09 julio, 2009

Bautizos civiles.


Cualquier persona que lea los Evangelios se da cuenta enseguida que Jesucristo nunca pudo nacer en diciembre. Los pastores estaban durmiendo en el campo, cuando se les apareció el ángel anunciador, y en invierno, en Israel, no hay pastores por la noche. Así que celebrar la Navidad en invierno no es muy consecuente con la Historia, que digamos. Sí se entiende cuando sabemos que existían unas fiestas dedicadas a Saturno en el Imperio Romano donde nació Cristo y que se celebraban cercanas al Solsticio de Invierno. La Iglesia Católica no hizo sino aprovecharse de una fiesta pagana, para cambiarla a su antojo y readaptarla en lo que conocemos como Navidad.
Y lo mismo hizo con la fiesta de San Juan Bautista, reconvertida de las antiguas fiestas paganas que celebraban el Solsticio de Verano.
También sabemos que en la gran mayoría de los grupos humanos han existido ritos de iniciación para los jóvenes y los niños. Era su presentación en sociedad. Por ejemplo, ha habido tribus que le pasaban un test de agudeza visual a sus jóvenes: ver si eran capaces de discriminar a simple vista en una tierra no contaminada lumínicamente, las estrellas Mizar y Alcor de la Osa Mayor o bien, contar cuántas estrellas se podían ver a simple vista en el cúmulo estelar abierto de Las Pléyades, en la constelación de Tauro.
Estos ritos también la Iglesia católica los adaptó a su interés, y se convirtieron en el bautismo y la primera comunión. Todos sabemos que en el Evangelio nos aparece el Bautismo como algo de adultos y la primera comunión, que se hizo en la Santa Cena, ni tuvo dos años de catequésis ni Cristo negoció con fotográfos, o pintores en aquellos tiempos, para sacar un buen dinerito del asunto. Más bien fue el dinero quien venció a Jesús, aunque el vencería por derecho a los tres días, con la Resurreción.
En la Edad Media, la Iglesia Católica no estuvo fina. Ya sabemos como se portó con la Ciencia y como la puso de rodillas con casos como el de Galileo. Y además de poco fina, estuvo tonta. Perdió la oportunidad de nombrar a todos los astros del cielo, que tenían nombres árabes (las estrellas) o griegos (las constelaciones). Si hubieran sido listos, hoy hablaríamos de la Constelación de San José o de San Nicolás, en vez de la del Cisne o Lyra. Ahora parece que hay intentos patéticos que dan risa, cuando recibe uno por email fotos de nebulosas o galaxias que alguien en un ataque de mística, llama El Ojo de Dios o el Dedo de Dios, nada más lejos de las nomenclaturas científicas. Cualquier día verán cualquier objeto estelar y nos mandarán la nariz de la Virgen María, porque estas gentes ya no respetan a nadie, y a la Virgen menos desde que a la pobre Mujer de Nazaret la cargaron de joyas.
Así que estan son las cosas. Y hoy, algunos se echan las manos a la cabeza porque ciudadanos y ciudadanas celebran civilmente la presentación de sus hijos ante la sociedad. No quieren que se les llame 'bautizo'. Se arrogan el derecho de la propiedad de la palabra, cuando olvidan que las palabras pertenecen a la ciudadanía, que somos los ciudadanos y las ciudadanas los dueños de nuestros pensamientos y palabras, y que es el diccionario quien se adapta.
Pero en realidad, a estas gentes les importa poco el uso de la palabra 'bautismo'. Lo que realmente les importa es que están viendo el fruto tangible de sus propios errores. Están viendo que la sociedad no les necesita. Que saben vivir sin ellos. Que tienen sus fiestas, sus alegrías y sus penas, y no les hace falta un cura que intermedie. Esa es su tragedia. Ver como por culpa de sus actuaciones, la Iglesia pierde poder día a día.
Una Iglesia jerárquica que se comporta más como un partido político de derechas, como en lo que realmente Cristo quería hacer y que hizo entregar su vida, y resucitarla después, por nosotros.
Anda mosqueados con el bautizo civil. No se paran a mirar el transfondo de las cosas. No quieren verlo para no ver sus propias culpas. Y contestan con los insultos y los desprecios. Cuánto más sabiendo que en la Historia, la Iglesia no ha hecho sino copiar y adaptar fiestas, justo lo que están haciendo ahora la gente con los bautizos civiles. Nosotros podemos hacerlo. Ellos no. Como siempre. Haz lo que digo pero no digas lo que hago. Que sigan así, a ver a dónde llegan. Mientras, sufrirán cada día más por la envidia de ver que están inmersos en una campana de cristal, en una sociedad española, que es libre y dueña de sus propios actos y palabras.

3 comentarios:

belijerez dijo...

Jesús quería personas libres y adultas, también a los niños, sin embargo sacó toda su agresividad contra el templo. Significativo.
El viernes a las 9 de la noche en la iglesia del Poblado de Doña Blanca estaremos con un misionero en Ecuador que es del Bosque, nuestra diocesis. El tiene algo que decirnos de la iglesia, los pobres, las comunidades, de la política de aquí y de allí y de como la jerarquía vive a costa de los que trabajan. Estan invitados.

Nerina Thomas dijo...

OLé!!!!
Ese es mi amigo!! Coincido contigo. Jaaaaaaaaaa
Otro ser que piens!!! que no es poco!!!
Abrazos muchos, aquí es feriado. Se festeja el día de la Independencia.

Óscar Pardo de la Salud. dijo...

Hace poco se cerró el seminario de Sigüenza en Guadalajara por la falta de vocaciones; y el Obispo se preguntaba, ¿qué estaremos haciendo mal? culpando a la sociedad de esta situación.

Renovarse o morir, mira que decir el Papa en África que no usen persevativos...