23 septiembre, 2009

María.

Mañana es fiesta en mi ciudad, en Jerez. La Patrona, la Virgen de la Merced. Mañana lo celebraremos no trabajando. Habrá procesión por la tarde y la gran mayoría de la población aprovechará el día para hacer nada y en absoluto vivir nada en relación con lo que se celebra.
El obispo dirá sus palabras. Muchos empujarán para situarse cerca del altar. La Alcaldesa y concejales desfilarán en procesión. Sientan o no la festividad religiosa. Y los ateos, agnósticos, musulmanes, protestantes, etc... y demás gente no católicas, se volverán a quedar de nuevo con un palmo de narices viendo el espectáculo.
Es un año más. Hasta que no haya una Ley de libertad religiosa en condiciones, seguiremos haciendo el canelo.
Pero yo pienso en María. En la de Nazaret. En la María libre sin cadenas, joyas ni atada a un paso. En la María libre que podía mirar al cielo para ver las estrellas antes de que se lo robaran con un palio. En la María que cantó una vez con energía a los poderes de los hombres:

Derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.


A ver cuántos piensan en María, la obrera, la mujer del pueblo, mañana en Jerez, de la misma manera que pienso yo.

Yo te saludo en nombre de los nuevos
Los que no han de acusarte por amar
Los que amando contigo se hacen buenos
Porque buena es, tu savia original.

Los que respetan tu delicadeza,
Los que admiran tu triple condición,
¡qué mariana, qué obrera, qué belleza!
Mil perdones, recibe esta canción.

(Pablo Milanés)



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