Dándole de comer a mi hipocondría su dosis diaria, leo horrorizado que si uno estornuda con los ojos abiertos corre el riesgo de que se te salgan los ojos. Dios. Yo siempre los cierro. Al igual que cuando beso. Leí también otra vez que uno no ha de fiarse de la gente que besa con los ojos abiertos. Por eso, cuando beso miro de reojo por si acaso están los ojos cerrados. Menos mal, y no es uno haya besado mucho, porque eso de que me toquen mi úvula con una lengua ajena como que no me hace gracia. Pero si se llega a dar el caso, no sé que hubiera pensado la otra persona de mí si hubiera abierto sus ojos y hubiera visto los míos entrecerrados y bizcos escudriñándolos ávidamente.
No me gusta estornudar. Aunque luego te deja una sensación muy placentera, momentos antes te convierte en una caricatura de tí mismo. Las caras que pone uno no son nada comparadas con las que uno pone cuando se afeita.
Lo peor es el lanzamiento de fluidos a través de la nariz y la boca, cosa grave en esta época de las gripes de diferentes letras. 6 metros cuadrados llega uno con la embestida estornudil. No entiendo mucho de superficies ¿eso que será, como un campo de fútbol? Ni idea. Pero viendo el vídeo que os pongo abajo, estoy pensando que me voy a comprar una campana de cristal. Atchús. Jesús. Eso. (La idea del post viene del blog Ciencia del Siglo XXI)
No me gusta estornudar. Aunque luego te deja una sensación muy placentera, momentos antes te convierte en una caricatura de tí mismo. Las caras que pone uno no son nada comparadas con las que uno pone cuando se afeita.
Lo peor es el lanzamiento de fluidos a través de la nariz y la boca, cosa grave en esta época de las gripes de diferentes letras. 6 metros cuadrados llega uno con la embestida estornudil. No entiendo mucho de superficies ¿eso que será, como un campo de fútbol? Ni idea. Pero viendo el vídeo que os pongo abajo, estoy pensando que me voy a comprar una campana de cristal. Atchús. Jesús. Eso. (La idea del post viene del blog Ciencia del Siglo XXI)
























