año, una vuelta al Sol. Es una fecha simbólica. A fin de cuentas no significa nada. Hoy es como ayer.
El dolor es el mismo. La tristeza la misma. No, no tengo depresión como alguien ha llegado a decir. La depresión es una enfermedad. Y yo no estoy enfermo. Tengo ganas de hacer cosas. Tengo ganas de vivir. Pero duele igual que ayer no tenerte.
Ha sido un año lleno de preguntas. De duelo que dicen los psicólogos. Donde mi mente se ha tenido que ir adaptando a la nueva situación. En mi caso con una dificultad añadida. Tu muerte más la de mamá. Dos duelos en uno.
He tenido sentimientos de culpa, porque me ha parecido sufrir más por ti que por ella. La razón, mi razón, luego me ha dicho que eso es absurdo. Erais personas distintas. Amores distintos. Por lo tanto, sentimientos distintos. Circunstancias distintas.
Tengo imágenes grabadas de aquellos días.
Mamá se murió en tus brazos y tú te moriste en los míos. Me pregunto qué paso por tu mente en ese último momento. Llevabas sedada un día entero. Dormida. Intentaste hablar algo pero no te entendí. Yo sé que tú querías que te cogiera la mano. Era nuestro lenguaje. Cuando llegó el momento, me di cuenta que estabas más fría de lo normal. Se lo dije a Tita Pepi. Abriste los ojos, miraste al infinito como si vieras algo. Me pregunto muchas veces que viste. Luego, me miraste a mí, cerraste los ojos. Suspiraste y se acabó. Desapareciste. Te convertiste en un muñeco. En una fotografía de lo que fue mi hermana.
No me gustan los cementerios. Yo sé que a ti sí. No te perdías un entierro. He ido varias veces. Pocas. No me hace falta. La última el domingo pasado. Ha sido la primera vez que he visto tu nicho y no he llorado. Será que el duelo pasa. Sin embargo, lloré en el entierro de Fernando Terremoto, que a eso fui. No por la muerte temprana en sí, si no por su familia. Sé lo que duele y me duele que a la gente le duela. Mi abrazo para ellos desde aquí.
Lo peor de este año son los momentos en que te das cuenta que no estás. Que me faltas. Hay veces que te distraes y tienes la mente en otro lado. Quizás ese sea mi mecanismo de defensa para abstraerme. A veces llego a casa agotado. Me levanto a las seis de la mañana. Duermo mi siesta cuando me dejan. Luego están mis actividades en el PSOE, en la radio, en otras asociaciones en las que estoy. Llevo mis estudios a trancas y barrancas, encima con una oposición por medio. Todo aparte de la vida cotidiana: las compras, el ir a casa de papá, etc. Caigo rendido en la cama. Poco tiempo para agobiarse.
Y en la cama sueño. A veces pesadillas. A veces sueños dulces. Parece mentira con que claridad te puedo ver.
Lo que menos soporto son los momentos en que siempre estabas. Cuando llego al trabajo y ya no te tengo que dar el toque al teléfono para que supieras que había llegado bien. Tu santo, el día del Carmen. La boda del primo Jaime, que tú quisiste ir y me encargaste que pasara lo que pasara, que fuéramos. El ramo de la novia fue para ti.
Cuando voy al médico y no te puedo contar las cosas que me pasan y me asustan. Cuando me tocan los diez euros en la euromillones. Cuando hay un programa en la tele que quiero ver y tú no me lo puedes grabar.
En la radio los locutores usamos trucos. Quien haga radio sabe que digo verdad. Ponemos canciones para nuestros seres queridos sin decir nada. Ellos lo leen entre líneas y lo saben.
Carmen, de Trébol. Hermanos, de Pimpinela. La chica del póster, de Francisco. Y cualquiera de Camilo Sesto. Eran tus canciones.
Papá y yo estamos bien. Nos cuidan.
En los momentos de debilidad me volví supersticioso. Pedía señales. Hay momentos en los que no te entra en la cabeza el pensar que es real lo que te ha pasado.
Un día pedí una señal. Que hicieras algo, que yo supiera que estabas en algún sitio.
Un amigo me escribió. Un amigo con el que no hablo todos los días. Sin hablar nunca del tema, me dijo que había tenido una sensación, una percepción. Me preguntó si yo estaba muy unido a mi hermana. Le dije que sí claro. Estaba tanteándome porque me quería decir una cosa. Y me la dijo. Había percibido que mi hermana le había dicho: ‘Estoy bien. Mamá me cuida’. El mensaje me trastornó. Pero me hizo feliz.
Y este amigo es un buen amigo. No lo hizo para consolarme ni para nada. Lo hizo de corazón, es una persona sincera, buena, confío en él y sé que no se inventa las cosas. De hecho, desde que me lo dijo, nunca hemos vuelto a hablar del asunto.
La manera de ver la vida me ha cambiado. La aprecio más. Me hice de la asociación contra el cáncer. No quiero que todo lo que he vivido con tu enfermedad se me olvide. Ni quiero que nadie que lea lo que te escribo y padezca la enfermedad se asuste y ponga triste. Tú tuviste mala suerte, pero hay otros muchos y muchas que la van a tener y se curarán.
Lo que no he tocado todavía son aún tus cosas. Siguen en tu armario. A mí no me gusta que me toquen en las mías. Allí están tus cuadernos. Eras de otra generación. No tuviste ordenador y encima eras mujer. Te gustaba escribir tus recetas de cocina. Las letras de las canciones que te gustaban. Allí están todavía tus muñecos, tus colonias. Las ropas, las dimos. Pero está tu cama. Algún día supongo que habrá que quitarlos al igual que cambiamos las cosas. La casa se quedó vacía porque papá se fue a otro lado.
Algún día le daremos vida otra vez.
Se me está aplacando el rencor. Recuerdo que una vez llorando, al final de los días, me pediste que borrara a una serie de personas del agenda del móvil porque no llamaban para preguntarte, para hablar contigo. Yo sé que les necesitabas y no estuvieron ahí. Les guardo rencor porque sé que te hicieron daño. Hoy te digo lo siento menos, porque me doy cuenta, las vueltas que da la vida, que ellos saben que hicieron mal, y bueno, aprenderán de esto. Aprenderán que la vida es una oportunidad única. Y que hay cosas que no tienen marcha atrás.
La ausencia me duele mucho. Pero sigo sintiendo la presencia, como si no te hubieras ido del todo. Antes, cuando tenía que hacer algo te pedía consejo. Al final, yo hacía lo que me daba la gana, tú te enfadabas conmigo y yo igual. Pero contaba contigo. Hoy, cuándo me surgen cosas, pienso qué me dirías. Me enseñaste mucho, y mira, esa es la mejor herencia que me has dejado.
Sé que el tiempo pasará. Que todo se irá aplacando. Gracias a Dios no estoy sólo. Tengo gente que me quiere y gente que también quiere le de un toque al móvil para que sepan que estoy bien. Eso es mucho Mari, sentirse querido. No puedo dejar de dar las gracias a las personas que me acompañan.
Tú me quisiste mucho. Mucho. Yo creo que con mamá y papá, jamás has querido a nadie tanto como a mí. Yo sé que el centro de tu vida era yo. No te casaste. Yo me llevé la exclusiva. De tus jerseys. De la ropa que me hacías, porque eras costurera. Todos mis libros, cientos, quien me conoce lo sabe, me los compraste entre tú y mi tía Pepi.
Tus libros de Manolito Gafotas siguen allí en la estantería. También te gustaba leer a ti, sólo que teníamos gustos distintos. Éramos hermanos pero no nos parecíamos en nada. A ti te encantaba la casa. Yo siempre estoy en la calle.
El tiempo pasará y todo se irá aplacando como decía antes. En tu lápida pone lo que me preguntaron: No te olvidaré nunca. Tengo esa tranquilidad. No ha habido un solo día en este año en el que no te haya recordado. Y te prometo que no habrá ni un día hasta que me muera en el que no te recuerde. No mereces mi olvido, eso es imposible. Yo no quiero olvidar. Lo que quiero es no sufrir. Y tal vez algún día lo consiga. Hace un año. Con el tiempo, todo esto se sublimará, y ya tu recuerdo no me causará dolor. Sólo ternura, alegría y amor, porque te quería mucho.
Mañana es miércoles de ceniza. Tú que eras creyente sabías lo que significa. Polvo eres y en polvo te convertirás. Más que polvo. Eres más. Eres grande. A veces te imagino mirándome por encima de las montañas o por encima de las nubes. Total, puestos a imaginar, te imagino como me da la gana, que para eso eres mi hermana.
Este jueves 18 es otro superjueves. Lo tengo completo en la agenda. Será un día más. Que sí, que he dado mi primera vuelta al Sol sin ti, pero es un día más. Que manía la de los humanos la de poner balizas en todos sitios.
No volveré a escribir sobre ti o sí. No lo sé. Ni sé siquiera si esto te llegará. Si llega, seguro que te ha llegado antes de que lo escriba. Incluso antes de que yo lo hubiera pensado. Y si no llega, ojalá que le llegue a quienes leen mi blog, para que amen la vida, amen su salud, amen a las personas, hagan feliz al prójimo y sepan que la vida es una oportunidad única que hay que vivir a tope, sin locuras, y que todos tenemos derecho.
Que no olvidemos a los enfermos. Que los visitemos, o que preguntemos por ellos por teléfono. Sin agobios, pero que sepan que estamos. Muchas veces para estar y que sientan nuestra presencia no hace falta hablar. La presencia es la mejor medicina para ellos.

De adolescente leí un libro de Richard Bach, el que escribió Juan Salvador Gaviota, se llamaba Ningún lugar está lejos. Hoy, con treinta años más, me parece un poco ñoño. Pero todavía lo recuerdo.

"Rae, ésta es la última fiesta que celebraré contigo, después de haber aprendido lo que me enseñaron nuestros amigos, los pájaros.
No puede ir a estar contigo porque ya estoy allí.
No eres pequeña porque ya has crecido, jugando entre los momentos de tu vida como lo hacemos todos, por la diversión de vivir.
No tienes cumpleaños porque siempre has vivido; jamás naciste y nunca morirás.
No eres la hija de las personas a quienes llamas madre y padre, sino su compañera de aventuras en una luminosa jornada para comprender las cosas que son.
Cada regalo de un amigo es un deseo de felicidad, como este anillo lo es para ti.
Vuela libre y dichosa más allá de los cumpleaños y a través de la eternidad, y nos encontraremos alguna que otra vez, cuando lo deseemos, en medio de la celebración que jamás puede terminar."

Te quiero y sueño con la esperanza de poder volver a estar alguna vez contigo otra vez. Cuando me toque, que nadie me interprete mal. En la película Camino, me ponía la niña los vellos de punta cuando decía ¿rezo para que te mueras para que puedas ver a Dios?

Yo confío en que algún día, cuando toque te veré. Sé que no tendré miedo a la muerte, porque pensaré que tú estarás al otro lado. Y si no hay nada, ni me enteraré.
Pero confío, creo que sí. Te prometo seguir siendo fuerte y estar a la altura de las circunstancias.
Yo no doy besos, tengo fama de eso en la radio. Creo que valen demasiado. Sólo se los doy a las personas que realmente quiero. Como voy a compararte a ti con el resto. Un beso para ti. No te digo adiós porque te llevo dentro.
Y ahora tiro la botella al mar, que llegue a donde Dios quiera.

36 comentarios:

Isol dijo...

Pues me emocioné al leerte,si tu hermana pudiera leerte estaría contenta de ver que sigues adelante,porque has sabido llevar tu dolor,y debe estar muy orgullosa de ser tu hermana,te lo aseguro!
Te mando un abrazo enorme!

Arantza G. dijo...

Amo la vida Santiago, claro que la amo.
Yo he tenido mi segunda oportunidad, tu hermana no.
Seguro que ha recibido tu carta llena de amor y por lo mucho que dices que te quería, debes ir dejando el dolor de lado. A ella no le gustaría verte mal.
Un abrazo fuerte y un beso.

MAMÉ VALDÉS dijo...

Como tu bien dices la asusencia es lo que más duele, y por supuesto que tienes que seguir escribiendo sobre tu hermana, todos necesitamos escuchar esas palabras tan sinceras y cariñosas, porque fue una suerte tener a una persona como ella a tu lado, (En mi blog hoy te doy las gracias) un saludo.

merce dijo...

Qué bonito Alfonso!!! Estoy segura de que tu hermana lo ha leído y se ha emocionado, lo has escrito para ella.

Laura dijo...

Como yo soy de las que creen que la energía ni se crea, ni se destruye, que solo se transforma, gracias a tu blog y a esa vuelta completa del sol hemos sido un poco parte de toda esta historia. Es por eso que sé que la parte de tu hermana que vive en cada uno de nosotros ha sonreído con tu carta. Una sonrisa de amor.
Otro beso para ti.

Maripaz Brugos dijo...

Alfonso, ten la seguridad, que le ha llegado tu preciosa carta. Destila amor por todos los poros, y el amor no entiende de distancias.

Me has emocionado mucho.Desde aquí quiero acompañarte en tu dolor.

No temas hablar de ella, porque en el mundo de la blogosfera, existen personas con sentimientos puros y compartir nuestros amores y hablar de ellos, unen nuestros corazones.

Ánimo!!

Aunque se que no te gustan los besos, me atrevo a enviarte uno, creo que hoy, lo necesitas.

Ana dijo...

Me has emocionado amigo...Y creo como tú que esta carta le ha llegado, probablemente antas de que la hayas plasmado, porque ella sigue estando contigo y lo va a estar siempre.


Un besazo Alfonso.

Agata dijo...

Qué suerte tuvo de tenerte,amigo.

Arantza G. dijo...

Ya puedes perdonar pero te he rebautizado con otro nombre.
Mira que cuando lo publiqué, inmediatamente me di cuenta pero al haber moderación de comentarios resulta imposible borrar.
Ya lo siento Alfonso
Un abrazo.

AROBOS dijo...

Como es natural leyendo esta entrada no tengo más remedio que recordar a mi hermano. Y me he acordado especialmente de una pregunta que me hizo tres días antes del final. Me preguntó ¿"tú crees que me moriré"? Yo le contesté "venga, hombre, no digas tonterías".

Amig@mi@ dijo...

Alfonso, le llegó seguro. La fuerza de tus sentimientos han atravesado la barrera de esta vida y ella ha recogido tus palabras allá donde esté.
recuerdas en la película de Mary Poppins cuando la carta de los niños, es partida a pedacitos que se lleva el viento, y ella llega a la casa con su carta enterita, en las manos?
Algo así hará tu hermana.
Los sentimientos no saben de puertas cerradas, ni de prohibido el paso. Ellos están en todos sitios, se mueven libres y quizás ya los tenga tu hermana a su lado.
-yo lo creo así-
Un abrazo y ¿MUCHO ANIMO!

Thiago dijo...

Bueno Alfonso, lo siento mucho... Debe ser terrible, y en el fondo, entiendo que casi mas desgraciado que perder a tu madre, puesto que la ley natural hace que mueran antes los progenitores... Lo de tu hermana parece, mas bien, como dices cosa de mala suerte...

Ahor, si tu tienes el consuelo de creer en algo, pues genial. Yo no puedo ni creer en eso, ni mucho menos ya que lo mencionas en eso de la iglesia de "ser felices por ir a ver a dios". Buena paparrucha.... me parece a mi. Y ya no digamos nada de CAMINO y el OPUS...

Pero si eso te consuela, pues adelante. Y realmente a veces cuesta seguir adelante frente a esta cosas, pero el ser humano se va acostumbrando, no olvidas, pero lo vas aceptando y nuestra imaginación y nuestro recuerdo actúan de suavizante, para que podamos seguir viviendo...

En fin, muy emocionante. Es una suerte encontrar un amor tan grande entre hermanos, no todos tienen a alguno que les llore tanto. Bezos.

elisa...lichazul dijo...

un abrazo grande Alfonso
hermanos así no los hay en todos lados

de seguro ella cuida de ti en el cielo, en donde la luz es eterna

besitos de luz amigo

Abuela Ciber dijo...

Leerte acunando tus sentires hondos, emociona.

Llegue a ti mi respetuoso abrazo solidario.

Cariños

Satie dijo...

Alfonso, un abrazo muy fuerte...

__MARÍA__ dijo...

No he podido terminar tu escrito, ando yo con el ánimo frágil y no he resistido las lágrimas...

Sabes que lo siento.
Un beso

S. dijo...

Me he emocionado.
No tengo más que añadir.

Cynthia dijo...

No quiero agregar nada... solo me abrazo a tus palabras.

volví de mis vacaciones... ya digo presente una vez mas.

te abrazo fuerte fuerte y te dejo un gran besooooo.
muak

La terapia de Rafaela dijo...

Precioso homenaje Alfonso... seguro que ha llegado a ella, esté donde esté.

besos

María dijo...

El alma de tu hermana, desde donde se encuentre, se sentirá abrazada por tus palabras y por tu cariño.

La vida es como un viaje, tarde o temprano, todos tendremos que parar.

Saludos.

Anónimo dijo...

Querido Alfonso, todos los que hemos pasado por ese momento lo recordamos con rencor, no paramos de decir.. porque?... el recuerdo que tengo de mi querido hermano Andres que murio con solo 30 años de un puñetero cancer, fue un hilito de sangre que le salio de boca cuando moria en mis brazos, el tenia la mirada perdida y yo solo pude darle un abrazo grande y abrazar a mis padres y hemanos y su esposa que estaban cerca de mi, no lo supero, aunque me queda la tranquilidad que estara liandola en el cielo, con tu hermana y todos los que queremos, nuestra vida cambio.. pero nos faltan ellos, los que nos querian tanto

Juanjo dijo...

Me has emocionado Alfonso. Seguro que tu hermana desde donde esté te manda un abrazo muy grande.

Yo desde aquí, te mando otro y mi amistad.

Saludos.

Angie dijo...

llevo mucho tiempo leyéndote y nunca me había emocionado tanto como al leer esta carta a tu hermana!

Yo también creo que le llegó!

Un abrazo fuerte!
Angie.

Angie dijo...

pd: la gente que te tiene en su vida, sin duda, es afortunada! ;-)

danielito dijo...

un fuerte abrazo

Agata dijo...

Un besito hoy,cariño.Tengo ganas de verte.

Gracia dijo...

Mucho ánimo Alfonso! El texto es precioso, seguro que a ella esté donde esté le ha encantado...

Mike Medianoche dijo...

Podría decir muchas cosas, casi una frase por cada párrafo, pero me limitaré a decir que qué bonita entrada, coño.
Y fijo que tu hermana no ha tenido que recibir la carta porque estaba espiándote en secreto mientras la escribías en el blog :-) O al menos así quiero pensar yo.

belijerez dijo...

El "hombre" no se destruye por sufrir, sino por sufrir sin sentido. Hay que confiar en la maduración que provocan los acontecimientos, Alfonso. Te lo digo desde mi experiencia.

Te dejo un besito, sino lo quieres una sonrisa del alma.

josep estruel dijo...

Alfonso, estoy seguro que tu querida hermana ha leido esta carta. Y si pudiese hacerlo seguro que te pediría que lo hicieras mas veces. A mi me ha puesto muy triste leerla, a pesar de saber que esta carta es para ella. Solo para ella.

Te mando un gran abrazo.

semi dijo...

todos nos acordamos de ella, el recuerdo q nos dejo hace q todos llevemos un poco de ella con nosotros y llevar mejor su ausencia,un abrazo mu fuerte primo

Estrella Altair dijo...

Es precioso... tu hemana tiene que estar contenta..

.. y desde luego lo que está es presente, aquí y ahora entre nosotros, gracias a tu amor.. amor puro.. del verdadero..

.. comparto tus sentimientos.. he pasado por ellos al perder a mi padre.. y se cuanto le he buscado fuera..

..y al final cuando lo metes dentro del corazón en otro lugar, no me digas cual es, pero mas caliente, mas ardiente y mas profundo, la pena se hace menos pena.. y la vida mas llevadera, por que parte de ellos estan no sólo en el corazón sino el cerebro, en el pelo, en las entrañas..y te das cuentas de que en cuantas cosas actuas como ellos y entonces.. te sientes que te acompañan y necesitas mucho menos verlos, o buscarlos..

Y dicho esto..

Te diré que me sorprende ver tus confesiones en el post..

..y me soprende luego cuando comentas en mi blog, con tu aspecto mas de locutor, tan diferente a este tan tierno y entrañable..

... y decirte que con respecto a tu ultimo comentario el de Doña Isabel de Castilla, te dire que no caso a su hija sin amor a los 17 años que.... ella estaba loca de amor por el tal Felipe.. y que se adelantó el matrimonio por esa pasión que cegaba a la hija y que fue a uno de sus hijos, no recuerdo, pero varón al que tambien caso por intereses de la corona..

.. pero eso no es lo importante, sino la manera de enfocar el tema, que creo que es lo que a veces, siento que no me encaja..

.. el amor romántico nace en otra epoca, creo recordar que en el S.XVIII, finales, y como reacción al siglo de la razón, ello quiero decir, que en la época de Isabel, los roles sociales de los padres llevaban a casar a los hijos con el mejor partido y eso era lo mejor y lo que socialmente se deseaba y buscaba.

No podemos juzgar a una mujer de esta talla, con ojos no historicos ni antropológicos, por que corremos el riesgo de equivocarnos, la mirada ha de ser mas humilde y colocarnos en su pellejo, para eso estan los especialistas.

Y nada mas.. no ten envio un beso pues se que no te gustan.

Osea que sin besos de esos empalagosos.

Jaime Núñez Cabeza dijo...

Primo, tu carta seguro que le llega porque todo lo que se hace de corazón cruza los caminos más inverosímiles hasta llegar a su destino.
Para mi y para mi familia, Mari Carmen, "la prima", ha sido una de las personas más importantes, nos ha inundado de amor en cada acontecimiento, frase, mirada o guiño que de ella salía. Todos los problemas lo veía de forma positiva. Para mi madre era su confidente, su mejor amiga, para mi hermano Fran puedo decir que significa algo muy grande, él la quiere tanto que su perdida le ha dejado una cicatriz en su corazón.
Yo rezé mil veces al día para que se recuperara y alargará la fecha de su despedida, estaba super emocionada con la boda de Victoria y mía y deseaba con todo mi corazón que se recuperara lo posible con tal de que disfrutara del momento màs importante. Aun no estando en cuerpo estuvo presente en todo momento supervisando que todo estuviera perfecto y que toda su familia estuviera reunida y feliz.
Primo, un beso muy fuerte para toda la familia.
Mari Carmen se ha ganado un sitio en el recuerdo por su forma de ser y su entrega, yo la tengo presente e intento cada día ser mejor persona si cabe, ser humilde, responsable y de buen corazón, porque sé que ella me está viendo y no quiero defraudarla, quiero que este orgulloso de su primo y que le vaya contando mis vivencias a mi tia María y a mi abuela Lola.

Un fuerte abrazo

Cristina Díaz-Pinés Sendra dijo...

Querido Alfs, no he tenido el placer de conocer a tu hermana pero se que nos hubiéramos llevado bien, porque yo también te quiero y nada une más que tener afectos en común.
He entrado en tu vida después de que ella se haya ido, y en eso creo que está la grandeza de la existencia, en que nos permite seguir creciendo y conociendo personas, de manera que los afectos, como la energía, nunca se destruyen, simplemente se transforman.
Ya sabes que me tienes al otro lado de casi todo, en esta nuestra gran y cálida aldea global, al menos la de la familia que voluntariamente nos hemos dado.
Quise entrar ayer pero no pude, de todas maneras, lo dicho.
Y tenemos pendiente una cena bajo las estrellas, a la salud de Hypatia de Alejandría.

Mª Dolores dijo...

Yo estoy convencida que las personas a las que hemos querido tantísimo en vida, siguen de alguna manera siempre, día a día, a nuestro lado. Recibe todo mi ánimo.

Alfonso dijo...

No puedo contestar a todo el mundo, pero bueno: gracias :)