08 septiembre, 2009

La radio.

Mientras estaba esta tarde con mis compañeros en la radio, he vuelto a ver algo que me abrió los ojos como platos cuando era pequeño.
Un vecino me enseñó un magnetófono. ¿Qué era eso? Parecía una radio.
- Habla.
- Y qué digo, pregunté.
- Cuenta cosas.
Y conté, no sé que.
Mi vecino paró el aparato dándole a un botón. Le dió a otro, y empezó a hacer un ruidito mientras veía unas ruedecitas ir para atrás.
- Clack.
- Escucha.
Y escuché.
Era una persona que decía lo que yo había dicho.
- ¿Quién es? ¿cómo dice lo que yo acabo de decir? Me parecía magia.
- Eres tú.
- ¿¿¿¿ YOOOOO ????
Jamás podía haber imaginado que mi voz era esa. Yo me escuchaba de otra manera. Es más, la voz no me gustaba.
Me quedé fascinado. Mi voz metida en un aparato. Era como la radio. Y la podía oír miles de veces.
Luego, con el tiempo aprendí que uno se escucha distinto porque la voz nos retumba dentro y no la oímos desde fuera, como la de las personas que nos rodean.
Pero no deja de tener su magia. Sobre todo, cuando estás en la radio, y te escuchas en directo por los cascos.
La radio tiene magia. Sirve para cosas que la televisión ha sido incapaz de competir y mucho menos, batir.
No hay placer más grande que acurrucarse en la cama en invierno, calentito, oscurito, y tu radio pegado a la oreja. Haciendo el ejercicio de libertad de escuchar lo que te plazca. No hay satisfacción más grande que la de hacer feliz a una abuelita que te llama por la noche porque no puede dormir y está sola y te pide una canción y tú se la pones. La radio. ¡Qué grande!

Nota: a la derecha tenéis el nuevo reproductor de ivoxx donde podéis escuchar los programas míos que voy colgando.

9 comentarios:

Laura dijo...

De pequeña yo jugaba a hacer radio con el magnetófono de mi padre, el que utilizaba para aprender inglés... los traía fritos: "señoras y señores, con ustedes en directo este niño que llora porque tiene hambre"- y se escuchaban los berridos de mi hermano pequeño pidiendo teta- "aqui su madre dándole la teta y el niño, que es un tragón y le sale la leche por la nariz"- "niña deja ya el chisme ese que vas a cobrar".
¡Qué razón tienen las madres! Ella ya sabía que cobraría por ello.

Maripaz Brugos dijo...

Alfonso, que bonito pots, hablando de tu maravillosa profesion.

Me apasiona el mundo de la rádio...Me ha encantado como cuentas, la mágia que tiene escuchár la rádio en la cama. Todas las noches, me duermo escuchando una pequeña radio que guardo debajo de la almohada.

Se te vé felíz con lo que háces...

Gracia dijo...

La radio tiene algo de mágico que la televisión no puede aportar. Yo también jugaba a hacer radio cuando era pequeña, era muy divertido, nos inventabamos hasta los anuncios y las canciones. También me gusta imaginar como será la voz del que habla al otro lado del altavoz. Ahora la escucho cada día al menos un ratito. En cuanto tenga un rato prometo escuchar tu programa, que me apetece mucho!!

Ana dijo...

Ay...Que recuerdos...Ese magnetofón.

Muchos besos.

Angie dijo...

estoy contigo! la radio tiene un encanto especial!!

Satie dijo...

Gracias por el buen trabajo que hacéis.

Agata dijo...

Es mágica.Consigue que sintamos.Consigue lo imposible.Más que la televisión.Todavía no he escuchado hablar de alguna "emisora basura"...como hablan de la tele basura.Hay más clase.

Alfonso dijo...

Bueno... también hay emisoras ya tú sabes... basura no le llamaría, pero casi peores, si :) jj

Abuela Ciber dijo...

Cuan cierto eso que dices de la voz.

Soy del tiempo de los grabadores a cinta!!!!!!

Que bien lo pasábamos reproduciendonos, en cuentos, versos o canciones.

Cariños