14 junio, 2009

Gravedad.


Ayer, cuando vi pasar el autobús descubierto del Xerez por la Rotonda del Minotauro, me fui entre la multitud hasta la plaza del Arenal.
Repleta de gente. No se cabía. Pensé: Cuando llegue el autobús, aquí vamos a estar como sardinas en lata. Y eso no lo soporto. Así que decidí irme a mi casa andando, que está a diez minutos de esa plaza, si voy para allá. De casa a la Plaza del Arenal, hay veinte minutos. Porque entremedio hay una cuesta de agárrese usted y no se menee.
Jerez, mi ciudad, ya que sé que me visitáis mucha gente de fuera, es una ciudad bonita. Pero rara. Tiene el centro de la ciudad a uno de sus extremos. La Catedral fuera de sitio. Barriadas en el quinto pino de lejos y otras pegaditas al centro. Y encima de una especie de monte. Los orígenes no están claros, pero se cree que todo esto surgió en tiempo de los árabes. Ruinas romanas no hay nada. Puede que todo naciera de una fortaleza en lo alto de este monte jerezano, para divisar la bahía y la sierra de Cádiz, y desde ahí, empezó a crecer la ciudad.
Tiene una parte baja, donde yo vivo, más cercana al mar, unos diez kms. Posiblemente el mar estuviera por aquí tiempos atrás, esta zona se conoció como las playas de San Telmo.
Y este desnivel de unos pocos de metros, tiene a la ciudad dividida. (Hasta que empieze a funcionar el Plan Urban, por cierto).
Pero la cuesta para subir al Centro y para bajar, eso no hay geólogo que la quite.
Y cuento esto rollo, para poner en situación a los de fuera.
Cogí de la plaza del Arenal hacia mi casa, justo por el lado de las Bodegas González Byass, donde se hace el mejor vino del mundo, el Jerez o Sherry, y en este caso, bajo la marca del Tío Pepe. Iba rápido, quería ver la llegada del Xerez a la Plaza del Arenal por Onda Jerez TV.
Me acompañaba M.
Iba por una especie de rampa con descansos y escaleras. M. se paró a ver los jardines de la bodega, muy iluminados, con una fuente preciosa. Yo seguí con mis prisas.
Pero pisé mal el filo de la acera. Se me torció el pie. Perdí el equilibrio. Me caí de boca. Puse las manos en el suelo, pero al estar en pendiente, me caí hacia el lado, roté sobre mí mismo, me pegué un golpe en la espalda y me quedé con la piernas hacia arriba, como cuando un escarabajo se cae y se queda que no se puede levantar, pataleando.
Y todo ello, en un segundo.
Ay ay ay. Qué dolor. Creí que me había fastidiado el tobillo.
M. mirando como una estatua de sal, y pensando seguro: No puedo creer lo que ven mis ojos.
Después del segundo del shock, me ayudó a levantarme.
Y digo yo:
¿POR QUÉ LECHES DESPUÉS DE QUE UNO SE CAE, CON EL DAÑO QUE HACE, LA GENTE SE RÍE?
Se me ha olvidado decir, que durante el segundo de la caída, me dio tiempo a ver si alguien me estaba observando en tan comprometida situación.
Llegué medio cojeando a casa. Me tomé un ibuprofeno. (Un higopafrenos, como dice una amiga mía) Y hoy me duele todo. Pero el tobillo no lo tengo mal. Más me duele la cintura y la pierna.
¿Y qué pensé mientras caía?
Huy, que se me va a partir el móvil....
jajaja de psiquiatra.
No me caía desde que era un niño chico. Espero que esto no sea una señal de que he llegado al ecuador de la vida, y empieza uno a andar para atrás.
Ay.

10 comentarios:

Ana Belio dijo...

Alfonso un tropezón lo tiene cualquiera jaja.

Con lo jóvenes que somos caray¡¡¡

Feliz domingo.

mia dijo...

Bueno bueno bueno!

Alguien,un tango creo,dijo

que un tropezón no es caída....

Niño, nos esperan muchos,todavía!

(Vivir sin estrellas,no!

Resistir al apagón)

besos

Arantza G. dijo...

Pobrecito.
Y si vas al médico? a veces nos damos un trompazo y lo dejamos estar, al cabo de unas semanas nos sigue doliendo todo el cuerpo y entonces acudimos al galeno que nos dice: ¿por qué no viniste cuando sufriste la caída? esto está mal y ahora te va a costar más recuperar...
Obedece; venga...al médico, no vaya a ser que tengas algo fastidiado.
Cuídate mucho. Eres tu mejor amigo.
Besitos sanadores, hala, sana sanita...

§♫*€lisa*♫§ dijo...

alfonso

tremendo tropezón!!!
rodáste camino
compráste el pedazo
bautizaste el cemento

espero que hoy estés mejor de tus machucones
yo cuando me caigo...siempre me río y no puedo parame , hasta que se me pasa la risa jajaja

ánimo
es bueno saber que del suelo no pasamos aún:=))

muakismuakis desordenadosssss!!!

Agata dijo...

Espero que estés mejor.Mi última caída fue hace un par de semanas.Voy y vengo del trabajo en bicicleta.A la salida del curro me pasé por un centro comercial a comprar dos o tres cositas.Las puse en la cesta de la bicicleta.Y,mi camino de regreso a casa,era diferente.Iba por la carretera(siempre voy por la acera) y me decidí a subir a la acera montanda en la bici.Lo hice en la salida de garaje de un chalet.Ví que el bordillo era un poco más alto de lo normal.Pero yo iba chula con mi bici y dije:YO PUEDO.Sí, yo puedo caerme de la bici.Darme un "jardazo" y tirar toda mi compra por el suelo.Eso sí,mientras caía me dio tiempo a pensar que me iba a romper la crisma.Que por favor no hubiera nadie mirando.Que no se me rompiera la bici...Me llevé un cardenal en el muslo que aún me dura.Y "pa colmo",alguna compañera de curro piensa que no puede entender cómo alguien se cae de la bici.Sí,shosho.La gente se cae de la bici y se cae andando.LA MARE QUE PARIÓ A PANEQUE.

belijerez dijo...

Caerse, a veces, es sintoma de algún desequilibrio interno.
Espero que tu equilibrio no se haya resquebrajado.

El jardín de la bodega es precioso, verdad?

Moncho López dijo...

Espero que estés bien. Sobre la pregunta de por qué la gente se ríe cuando alguien se cae, no tiene respuesta. De hecho nadie se ríe cuando quien se cae es un niño muy pequeño o una persona muy mayor. De todas formas creo que el hecho de que se rían de uno cuando se cae es un precio pequeño que hay que pagar, porque de lo contrario no habrían existido ni el cine mudo ni los payasos.
En el fondo somos unos bárbaros.
Saludos. Que te mejores.

Satie dijo...

Hasta los más grandes han tenido caídas tontas, así que no te preocupes. Yo tampoco comprendo los que se rien después de ver a alguien cayendo.

Nerina Thomas dijo...

Ey...es un mal paso, sólo eso.
Vamos!!!que todo pasa.
Una nana pasajera. Un sacudón, sólo eso.
un abrazo

Tarjetas de visita dijo...

Existen límites en la vida, y solo depende de uno como persona cruzarlos o no , es triste quedarnos en la idea de que lo prohibido es lo mas delicioso y que vende más, y es notable que si refléjanos nuestra imagen con algo de lívido lograremos grandes cosas.