14 diciembre, 2009

Púlsar

Estaba situado en la lejanía más recóndita que tú pudieras imaginar. Allí, en la soledad de un espacio negro e infinito, latía. Latía con pálpitos de luz que llegaban al otro lado de la galaxia.
En ese sitio, a tanta distancia que tú mente no puede imaginar, un hombre se preguntaba si realmente se encontraba solo.
Se sentía náufrago en ese mar de estrellas y pegado para siempre a una bola azul a través de un cordón umbilical de agua. Este náufrago quiso probar ser Robinson Crusoe.
Lanzó una botella de oro al espacio. En ella metió un dibujo pensado por él y Frank y dibujado por una mujer: Linda.
El dibujo representaba a un hombre y una mujer desnudos. El hombre tenía una mano levantada en señal de paz.
Tuvo que luchar contra las amenazas de los sacerdotes de las iglesias que condenan el sexo universal. Aguantó las críticas personales que le hicieron para hundirle el alma en un abismo que impidiera cumplir sus sueños.
Pero no pudieron.
En el dibujo de oro iba quién latía con pálpitos de luz. Aquél púlsar distante, que con otros más, hacía de faros estelares y señalaban la posición de su isla azul.
Grabó también un disco con voces en distintos idiomas, sonidos de pájaros y todo lo que le era cotidiano.
Y lanzó la botella de oro a la inmensidad del espacio.
El murió y su botella no obtuvo encuentro alguno que motivara respuesta. Pero fueron muchos los hombres y mujeres que le siguieron, con la esperanza de que la botella llegara a algún destino, que alguien la encontrara, entendiera su contenido y nos llamara.
Que alguien encontrara esa isla, que viniera a la bola azul y se convirtiera en su Viernes particular, para poder vencer esa soledad infinita que vivimos en este espacio inconmensurable.

Dedicado, cómo no, a Carl Sagan.

La última débil señal del Pioneer 10 - dónde iba esa botella de oro - fue recibida el 23 de enero de 2003, cuando estaba a 12 mil millones de kilómetros de la tierra. El intento por contactarla el 7 de febrero de 2003 no tuvo éxito. Un último intento fue realizado la mañana del 4 de marzo de 2006, la última vez que la antena estaría correctamente alineada con la tierra, sin embargo no se recibió respuesta del Pioneer 10. En la actualidad la nave se dirige hacia la estrella Aldebarán, en la constelación de Tauro, a donde llegará dentro de 1.690.000 años.



7 comentarios:

Nerina Thomas dijo...

Si supieras todo lo que pones a mi alcance!! El conocimiento con que cuentas, permite a personas como yo, a aprender!!
Y te lo agradezco!!!
Mi respeto habitual amigo!!

La terapia de Rafaela dijo...

La astronomía, me encantaba en mi adolescencia, incluso, en el instituto allá lejos muy lejos, la teníamos como asignatura, me apasionaba, no sé porqué me fui alejando de la cruz del sur y de este maravilloso universo. besos

Juanjo dijo...

Mi querid@ amig@, aprovecho tu post de hoy para comunicarte que me ausentaré unos días de la red, y por ello, te invito a que leas la "despedida" que hoy he publicado en mi blog. Y te deseo toda la felicidad del mundo para el próximo 2010.

Un abrazo.

Amig@mi@ dijo...

Curiosa e interesante historia. Pobre botella, vagando sola durante tanto tiempo.
Es un gusto leer estas cosas que de otro modo nunca llegaríamos a saber.
Un abrazo

Satie dijo...

Bonito homenaje a los románticos del espacio.

Thiago dijo...

jaj me encanta cari.. me encantan estas cosas, esa inmensidad de las medidas y los tiempos, ese búsqueda infinita de algo por el cosmos como metáfora de la misma vida... Genial.

Y me encanta el nombre de esa estrella, Aldebarán, un nombre muy marinero por otro lado, desde que no sé en que novela era ese el nombre del caballo del protagonista... precioso nombre que me evoca todoa la inmensidad del cosmos, Aldebarán...

Bezos.

Abuela Ciber dijo...

Siempre es gratificante leer sentires como el presente.!!!!

Cariños