09 octubre, 2009

La Mano Negra.


Cuando subí las escaleras de la Pensión de Paquita La Rasposa, los crujidos de la escalera de madera, cortaron el aire de Jerez como si una cuchilla se tratara.
¿Cómo había podido terminar yo esa noche allí?
La Pensión de Paquita no se hallaba muy lejos de la Plaza del Mercado. Abrí la puerta de la habitación y el olor a moho me empañó de tal manera los pulmones que apenas podía respirar.
Miré el camastro que no cama. No tenía sueño pero estaba cansado.
¿Te tienes que acostar ahí? Me dije a mí mismo.
El sólo pensamiento de saber que durante mi sueño iba a perder la conciencia me hacía temblar.
Me senté en la cama, con unas sábanas tan rasposas como su dueña, y me incliné a quitarme mis botas.
Sentí un vahído en el justo momento en que la sombra pasó por detrás. En el justo momento en que mi rabillo del ojo veía el espejo roto y descascarillado que anunciaba una presencia que no era la mía.
Fue oscuro. Sí. De pronto se hizo oscuro. Y me encontré en la Plaza del Mercado.
No veía y de nuevo oía los crujidos. Pero en esta ocasión no era la escalera de madera que había subido momentos antes.
Como si de una cuchilla se tratara, quien cortaba el aire ahora, era el seco tornillo del garrote vil que iba a terminar con mi vida.
- ¡Zas!.
Morí en aquél instante en que se me partió el cuello. Al despertarme del sueño, que no de la muerte, bajé las escaleras de la Pensión y salí a la calle. Por las mismas que vago, de piedras, estrechas, caminando sin rumbo por ese barrio de San Mateo, axfisiado, jadeando, esperando a encontrarme de nuevo contigo para que tú, o alguien, me haga de una vez por todas justicia.




7 comentarios:

Conoce su Perfil dijo...

El relato está muy bien, sobre todo te lleva a ese climax de angustia y ansiedad

sl2

Juanjo dijo...

Me ha gustado mucho, sabes transmitir las sensaciones hasta el punto que me he visto en esa habitación.

Que hagan justicia...

Satie dijo...

Y dicen que la Mano Negra no existió nunca...

belijerez dijo...

Que buenos momentos nos haces pasar tu y "tu radio". ¿Sabes? mi madre cuando yo era chica (pequeña, para os que o son de la zona) me asustaba diciendome; te va coje la mano negra. Cuando ya de mayor conocí la historia, y lo que significó...comprendo claramente lo que son leyendas, mitos, etc. y la historia entre mezclada.
Tu historia es preciosa, tienes gancho, mucho gancho, amigo.

Cynthia dijo...

Gracias por tus visitas, te dejo un beso enorme... y un abrazo de oso.

buen finde.
muakkkkkkkkkkkkkkkkkkkkkk

Maripaz Brugos dijo...

Muy buen relato Alfonso...lo acabo de leer y es yá muy tarde, mi gata y mi perra, estan dormidas uf! que miedo...
Cuanto has descrito con tan pocas palabras...todo un arte.
Saludos

Moncho López dijo...

Algunos de los condenados por el juicio de la "Mano Negra" permanecieron en prisión hasta principios del siglo XX. Siempre he pensado que el "levantamiento" del 36 no fue más que una continuación de esa España clasista y esclavista con sus propios compatriotas, aunque teñido con los tintes del fascismo y de otras ideologías que asolaron Europa. Lo peor de la Mano Negra es la Justicia al servicio de una clase social.
Un abrazo.