11 septiembre, 2009

Al Hubble le han arreglado las gafas.

Me ha preguntado un amigo esta tarde, y otro, esta mañana, que qué astro es ese tan brillante que se ve en las tardes de España en el horizonte Este.
Es Júpiter. Es uno de los astros más brillantes del cielo, junto a Venus, que es el astro que se ve por las mañanas.
Si podéis, mirarlo por prismáticos. Ponerlo sobre un trípode o apoyarlo en algo para que no os tiemble con el pulso. Los prismáticos ideales son los 7 x 50. Dan mucha luz, y se mueven poco. Observar que por prismáticos lo veréis como una bolita de luz blanca y a su alrededor veréis como mucho cuatro estrellitas. Contadlas. Mirarlo dentro de una hora. Veréis como las estrellitas se han movido, y puede haber más o menos.
Pues bien, no son estrellitas. Son sus cuatro satélites más grandes: Io, Calixto, Ganímedes y Europa. Que giran alrededor de él, pasando unas veces, por delante y otras por detrás. Son los satélites que descubrió Galileo y que le sirvió para pensar que en el Sistema Solar los astros dan vueltas uno alrededor de otro, como la Tierra alrededor del Sol. Observarlo porque es precioso ver ese espectáculo. Y encima, gratis. Eso sí, no decirlo en muy voz alta, porque por eso mismo, los curas de la época quisieron quemar a Galileo. Ahora, aunque con Juan XXIII la Iglesia se puso más moderna, no me fiaría yo. Así que si tenéis un cura cerca y os pregunta que qué hacéis, mejor que le digáis que estáis viendo las esferas celestes, según mandaba Aristóteles.
Esta semana los amantes de la astronomía hemos gozado con una noticia: le han arreglado las gafas al telescopio espacial Hubble. Y ya ve mejor. Hace un año, decía que lo iban a tirar. Pero se ve que con la crisis, han decidido aprovecharlo. Y cómo ve el tío ahora, como un chaval de veinte años, con buena vista claro.
Miren esta imagen. Llevo un rato viéndola. Estrellas de colores de todas clases. Rojas. Azules. Viejas. Jóvenes. Parecen puntos, pero... ¡es tan inmenso!



Estoy convencido que en mucho de esos puntos hay vida. Vida inteligente como la nuestra. Capaces de amar, de gozar, de divertirse y de cometer las más grandes locuras.
Vidas en islas en el espacio, que miran hacia arriba y ven lo que vemos nosotros: puntos. Incomunicados. Y pienso en la frase que siempre pienso de Sagan: Si estamos solos, cuánto espacio desaprovechado. Si el ser humano es el ser más importante, ¿por qué tenemos que vivir apretados como piojos en costura, compartiendo con muchas especies nuestro sitio, en esta pequeña bolita azul?
No sé lo que a ti, que me lees te hace sentir el universo, el mirar al cielo. A mí de la calma. Y me siento tan pequeño que tengo que mirar para abajo, sentarme cerca de un hormiguero, para sentirme Gulliver en la otra parte del cuento.



Esta última imagen nos compara el tamaño de nuestro planeta, la Tierra, junto a Júpiter. Somos un bolindre comparado con ese gigante de gas. En la foto que teníamos arriba de estrellas, sería imposible distinguir un planeta como Júpiter. Imaginaros la Tierra. Invisible. Y dentro de la Tierra, nosotros, casi la nada. Las fotos son todas de la NASA.

Corolario: Algunos políticos y políticas deberían dejar de mirarse tanto al ombligo y mirar más al cielo. Serían más felices ellos mismos, y lo más importante, harían felices a las personas - la ciudadanía - a las que por ser precisamente políticos de profesión y compromiso, están obligados a prestarles sus servicios.

4 comentarios:

Patxi Igandekoa dijo...

Gracias por la información: estando de vacaciones en Tarragona yo lo solía contemplar al anochecer y equivocadamente pensaba que era Venus.

Alfonso dijo...

Gracias por la visita, Patxi.

Nerina Thomas dijo...

Cuánta maravilla amigo! Soy una de las que mira al cielo, sabes?
Y cuánta belleza toda junta!!!
un abrazo de oso

Óscar Pardo de la Salud. dijo...

Que pasada de explicación gracias Alfonso, en cuanto llegue la noche, estaré al loro de ver este maravilloso espectáculo que narras.

Lástima que en Valencia tengamos tanta contaminación lumínica.