06 julio, 2009

Hermanas Fox

Cuando las tres hermanas Fox entraron en el Bazar del chino del barrio, nadie se dio cuenta, excepto yo. Me sorprendió que nadie sintiera llamada su atención ante las tres señoras vestidas de negro y con trajes a la usanza de Nueva York en el siglo XIX.

Leah se dirigió directamente al chino una vez rebasada la barrera del escáner antirrobo. Se puso frente al él, y vomitó delante suya un ectoplasma que se convirtió en una llama que le miraba fijamente a los ojos. El chino notó la fuerza de un aire invisible en el justo momento que el escupitajo de la llama inundaba el cristalino de sus ojos, dejándolo nublado y con un dolor insoportable.

Margaretta entró a toda prisa y se colocó en el fondo de la tienda, al lado de los niños que jugaban con un ansiado monopatín. La hermana Fox aulló y el grito entró en los oídos de los niños, como un taladro en una pared. Los chiquillos se agarraron las orejas hasta que sus tímpanos, sencillamente estallaron, a la vez que caían desvanecidos en el suelo.

Catherine se situó en el centro de la tienda. Su traje negro se convirtió en rojo como si fuera una tea cuando ella comenzó a arder. Combustión espontánea.

Como si de Mrs. Danvers se tratara, Catherine entre alaridos recorrió en un instante el bazar, que acabó presa de las llamas.

Muchas víctimas. Todos murieron.

Veredicto de la justicia: Incendio fortuito, no había salida de emergencia.

Nadie supo nada de la llama y sus escupitajos. En la autopsia, no le miraron los oídos a los niños. Ni nadie pudo contar de la presencia de las tres hermanas Fox en el comercio.

Salvo yo.

Me pude salvar porque en el mismo instante del incendio, desperté de mi pesadilla.

Eso soñé anoche y terminó todo ardiendo.

Quizás esta noche, no sueñe con las hermanas Fox. Quizás esta noche sueñe contigo, amable lector o lectora. Y a saber como terminamos. O tú o yo.

7 comentarios:

Angie dijo...

ojú chiquillo, qué agobio de sueño! veo que estamos medio empataos en esto de los sueños raros, jajajaja...

Satie dijo...

Pero ¿qué cenaste que te causa tan mala digestión?

Nerina Thomas dijo...

Jaaaaaaaaaaaaa
Tus sueños ytu imagiación y esa mente que nunca se detiene!!
Jaaaaaaaaaaaa
un cuento "bién contado!!!
Felicitacionnes!!

belijerez dijo...

Joeeeeee(con perdón) tu no sueñas tu haces literatura y muy interesante por cierto.

Este realto es absolutamente genial. Comienzo atrayente donde los haya, trama realmente impactante, el final apoteósico.
Sueña, sigue soñando y escribiendo Alfonsito (que no te lea ninguna editorial o nos lo perderemos gratis).
Muy bueno.

Agata dijo...

Por supuesto,yo pienso terminar contigo...Porque para macabra,yo.Ten cuidaito esta noche.Que lo mismo se pasan las Primas Six.

Moncho López dijo...

No es nada complicado. Freud tiene muy claro lo que significa una casa ardiendo.
Nada que ver con la poética Casa Encendida de Luis Rosales, por cierto.
Un abrazo.

Nerina Thomas dijo...

Ahora en TV. !!
Cuándo descansas?
Estoy orgullosa de ti. Ya salgo para la radio y me voy contenta, sabiendo que al igual que yo- salvando las distancias- hay gente que en el otro lado del océano, vive sumando.
Aunque estemos unidos por la sangre andaluza y tan cerca por cierto!!
un abrazo