04 septiembre, 2009

Joyas Literarias Juveniles


En estos tiempos de comienzo de todo, aquí en el hemisferio norte (el sur también existe), la señal principal es que los kioskos se llenan de colecciones de todo lo imaginable. Desde Pipas del Mundo hasta construya usted el Titanic para después hundirlo (si usted quiere, claro).
Entre todas las que han aparecido hay dos que me gustan, pero que no voy a comprar ninguna. Primero, por lo caras que salen (no sé cómo se las van a aviar las editoriales en tiempos de crisis para vender más allá del número tres) y segundo, porque ya las tengo, o al menos casi todos los capítulos de: tachán tachán:
The little house of the prairie. Sí, me gusta La casa de la Pradera ¿qué pasa? Tengo chorrocientos capítulos grabados, las obras originales en inglés de Laura Ingalls Wilder, así como pertenezco a sus grupos de fans en facebook. Y una de mis ilusiones es visitar su pueblecito original Walnut Grove, para ver su museo, en Minessota, USA. Tengo dos opciones: ir anestesiado en avión, y que mi amiga Mercedes me atienda en Virginia, o bien ir en tren - trineo - tren, según la ruta Jerez - Madrid - Paris - Varsovia - Moscú - Siberia - Estrecho de Bering (en trineo) - Vancouver - Seattle (donde aprovecharía para ver la ciudad de Tom Hanks y Megg Ryan en 'Algo para recordar' -) - Denver - Chicago (aprovecharía para saludar a Steve Urkel) y St. Louis y de allí cogería un COMES a Walnut Grove que queda cerquita.
Y la otra colección, que es el motivo del post, es ver con gran alegría como se ha vuelto a publicar JOYAS LITERARIAS JUVENILES.
Tengo que reconocer, que esta obra de la antigua editoria Brugera, hoy inexistente, fue el gran germen que provocó mi pasión por la lectura.
Yo comencé de una manera muy fácil. Veía a mis padres leer cuando se acostaban en la cama. Bien está que en aquellos años 70, ellos que no tuvieron acceso al colegio como yo, aunque no leyeran los clásicos, si leían novelitas de Corín Tellado (mi madre) y Marcial Lafuente Estefanía (mi padre). Mi madre me compró mi primer libro/cuento. Lo recuerdo: El patito feo. Y de ahí, salté a Caperucita, La Ratita presumida y El Gato con Botas.
Eran el típico cuento de seis hojas y muchos dibujos, que para un niño de seis años o cinco, no sé cuántos tendría, venía de marras.
Luego salté al cómic, o el TBO, pero no al clásico TBO que no me gustó hasta más mayorcito (¡Ah, aquellos experimentos del Profesor Franz de Copenhague!), si no a Mortadelo y Filemón, El Botones Sacarino, Zipi y Zape, El Profesor Tragacanto, Pepe Gotera y Otilio, Rompetechos, 13 rue (así dicho RUE) del Percebe... me divertía un montón y me reía solo.
Y de ahí salté a lo que decía: JOYAS LITERARIAS JUVENILES. Era cómics, pero basados en obras clásicas 'juveniles' (que no sé por qué?.
Unas treinta páginas, con bonitos colores te adaptaban las grandes novelas. A saber: me leí todas las de Julio Verne (esas 20.000 leguas de viaje submarino, ese Viaje a la Luna o Viaje al centro de la Tierra) de Emilio Salgari (Sandokán), La Isla del Tesoro, Ben Hur, Rob Roy, David Copperfield, Quo Vadis?, Ivanhoe, La cabaña del Tío Tom, ¡Tom Sawyer, mi héroe! - Príncipe y mendigo, Robinson Crusoe, Heidi, Corazón, Mujercitas, Moby Dick, Juana de Arco... interminable.
¿Lo bueno de la colección? era relativamente barata, y como dije, un germén. De ahí pasé a los libritos: clásicos infantiles. Me lo regaló mi maestro de 4º de EGB, Don Alvaro Gil (entonces, tenían el Don los maestros, y Don Alvaro, se hizo famoso porque era el primer maestro que no pegaba y regalaba libros). Era Simbad el Marino. Me compraron entre mi madre, mi tía y mi hermana, casi toda la colección, que eran los mismos que Joyas Literarias Juveniles, pero en librito. Y de ahí pasé a otros libros más gordos, de las mismas novelas, pero la mitad del libro, era normal, texto normal con letra pequeña ya, y la otra mitad en comics. De ahí, salté a la novela normal, porque me gustaban tanto algunas tramas que ya uno quería la obra original.
Y así aprendí a leer y aficionarme a la lectura.
Por eso, si tienen niños, es una buena colección y un buen regalo. Menos tele, menos play y ¡más tebeos!

8 comentarios:

Satie dijo...

Yo también he leído esa y me encantaba...

Agata dijo...

Cucha...que ya no tengo sitio yo en mi casa para tanto libro y tanta revista juvenil.Pero me encanta.
A mí me encantaba el Michael Landon.Qué padre más entregado,más sufrido y siempre con una sonrisa.Ains.

Agata dijo...

Ea...ya se ha comprado el niño "de su dinerito" El viaje al centro de la tierra.

Agata dijo...

Ea...ya se ha comprado el niño "de su dinerito" El viaje al centro de la tierra.

Alfonso dijo...

Me encanta eso de su dinerito jj, así aprende a conocer el valor de las cosas y el esfuerzo que cuesta conseguir algo :)

Hypatia XXI dijo...

A mi no me gustaba "La casa de la pradera" pero después de leer tu entrada, voy a hacérmelo mirar, y ya te preguntaré algunos circuitos mixtos de trineo, yo también me tengo que cuasi emborrachar cada vez que me monto en avión.

Laura dijo...

jjajjajja...genial.
Yo no me perdía una de La Casa de la Pradera!!! Odiaba a Nelly Oleson jjajaj... la pareja que formaba el matrimonio era realmente admirable...y de los libros, pues para no repetirte, igual que tú, sigo siendo fan de Mortadelo y Filemón que lo sepas jjaja...también tengo la colección de Los Cinco y Esther y su mundo jjaja...y ahora mis hijos han descubierto mi colección de Asterix y ya te puedes imaginar.
Por cierto, mi primer libro libro fue Tom Sawyer...
¡viva la LITERATURA!

Agata dijo...

Por suerte,no son "gastosos".Consiguen una pequeña paga si durante la semana se comen toda la verdura y fruta que está "estipulada" por "contrato".Y de ahí gastan sólo para cosas importantes para ellos.Pequeños caprichos que se permiten.Caprichos que pueden costar cincuenta céntimos o tres euros.Incluso les da para algún regalito para su mare o su pare llegado un día especial como el de nuestro cumple.Me los como.