23 agosto, 2009

La soledad de las rocas.

Estaba buscando cosas de la mili para colgar en el grupo que hice en facebook, y donde poquito a poco nos vamos reencontrando los antiguos compañeros, y entre todas las cosas que tenía metida en un cajón, ha aparecido este poema que escribí cuando tenía 22 años en Grazalema, un pueblecito de la sierra de Cádiz, precioso, entre las montañas más altas de la provincia.
Por aquél entonces iba con la parroquia de mi barrio de oración a la casa de la Iglesia del pueblo, con muchas ilusiones - ¿quién no las tiene de joven? – confiando en una Iglesia que sería capaz de transformar el mundo.
Quién me iba a decir a mí entonces, que 22 años después, ahora, la jerarquía de esa Iglesia misma la vería transformada en una de las maquinarias más grandes que existen a favor de las derechas, del capitalismo y en contra de la igualdad de todas las personas.
Nunca pensé que los mayores insultos y desprecios que han llegado a éste que escribe durante su vida, vendrían de gente que se proclaman católicos y cristianos.
En una de aquellas tardes cálidas de agosto en Grazalema, me fijé en las rocas. Entre oración y oración nació este poema.
Entonces cuando uno escribía, o mal escribía, lo más era que lo leyera un amigo, y luego iba al cajón.
Ni por la más remota idea podía pensar que ese papel que hoy tengo en mis manos, sobreviviría 22 años. No podía ni soñar que hubiera técnica para escribir algo y automáticamente fuera leído en América.
Increíble.
Los tiempos han cambiado tanto. Las personas, también. Y yo, yo mismo he cambiado.
Las que siguen ahí, quietas como ayer, son las rocas de mi poema. Como mi Fe en lo que creía. Eso sí, ya no quiero ni intermediarios ni intérpretes entre Dios y yo.


La soledad de las rocas

Quizás a una roca
Se le escape un gemido...
Quizás se oiga que de entre ellas
Se escapa un pequeño suspiro...
Es tanto lo que han vivido...
Es tanto lo que han visto...
Quizás sean tan duras
Por lo que han sufrido...
Hubo vientos para limarlas
Y hacerlas a la voz de su bramido...
Hubo hielo para quebrantarlas
Y partirlas en mil granitos...
Hubo gente para pisarlas
Y abandonarlas en la mitad del camino...
Un camino del que eran apartadas...
Una tierra de la que eran rechazadas...
Un mundo del que fueron arrancadas,
Y odiadas por su pureza...
¿Quién tuvo la culpa
de que nacieran sin forma ni estilo?
Hubieron hombres que la convirtieron en navajas,
Otras que la utilizaron como lanza,
Otros que le deban una patada...
Otros que la utilizaban para dar pedradas...
Y ellas siguen ahí, por siempre,
Solas, sin tener destino.
No pueden moverse por sí solas,
Apartadas todas las veces por la corriente...
Están solas, sin destino...
No hablan entre ellas.
No tienen amigos, pasarán de largo...
De nuestra conciencia al olvido...


Alfonso, Grazalema, 12 de agosto de 1987

NOTA: Y entre líneas, veo y siento ahora como aquel día, cada sentimiento que me empujó a dictarme en la mano cada palabra... todavía no era libre.

8 comentarios:

Maripaz Brugos dijo...

Alfonso, precioso poema, que aún conserva la esencia de ti mismo, a pesar de los años pasados. Porque tiene la frescura de tu juventud,y la experiencia de lo vivido.

Pero lo mejor de todo, tu belleza interior, es la misma de siempre...

Gracias por compartirlo

Nerina Thomas dijo...

Es que has crecido amigo y eso es maravilloso. Eres tu mismo. Eres libre de adentro. Crees en ti, has descubierto tpdos tus bellos talentos, los desarrollas, y mu por sobre todo, has logrado la comunión entre tú y el cielo y no necesitas de intermediarios. Como yo.
Has crecido interiormente y eso es lo válido.
Y eres feliz!!! y me alegra realmente. Sin miedos!! Así debe ser. Eres de los míos. Adelante!!
Te quiero mucho, admiro tu actitud.
Buena semana amigo del alma!!

belijerez dijo...

Hacer tu casa en la roca...tus cimientos...estamos llamados a ser dioses, Alfonso, no lo olvides, vive y disfruta.

marga dijo...

no es que te leemos en América, sino que te disfrutamos y aprendemos de tí... es una maravilla el internet porque me ha permitido saber que existes y eso hace más bello mi mundo. Beso grande y verás que las rocas pueden parecer solas, pero es que siempre están acompañadas de otras rocas... :-) qué bueno que ahora eres más libre y sabes que no necesitas a nadie entre Dios y tú...

Anna dijo...

Te conozco hace poco amigo, pero siempre te leo y tus palabras se me ocurren como un arroyo cristalino que va tarareando mil poemas en cada latido. No puedo dejar de agradecer cada comentario tuyo, cada palabra de aliento. Tu interior debe ser muy rico.
Te mando un abrazo desde el alma.Anna.

Hisae dijo...

Ya ahí dejabas entrever tus dotes de poeta...

Colo dijo...

Hermoso poema, y dices que no eras libre en el momento de escribirlo... pero ya hablaba de ti como lo que eres...

Ibas camino a la libertad... qué lindo me encantó!

Un beso

Abuela Ciber dijo...

Muy agradable poema!!!!

Y pienso en aquellas rocas que colocadas de junto formando muros se convierten en viviendas de humanos sentires.
Que gratas son!!!!

Saludos