31 mayo, 2009

Tabaco, tabaco, maldito tabaco.

Tal noche como hoy, de hace muchos años, creo que fue el 1992, venía de salir con mis amigos, era sábado como hoy, aunque ya domingo cuando volvía a casa. Recuerdo que la radio marcó las señales horarias de las tres de la mañana y la locutora que relató las noticias, terminó diciendo que el 31 de mayo era el día contra el tabaco.
Yo llevaba ya tiempo con intención de dejar de fumar. Fumaba un paquete de Ducados diario. Y esa noche, decidí no coger ni un cigarro más.
Y así fue. Dejé de fumar. Se acabó. Me liberé.
A los nueve años por una traición amorosa, volví a fumar, aunque lo dejé al poco. Y la última crisis la tuve días antes de que mi hermana se operara del cáncer de mama. Fumé por rebeldía. Me daba coraje que yo habiendo fumado no hubiera enfermado y mi hermana, con una vida más sana, sin fumar nunca, lo hubiera pillado. Fumé por rebeldía, pero también lo dejé al poco.
La verdad que siempre fumé por gilipollas. Porque siempre supe que me hacía daño.
Una tos infernal por las mañanas, ardentías, cansancio, y esa peste siempre encima...
Pero me liberé, aunque soy plenamente consciente de que yo no soy un no fumador. Yo soy un fumador que no fumo.
Me acuerdo del tabaco como el primer día. Eso sí, no tengo la ansiedad, pero estoy condenado a tener compañeros de trabajo fumadores, y aunque ya no pueden fumar en las dependencias del trabajo, sí salen fuera o veo sus cajetillas en la mesa.
No es fácil dejar de fumar. No. Pero se puede. Y si se cae uno, se levanta.
Ya sé que cuando tenga una crisis amorosa no debo tener el tabaco cerca.
Ya sé que ante problemas familiares, no debo tener el tabaco cerca.
He superado dos momentos muy difíciles: la muerte de mi madre y la de mi hermana, y no he recurrido al tabaco.
Sé también que los sitios más peligrosos son las bodas y la feria.
Y nada. Aquí estoy, sin fumar. ¿Qué si caeré otra vez? Espero que no. Llevo casi cuatro años sin llevarme un cigarro a la boca. Porque también sé, que si cojo uno, mañana me fumo un paquete.
En fin. También me consuelo pensando en lo que ahorro, unos cien euros al mes.
Y también me consuelo saboreando el jamón serrano, los vasitos de caracoles y respirando el aire puro. Que ese, sí que sabe bien. Ahí os lo dejo. Tomad una bocanada, y hacerme caso, dejad de fumar, que el asunto lo merece.


11 comentarios:

Laura dijo...

Ains Alfonso!!!

Anónimo dijo...

Yo lo dejé en el 91 y volví a los dos años.
Más tarde tuve una crisis cardíaca y lo he dejado hace siete.
Estoy fenomenal y sé con certeza que jamás volveré a fumar.
Un saludo y buen domingo.

Rosario

Hisae dijo...

Me pasó como ti, más o menos. Yo fumé por gilipollas. Hace años que no lo hago, y eso si, yo ni me acuerdo del tabaco. Y eso que mi pareja fuma. Creo que nunca fui un fumador. Fumé por gilipollas, pero no por vicio.
Hoy lo veo así, cuando ni me acuerdo ni me apetece...

Feliz día del NO fumador.

Agata dijo...

Seguro que no caes en esa tentación.Porque no merece la pena.No te imagino con un pitillo apestoso en la mano.No.

Nerina Thomas dijo...

Buen ejemplo amigo. Un buen testimonio, para todos. QUEDA DEMOSTRADO: QUE SI UNO QUIERE PUEDE!!
Abrazosssssssssssss

belijerez dijo...

Agradable diseño nuevo en tu blog.

Todo lo que pueda ser un vicio, una obcesión, una adicción o como quieras llamarlo se puede vencer, si nos lo proponemos. Es cuestión de controlar los impulsos, claro que para ello hay que trabajarse la conciencia. Afirmo que se puede.

Anónimo dijo...

Hola Alfonso:

Quizás voy a referirme a un tema que no está muy relacionado con el tema del día de hoy.

Sé porque he leído en tu blog que eres un defensor de los derechos de los homosexuales.. En mi caso, tengo 30 años, soy universitario y trabajo. Soy gay (no reconocido en todos los ámbito de mi vida). Actualmente estoy deprimido, no sé donde encontrar a personas de mi misma orientación sexual que no suelten pluma por la boca, que no hagan de la homosexualidad ni de la moda su razón de vida o bien que puedan tener una conversación coherente....

Muchos dirán que existen los bares y discotecas de ambiente donde conocer a gente y que lo que comento es una tontería... El caso es que he ido a varios y no una sola vez y no termino de encontrar a personas que se acerquen a mis valores, forma de entender la vida, nivel intelectual... Me siento triste y solo y para mí es complicado salir de esta situación.

Muchos que me conocen si me vieran enviando este comentario se pondrían las manos en la cabeza, un chico joven, buena posición social.... y sumido en una desesperación.

Lo alarmante de todo esto es que no soy el único y hay muchas personas que como yo sufren en silencio el hecho de ser homosexual y encontrarse solos porque no buscan sexo compulsivo en el ambiente o en los chats.

Discúlpame si he cambiado el tema de forma radical en tu entrada de hoy. Se aceptan sugerencias.

Un saludo.

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Hola Alfonso:
Me ha gustado mucho tu escrito. Me encanta ver a las personas que reconocen abiertamente sus errores y debilidades.
Yo no he sufrido nunca el mal del tabaco. Soy cubano y viví una vida en la que fumar era un lujo que no podia permitirme, así que no pasé por lo de engancharme para luego dejarlo.
Si por mí fuera, nadie fumaría en este mundo, aunque los puros de mi tierra dejaran de darle dinero a la economía de mi país, jejeje.
Un abrazo:
Tadeo

enrique león dijo...

Creo que no debe hacerse tanto escándalo ni tanto teatro por un acto que obedece, totalmente, a una decisión libre y personal. Si alguien quiere fumar que lo haga, ¿no? Está en su derecho, en tanto no trasgreda el de los demás.

Moncho López dijo...

Hola Alfonso. El mes que viene hará cuatro años que dejé de fumar. Ya no me acuerdo del tabaco salvo en contadas ocasiones; bodas, bautizos y comuniones. Hago deporte de manera regular, y eso acabó con la ansiedad. Por otra parte creo que tengo suerte, porque ni siquiera siento la necesidad en épocas de estres. El deporte siempre viene bien, te lo dice alguien que fumaba dos paquetes diarios de Fortuna, y los fines de semana, tres.
Un abrazo.

mia dijo...

Mi marido nunca ha intentado de dejar de fumar...

Tiene un cáncer bronco pulmonar muy avanzado.

Nos han anunciado que tiene metástasis de cerebro,

y con todo y con ésto

sigue fumando y ahora más que antes!

Qué tristeza es ver ésto,qué impotencia!

besos