13 junio, 2009

El amanecer de la Humanidad.

Ojalá tuviera más dinero y menos miedo. Invitaría a toda la gente que no comprendo y los llevaría a la Luna. Pero no para regalársela en signo de amor. No. La Luna no es de nadie. La Luna es de todos y de todas.
Les dejaría allí posados en la superficie polvorienta y desierta. En unas hamacas especiales, con unos tubos que salieran de las espaldas, para mantenerles con vida a través del oxígeno.
Y los colocaría como en un anfiteatro romano. Mirando al horizonte.
Les pediría que intentaran dejar en blanco sus mentes. Que hicieran en ella una campana de vacío. Tan vacío como el espacio exterior lunar.
Querría que se relajaran. Y cuando sus latidos del corazón fuesen suaves, que abrieran los ojos y miraran al Universo.
En ese horizonte curvo que gira cada 28 días alrededor de sí mismo, aparecía despacito, como podréis ver en el vídeo una pequeña bola azul de color.
Nuestro mundo.
Les haría gozar de la belleza de un nuevo amanecer. No con la luz amarilla de nuestra estrella. Si no con la luz azulada, reflejo de ella, y que lleva el color de nosotros mismos.
Entonces, con esa azulada esfera flotando en el espacio, tan pequeña, les haría pensar. Para que se preguntaran. Les preguntaría a ellos, a los responsables de todo, que por qué.
Por qué en esa diminuta esfera
caben las guerras y los asesinos que las hacen
cabe el hambre y las personas y corporaciones que la provocan
cabe la injusticia y los que meten en la cárcel a los inocentes
cabe la intolerancia y los que no respetan la libertad
caben los homófobos y los curas que pregonan las fobias
caben los machistas y los asesinos de sus mujeres
caben los incenciarios de bosques y destructores del planeta
caben los explotadores que llevan al paro al obrero...
caben tantas personas dedicadas a un único objetivo:
al odio y el desamor.
Quizás todas estas personas, allí, en la Luna, en sus hamacas con el oxígeno reparador, viendo nuestro planeta, puedan cambiar de visión. Ojalá se curarán de tanto mal. Y volvieran a casa, con los brazos abiertos, como aquél hijo que se fue y su padre recibió entre lágrimas.
La Tierra nos ama. Y nosotros, la gran mayoría amamos a la Tierra, a los animales y a la Humanidad.
Miremos más a las estrellas, para hacernos buenos y buenas. Y aprovechémonos de nuestra tecnología para también, mirarnos a nosotros mismos, y hacernos mejores.
No se pierdan el vídeo, por favor. Les dejará un sentimiento de bienestar. Es la sonda japonesa Kayuga, filmando desde la Luna, la salida de nuestro planeta. Un amanecer de la Tierra visto desde lejos.


4 comentarios:

Satie dijo...

Me he quedado impresionado, verdaderamente no puede caber más belleza. Magnífica entrada.

Ana dijo...

Yo mandaría a unos cuantos de viaje a la luna...
Y el vídeo, precioso...
Muchos besos y disfruta del finde.

Ana Belio dijo...

Las bellezas terrenales humanizan al ser humano sensible.

Para apreciar un bello amanecer, hay que apreciar primero al prójimo, y eso en este mundo es irregular.

Las estrellas siguen ahí porque muchos/as, sabemos mirarlas y sentirlas.

bs

Agata dijo...

Viendo el vídeo me cuesta creer que haya gente mala en el mundo.