27 junio, 2009

Implícate.

Soy filósofo. Sin embargo, cuando a través del chat se le hablaba de filosofía no estaba muy puesto. Y debería estarlo. Era profesor de instituto y daba filosofía.
Quedaron en el centro comercial. Un lugar muy público. Está bien eso. No se debe quedar con desconocidos en lugares apartados ni oscuros.
Voy de tal manera vestido y tengo estas características personales.
No fue difícil que se reconocieran.
Allí estaban los dos.
La conversación fue más o menos de la siguiente manera.

Eres X.
Sí. Por cierto, yo te conozco.

Su cara se puso blanca.
Sí, te he visto en algún sitio, pero no sé dónde.
Y empezaron a hablar de filosofía y de las cosas de la vida. En el fondo, la latencia era el deseo de encontrar a alguien que le amara y alguien que amar. Eso al menos pensaba y quería X.

Pero no era lo que quería Z.

Me encanta el diseño gráfico.
¿Sí? Yo soy aficionado a coleccionar huevos de ornitorrinco.
La conversación tomaba derroteros inauditos, y empezaba a acelerarse con una prisa inquietante.
Sí, mira, he hecho una tarjeta de visita que me gusta bastante. ¿Quieres verla?
Bueno, sí te empeñas.

X cogió la tarjeta. Y entonces comprendió todo.

Fulanito de tal.
Párroco de Santa María de Tal.
222222 Ciudad.

¿Eres cura?
Sí.
De eso te conocía. Estuvimos juntos en el seminario.
¿Cómo?
Z empezó a sudar.
Sí. Fui una vez de visita. Yo soy catequista de la parroquia tal. También soy familiar de tal. Y claro que te conozco. Eres el encargado de hacer esto y lo otro en la diócesis.

Estoy muy nervioso.
Normal ¿qué buscas? ¿por qué me has engañado?
Yo no he engañado a nadie.
Sí, has engañado. No me dijiste que eras cura.
Es que si lo digo, es un problema.
Claro que es un problema, eres un mentiroso. ¿Cura y homosexual? ¿A qué juegas con tus citas? ¿a buscar una relación frugal y si te vi no me acuerdo?

No, no ... yo busco un amigo.
No. Tú no buscas un amigo. Tú buscas lo que buscas.

Necesito estar con un hombre.

Pues salte de cura y haz lo que quieras. Pero salte. No juegues a dos bandas. Porque has hecho voto de castidad. Y eso vale, para todas las orientaciones sexuales.

Yo no he hecho voto de castidad. Yo soy célibe.

Sí... ya.. Justifícate. Salte de cura.

Lo he pensado, pero ahora a mi edad, si me salgo ¿de qué vivo?

Trabaja, como todos hacemos.

No sé hacer otra cosa que ser cura. Bueno, me tengo que ir.

¿Tan pronto?

Sí, tengo a mi grupo de catequesis orando, y llega la ora de la cena.

¿Tu grupo orando y tu quedando con tíos?

Sí.

Pues la llevas clara.

Adiós, y por favor, no se lo digas a nadie.

Se fue. Tiempo después sus salidas fueron cada vez más escandalosas y su obispo tomó medidas. Lo castigó enviándolo a una gran ciudad, que más que castigo fue una liberación. Allí, entre la multitud, seguro que hizo cuánto quiso.

Hoy, volvió a su sitio. De vez en cuando se le ve en la procesión.

Aún me pregunto si sigue llegando tarde a las cenas de su grupo de catequesis.

Dedicado a todos los curas que son gays. Para que tengan la valentía de salir del armario si no quieren morir asfixiados y dejen de hacer daño a sus semejantes con sus paranoias.

Implícate. Denuncia al homófobo.




6 comentarios:

mia dijo...

Óptimo!

besos

Nerina Thomas dijo...

Brillante amigo, como todo lo que expones.
Cada día estoy más orgulloso de ti.
Porque te atreves, porque luchas por ser auténtico, desenmascarando a quien se esconde.
Brillante sin duda.
Eres un ejemplo para todos.
Un abrazo para todos. Buen domingo.

Satie dijo...

Me dejas alucinando. Vya tela...

belijerez dijo...

Los obispos son "mu listos" le dan a cada uno lo suyo.....jejejeje.

Hisae dijo...

Si te leyera uno que tú y yo sabemos, nos acusaría de todo,... Te diría que sólo son tres o cuatro... Y

Arantza G. dijo...

Coña, brava entrada.
Eres osado, no te asusta nada, eh!
Un beso grande