Y me gusta desde siempre, desde que tengo uso de razón. El primero que recuerdo es el de 1972, donde por España fue Jaime Morey con 'Amanece'. Luego, los he seguido siempre. Hay que reconocer que del Festival han salido las mejores canciones de mi vida, y por qué no decirlo, algunas de las mejores canciones de la historia de la música, como 'Waterloo' de Abba.
Sería interminable este post si me pusiera a recordar las canciones que más me gustaron y colocar sus vídeos. Si tuviera que elegir la mejor española, lo tendría difícil, pero podría decir que 'Eres tú' de Mocedades y si fuera alguna extranjera, más difícil aún, pero me quedaba con la que dije antes: Waterloo de Abba. Quizás en próximos días, ya con ambiente Eurovisivo haga algunos post dedicados a mis canciones favoritas.
Escribo esto porque hoy es el tercer día en importancia en la Eurovisión: se elige la canción que España llevará al festival. Y el primer día en importancia, es el del propio festival.
Pero ahí entra mi crisis actual. No me gusta la organización, ni el sistema de elección de canciones ni mucho menos el de votaciones. Nos quieren hacer creer en una malentendida democracia que permite a toda la ciudadanía de Europa votar. Mentira. No es así. Les importa un pito la democracia, lo que les importa a la UER son los millones de euros que cogen con los mensajitos sms de los televidentes que utilizan para votar a sus candidatos y luego en la final. Y por eso pasa lo que pasa. Que cada país vota, cada ciudadano vota, mejor dicho, a quien le da la gana, sin tener en cuenta los valores musicales. Y con el tema de los inmigrantes, pues chocamos. Porque como cada país no puede votarse a sí mismo, pero los inmigrantes sí.
Y así, los votos de España siempre irán para Rumanía, y los de Alemania siempre irán para Turquía. Y los de Andorra siempre irán para España, y con todos igual. Vamos que tiene que ser que algún país haga algo espectacular, como los monstruos fineses para que reciba votos de todo el mundo, y así gane.
¿Solución? Que vuelvan los jurados, pero no volverán, o si vuelven, lo harán 'mixtamente', porque las televisiones no renunciarán a ganar los euros con los mensajitos. Esa es la crisis del festival que lo han convertido en un negocio. Y en España, si seguimos mandando 'cosas' como el Chikilicuatre o Las Ketchups, así nos irá.
A ver con que sorpresa nos depara hoy RTVE, que es muy dada a la sorpresas eurovisivas, cambiando de día las finales y esas cosas.
Hoy, como decía, el tercer día en importancia en el proceso eurovisivo: España elige representante. En Mayo, el primer día, cuando sea la final, y alguien gane el Festival.
Y el segundo día en importancia... ¿os estaréis preguntando? Pues cuando yo, Alfonso Saborido, elijo mi canción favorita. Porque cuando la elijo, la hundo. Pueden estar ustedes seguros de que cuando Alfonso dice 'esta es la mejor' es como si Julio César dijera Alea jacta est. Crean que no pasarán de los puestos finales. A lo más podrán quedar entre los cinco últimos. Así me cargué a Latvia (Letonia,...¿me aprenderé algún día el nombre de las Repúblicas Bálticas?) en 2003, con FLY y Hello from Mars (reconozco que el título astronómico me gustó), que la dejé la antepenúltima, y también me cargué al Reino Unido con Teenage Life en 2006, que la dejé la quinta por abajo. Pobres de quien yo le eché el ojo. No crean. Están esperando a ver que decido. Je je.
















