20 octubre, 2009

Efectos paranormales en la red.


El Réquiem de Mozart es una de las obras que a mí me hace llegar al cielo. Sí, es triste, pero a la vez es una genialidad y no puedo evitar que cada vez que la escucho se me pongan los pelos de punta. He podido tener la oportunidad de verla tres veces en director y no me canso.
Pero una vez me asustó. Sí. Mucho. Seguro que habréis tenido alguna que otra experiencia ‘paranormal’ en vuestra vida, y que luego, se descubrió que no lo era.
Pero a mí lo que me pasó me puso la carne de gallina y no me dio un infarto de milagro.
Llegada esta época cercana al Día de los difuntos decidí hacer en el programa de música clásica que hago los sábados en mi radio, uno dedicado al Réquiem de Mozart.
Así que cojo el CD que tenía y lo puse en su lector y luego con el ordenador tenía abierta una web sobre el Réquiem, donde venía la letra en latín y en español.
Así, yo iba presentando los fragmentos, le explicaba a la audiencia de qué se trataba y quedó la verdad, que bien.
Pero cuando terminó el programa sucedió lo inesperado. Los locutores tenemos los auriculares puestos, muchas veces en posición de preescucha. Es decir, escuchas lo que sale en antena por un altavoz y por los auriculares, escuchas discos que vas a poner, llamadas de teléfono de manera privada.
Pues bien. Termina el programa y saco el CD del Réquiem del lector y cuál es mi sorpresa que sigo escuchando la música. Digo ‘esto no puede ser’. Abro el lector y no había nada dentro. Y yo con el disco en la mano. Y escuchando la música. Imposible.
Llamo a mi compañero. Y le digo: mira, estoy escuchando este disco, el que tengo en la mano, por los cascos. Se echa a reir y me dice como va a ser eso, estás loco. Pues escucha. Se pone los cascos y efectivamente: ahí estaba el Réquiem de Mozart.
Cuando ya empezaba a pensar que estaba conectado con el Más Allá, porque otra explicación no tenía el escuchar un disco que no estaba puesto, cierro el navegador de internet para apagar el ordenador, y plas, se para la música.
¡Dios! La página web que tenía puesta tenía el Réquiem de Mozart de fondo.! Ahggggg. Ahí lo comprendí todo. Que tonto, Dios mío. Sentí vergüenza de mí mismo por mi torpeza.

8 comentarios:

Satie dijo...

Por un momento creí que Mozart se te había aparecido, qué pena.

elisa...lichazul dijo...

jajajja
pensé que mozart te estaba llamando

ojo piojo!!
en estas fechas siempre ocurren rarezas...como mensajes y otras cosillas

besitos alfonso

Abuela Ciber dijo...

Gracias por compartir musica del universo.
Sonidos tales que solo pueden ser venidos del infinito.

Cariños

salvadorpliego dijo...

jajajajaja... Bueno, siempre suceden cosas así.

La obra de Mozart es única y siempre será maravillosa.

Un placer leerte.

belijerez dijo...

Es que dicen que el cerebro de los hombres no puede hacer más que una cosa, y tu querías hacer más de una......jajajajajajja, oir por la radio y por el PC.......jajajaaja. Tu cerebro funciona bien, pero como el de un hombre claro está.

annabelio dijo...

Jajaja Alfonso, vaya casualidad...

A mí también me encanta Mozart.

Un beso Alfonso.

Guapoooooooooo jerezano.

Agata dijo...

Lagarto lagarto.

Nerina Thomas dijo...

En esas ocasiones, nace tu niño interior!! me encanta!!
cariños sinceros para todos desde Argentina!