Me contaban que de pequeño cuando mi madre me bañaba, al terminar, yo le decía: salte fuera que me voy a vestir. Me daba vergüenza. Pero que tontería era porque me bañaba desnudo y en ese momento, no sentía vergüenza.
Creo que la vergüenza se adquiere. La corporal me refiero. Te van indicando con señales que debes preservar tu cuerpo de las miradas ajenas, y al final, te haces vergonzoso.
En cierto modo, yo lo he sido. Cuando peor lo pasé fue cuando aquél cura de una secta religiosa estaba obsesionado con lo que el llamaba la pureza. Qué pesadez. No quería que cuando me duchara mirara hacia abajo para no caer en pecado. Hoy, veinte años después, me doy cuenta que el pobre hombre estaba trastornado, porque aquella obsesión con el sexo y el pecado no era normal.
Ya de mayor, me ha dado más igual.
Con la enfermedad de mi hermana, llegué a darme cuenta que la vergüenza hasta era dañina. Un día, en la que tuvimos que lavarla porque ella ya no podía, estaba llorando. Le pregunté que si le dolía algo, y me dijo, que lloraba porque tenía vergüenza.
Entonces pensé que no había derecho a sufrir por pasar vergüenza.
¿Nos ayuda en algo la vergüenza? ¿Nos protege? En algo fijo que sí, pero hoy lo que sé, es que de las verguenzas, la que más vergüenza me da, es la vergüenza ajena.
Creo que la vergüenza se adquiere. La corporal me refiero. Te van indicando con señales que debes preservar tu cuerpo de las miradas ajenas, y al final, te haces vergonzoso.
En cierto modo, yo lo he sido. Cuando peor lo pasé fue cuando aquél cura de una secta religiosa estaba obsesionado con lo que el llamaba la pureza. Qué pesadez. No quería que cuando me duchara mirara hacia abajo para no caer en pecado. Hoy, veinte años después, me doy cuenta que el pobre hombre estaba trastornado, porque aquella obsesión con el sexo y el pecado no era normal.
Ya de mayor, me ha dado más igual.
Con la enfermedad de mi hermana, llegué a darme cuenta que la vergüenza hasta era dañina. Un día, en la que tuvimos que lavarla porque ella ya no podía, estaba llorando. Le pregunté que si le dolía algo, y me dijo, que lloraba porque tenía vergüenza.
Entonces pensé que no había derecho a sufrir por pasar vergüenza.
¿Nos ayuda en algo la vergüenza? ¿Nos protege? En algo fijo que sí, pero hoy lo que sé, es que de las verguenzas, la que más vergüenza me da, es la vergüenza ajena.
15 comentarios:
Es obvio que hay que controlar esa verguenza ajena. No se tiene ninguna sensibilidad y comprensión por ella. Ahora tambíen es verdad que la VERGUENZA, puede ser un aliado especial para evitar caer en tentaciones.
En el origen de esa vergüenza, de ese puritanismo obsesivo, está la beligerancia de la religión católica hacia los placeres de las carne.
la vergüenza propia es un yugo que se nos hace cada vez más apretado y pesado que llevar.
besitos de luz
Coincido contigo es que no hay nada más vergonzante que la vergüenza ajena; quizás porque, por un inconsciente y perverso sentido de la piedad, nos arrogamos la vergüenza que deberían sentir ellos(y no sienten, por supuesto).
Gracias por tus palabras en miespacio amigo!!Eres un sol!!siempre estás!!y me maravilla tu asistencia perfecta.
Sabes......nunca fui vergonzosa, sólo soy prudente, ubicada, pero de nada tengo verguenza, soy demasiado frontal quizás. Pero soy yo misma y con ello me basta.
Las imágenes son muy duras, aunque realmente coincido contigo en ello.
Buen domingo amigo del alma!!!
En más de una ocasión he visto como el paciente que lavaba lloraba.Y entendía el por qué.Lo que él no sabía es que yo lo hacía a escondidas.Por vergüenza a que me viera y respeto,claro.
Vemos intimidades.No sólo físicas.Vemos lo que ellos no querrían que viéramos.Ni su familia ni un extraño.Hablo de los hospitales.Los vemos indefensos.Con miedo.Con dudas.Y tenemos que reconfortarlos junto a la familia.Allí,se descubren verdaderas joyas.Sentimientos muy profundos.Así que,cuando alguien sale del hospital y le dan el alta se va más fuerte moralmente.Ha descubierto que somos humanos.
Otro más de los convencionalismos culturales que tanto nos constriñen. De todas formas, creo que algunas vergüenzas es mejor taparlas, no vaya a ser que se entere todo el mundo, ¿verdad, Benedicto?
Estupenda reflexión Alfonso.
QUe tengas un domingo sin vergüenza... jejeje
joer ese video si q es de verguenza!
mi madre siempr me cuenta q de pequeño no paraba de llorar jjj
Pero cuanta injusticia hay por el mundo. Si cada día erradicáramos alguna, cuanto mejor iría todo
Un abrazo y me impresionó el video
Muchas veces la verguenza no hace ser esclavos de nosotros mismos, la verguenza y el sentido del ridiculo solo lo padecemos los humanos. Los animales irracionales para esos son más listos.
Hola Alfonso.
Estamos totalmente de acuerdo.
Me consta que actualmente los padres afortunadamente educan a sus hijos sin esta verguenza a su propio cuerpo.
Pero que es lo que hace que de mayores volvamos a sentirla?
Creo Alfonso que muchos no entenderán la actitud de tu querida hermana ni lo que Ágata tan perfectamente cuenta.
A veces puede suceder que se confunda la vergüenza, -cuando a uno lo lavan en un hospital- por la impotencia de no poder ser el mismo quien lo realice.
Claro que esto es solo una razón para ser vergonzoso. Y hay cientos¡
Un abrazo.
Alfonso, yo tuve la suerte de que me educaron de forma convencional pero sin tener miedo de nuestro cuerpo, y yo lo hice así también con mi hija, y no sentimos esa vergüenza, pero creo que aparte de la educación, influyen cuestiones genéticas inherentes al ser humano.
El video si que es de vergüenza, la que debiéramos sentir absolutamente todos los humanos, pero esa, que duda cabe, si que no existe.
Un abrazo.
La vergüenza "corporal" como tú dices creo que va asociada a lo que las religiones nos han inculcado como pecaminoso; hay muchas tribus que van desnudos y no tienen ninguna vergüenza de sí mismos. Sabes, este año en Indonesia nos contaron que el Gobierno (musulmán) quería sacar una Ley que prohibiese a los aborígenes de Papúa ir desnudos...
La verdad es que nos han vendido cada cosa al educarnos.
Yo soy de esa generación de madres que al educar a sus hijas tiende a veces a meter la pata, y he de luchar para cambiar el chip y no cometer el mismo error con ellas.
Cuesta, pero el esfuerzo es indispensable.
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